#SátiraNocturna #02

Cocó @bolchevixen escribió el libro de listas “Diez razones por las cuales usted debe tener este libro” (Llanto de Mudo, 2015). Fue editora de la revista Dadá Mini. Publicó en Anfibia, La Curandera, Ohlalá, Último Round. Hace canciones, escribe en su diario y practica natación.

 

 

Un beat se repite en un loop que amenaza con ser infinito. Algunos vecinos se quejan del sonido irregular de la trompeta de S. cuando tiene que grabar una secuencia.

El médico me preguntó por el infinito que tengo en la muñeca izquierda y respondí como cada vez que me da fiaca contestar: “¿en serio? ¿un infinito? ¿a dónde? ¿eso significa que me voy a morir?”.

Todas las noches desde hace tres años, entre las 10.45 y las 11.15 de la noche, desde la cocina se escucha cómo corre el agua de una canilla abierta unos pisos más abajo. Dura aproximadamente unos veinte minutos. Más de una vez lo confundimos con el sonido de la lluvia. Una noche me subí a un banquito para espiar. Asomé la cabeza por la ventana de la cocina y lo ví: un chico lava la ropa en la planta baja. Levantó la mirada y él también me vio. Me asusté y me escondí. Era una intrusa que desde su propia casa estaba invadiendo un ritual de enjuague a expensas de la curiosidad. Desde entonces le decimos “El Hombre del Agua”.

Jamás me lo crucé en el edificio. Ni en el ascensor, ni en el pallier, ni en el patio adonde guardo la bicicleta. Creo que tampoco lo reconocería. Volví a mi posición demasiado rápido y no retuve su cara. Me quedo con la tropicalidad que nos convida todas las noches aunque estemos en invierno.

El médico me pidió que llevara calzas y un corpiño deportivo para el día de la consulta. Sólo tengo calzas cortas para andar en bici y en Buenos Aires hace frío, así que voy y vuelvo del trabajo en subte.

Hace unas semanas estuve en Cartagena de Indias y ahora sé de qué se trata la tropicalidad. No es un ritmo, ni una manera de vestirse, tampoco es una marca de cerveza fría. Es un clima. Una humedad constante que a veces se manifiesta en sudor, y otras veces en una lluvia que no moja. También es un sonido. Hay instrumentos que emulan tropicalidad como los tambores y las trompetas. Mi favorito es el palo de agua, que también es una planta. Una serie de semillas atrapadas en un tubo hueco, cuando se manipula de manera descendente, provoca que en nuestra imaginación llueva. A algunos la lluvia nos ayuda a dormir, el Hombre del Agua me recuerda que volví a casa y que ya es de noche.

Todos vamos a morirnos. El significado de la pregunta por la finitud tiene una metodología y un lenguaje, se llama filosofía. Intentar contestarla es, precisamente, existir.

Foto principal: Dina Cantoni