#KirbyDots #01

Amadeo es @kingmob84. Es licenciado en historia y doctor en ciencias sociales. Escribe y mantiene el blog El Baile Moderno desde el año 2007. Es editor de la revista de crítica de historietas Kamandi. Publicó en Crisis, Los Inrockuptibles, Mancilla, Haciendo Cine y otros medios. Lee cómics desde los ocho años, escucha canciones desde mucho antes y ama el pop.

 

Hola, bienvenidos a la primera columna #KirbyDots en Apuntes de Indie Hoy. Mi nombre es Amadeo Gandolfo y escribo sobre música, cómics, cine y otras expresiones de la cultura pop. Lo hice en distintos espacios: el periodismo cultural, el ensayo intelectual, la academia, los blogs y las revistas virtuales.

En esta columna trataremos temas sobre historietas. Un listado casual y caprichoso, por ejemplo, podría ser: qué personajes son los mejores y porqué (desde un punto de vista que vaya más allá de “porque son buenísimos” y se pregunte por su función metafórica y poética), la relación de la historieta con el cine, las grandes tiras de las cuales quizás no hayan oído hablar, las neurosis de los dibujantes modernos, el origen y relación de las expresiones faciales en los mangas con los emojis, el vínculo de la historieta franco belga con la colonización de África, o porqué Pelopincho y Cachirula de Fola es una joya oculta de la historieta de nuestro país.

Pero para esta primera columna me voy a detener simplemente en el título, ya que tendremos tiempo de sobra para ir conociéndonos y tocando temas más esotéricos. #KirbyDots proviene, como un homenaje, de un artista de historieta y su recurso gráfico más usual, una de sus marcas de estilo. El artista es Jack Kirby, también conocido como El Rey, y el recurso son justamente los Kirby Dots (o Krackle, en su acepción más usual). ¿Qué quién es Jack Kirby? Simplemente uno de los artistas de historieta más grandes que jamás existieron (si no el MÁS grande). Creador del Capitán América, co-creador de todo el universo Marvel (o el 90% al menos), inventor de una mitología propia en DC Comics, diseñador de personajes de dibujos animados y películas, veterano de la Segunda Guerra Mundial, hombre de la clase trabajadora devenido forjador de universos. Seguramente lo tienen al ridículo de Stan Lee. Bueno, Stan Lee hubiese sido nadie, simplemente un oficinista gris con una inclinación a la aliteración y las frases rimbombantes, sin Kirby (y Steve Ditko, el otro gran dibujante de la etapa fundacional del universo Marvel).

Kirby era un dibujante con una comprensión del movimiento y el conflicto en la página que parece sobrenatural: pocos cuerpos dibujados se mueven con el dinamismo y la velocidad que tienen los protagonistas de Kirby. Hay una página del Capitán América que es utilizada a menudo para ilustrar este punto: el Capitán, solo, sin texto, en una danza de piñas y patadas coreográfica. A la vez, también tuvo un particular interés por la creación de personajes que corporicen diversas fuerzas cósmicas, elementos primordiales del universo que se enredaban en enfrentamientos en donde estaba en riesgo TODO: desde tu barrio hasta la galaxia más alejada. Kirby venía de un trasfondo pobre en el Brooklyn de entreguerras, pero sus lápices miraban al infinito y gran parte de su talento proviene de la capacidad para vestir dramas humanos primordiales con los tapices de lo gigantesco.

A lo largo de su vida fue desarrollando una serie de recursos, atajos, y herramientas en su dibujo que luego serían adoptados y copiados por casi todo artista del género superheroico que se precie. Collages, cuerpos cuadrados, experimentos que parecen provenir del arte pop, estallidos que ocupan toda la página y, sí, los kirby dots. Estos son una masa de puntos negros sobre fondo blanco o de color, que se extienden por la página como una forma de representar energías extrañas, lo asombroso, aquello que el hombre no puede comprender del todo porque carece de herramientas cognitivas. Kirby, como Lovecraft, entiende que si uno se pone en contacto con lo que está más allá de nuestros pequeños cráneos se ve cambiado irremediablemente por ello. Y también entiende lo cósmico como el enfrentamiento entre energías arquetípicas, entre conceptos hecho cuerpo. Esta posición del artista era compartida, además, con Steve Ditko, y tendría enorme influencia entre autores subsiguientes de Marvel, quienes construirían una cosmogonía donde, por ejemplo, el Orden, el Caos, la Eternidad y la Muerte son todos personajes que accionan y luchan por imponer su visión del universo, o, en el mejor de los casos, descansan sobre un frágil equilibrio.

Los Kirby Dots, entonces, son a la vez un recurso estético, una parte del lenguaje particular de Kirby, y una solución gráfica que apunta al más allá y que, con el paso de los años y la propagación de su inmensa influencia, aparecen en infinidad de cómics, hasta el punto de que son una especie de síntesis y atajo de toda la corriente más cósmica del cómic de superhéroes.

Así que ya lo saben: cuando los vean inclínense frente a nuestro salvador Jack Kirby.

https://www.youtube.com/watch?v=FdxC4db_u9A