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#AmorEInternet #06

Malén Denis es @malendenis (1989) publicó los libros de poesía Con una remera de Sonic Youth (2009), Buscar drogas en Wikipedia (2014) Un gran incendio de vidrios (2017) por Nulú Bonsai y Brillante por Ludwig Ediciones (2017). Trabaja en Futurock.fm donde hace una columna diaria de cultura en #ALosBotes. Desde el 2015 dicta el taller “Escritura e intimidad”.

 

Sandy es una chica de vestidos pasteles que conoció a Danny un verano. Se enamoraron y tenían una relación idílica y presuntamente finita, puesto que no pensaban volver a cruzarse. El punto de giro y el comienzo real de la historia se da cuando durante el primer día de clases Danny y Sandy se dan cuenta de que van a asistir a la misma escuela. Hay un problema: él es el fachero de campera de cuero que nunca se enamora y ella es una aspirante a porrista que no fuma ni toma alcohol.

Ella: una perfectamente bronceada Olivia Newton John. Él: un Ken modelo Elvis interpretado por John Travolta, es 1978 pero la película está ambientada en la década del ’50, donde al parecer todo lo que importaba era tomar malteadas y tener autos y chaquetas. Pero por sobre todo, lo que importaba era conseguir que un chico se enamorara de vos, aunque eso significara tener que cambiar por completo quién sos.

Lo llamativo de Grease, una gema de la cultura pop, es el alto nivel de misoginia que atraviesa toda la película. Está mal en tantos niveles que podría pasar por parodia de la sociedad patriarcal, no obstante no lo es así, es más bien un reflejo tan estetizado que ha pasado por película feminista en alguna ocasión. Para mi gran decepción, es sólo un ejemplo más de película donde las chicas tienen “deseos de chicas”: un varón con auto, que gaste dinero en ellas.

En la película hay al menos tres situaciones de abuso, una explícita. No existe el “no es no” y constantemente refuerza la idea de que los varones solo quieren sexo, mientras que las mujeres solo quieren “amor” y ser mantenidas por ellos. Los varones quieren autos, las chicas escribirse cartas, los varones se preguntan qué tan lejos pudo llegar en términos carnales mientras que, en el caso de las mujeres, se preguntan cuánto dinero gastó una cita en ellas.

Siempre quise ser Sandra Dee, por eso estoy tan enojada ahora, siempre quise rebelarme, aparecerme hecha una diosa-mala y levantarme al chico más lindo, aunque ese chico me tratara como el culo. Porque algunas películas lo que repiten sistemáticamente es que detrás del maltrato en realidad hay un enamorado cobarde que no puede asumir sus sentimientos.

El personaje de Rizzo me parece hoy más encantador pero igual de angustiante, Rizzo vive su sexualidad libremente, está con todos los que quiere. Pero esto que en principio tiene un tratamiento liviano hacia el final de la película se vuelve una excusa para bajar línea. El chico que le gusta le dice: “yo te voy a convertir en una chica decente”, mientras que ya todos sus amigos se habían burlado de ella por “fácil”, dejando bien en claro que eso la convertía en una indeseable. Ni la “santa” Sandra, ni la “fácil” Rizzo; cualquiera de las dos debe ser modificada a piaccere del varón que impone un canon imposible del grado de sexualización que debe tener una mujer. No hay un solo personaje que no sea medio cabezahueca en la película, no obstante los hombres son siempre los que definen a las mujeres, a Jan, por ejemplo, el chico con el que termina saliendo le dice “creo que sos mucho más que una gordita”.

Fui Sandy con vos el otro día pensando que detrás de ese ignorarme a medias en realidad había un número musical, que yo aparecía espectacular y vos de repente asumías que en el fondo me amabas. Y soy Rizzo la mayor parte de las veces, sobre todo cuando termino sintiéndome poco material noviable porque disfruto muchísimo del sexo. Soy Frenchie también y sobre todo, porque mil veces pensé en abandonar todo por una profesión, aunque todos la juzguen superficial (ellos pueden tener escenas homoeróticas cantándole una canción a un auto, pero ella es idiota por querer ser peluquera). Soy Jan que vive en un mundo paralelo aceptando que le digan gorda y fea, soy cualquiera de ellas pero lo que sí sé es que vos no sos el que quiero, eso es definitivo.