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#KirbyDots #08

Amadeo es @kingmob84. Es licenciado en historia y doctor en ciencias sociales. Escribe y mantiene el blog El Baile Moderno desde el año 2007. Es editor de la revista de crítica de historietas Kamandi. Publicó en Crisis, Los Inrockuptibles, Mancilla, Haciendo Cine y otros medios. Lee cómics desde los ocho años, escucha canciones desde mucho antes y ama el pop.

 

Hace un par de semanas José Luis García López cumplió 70 años. Ustedes deben pensar que no conocen a García López, pero les aseguro que lo conocen y que, si crecieron en los ’80 y los ’90 y compraron alguna pieza de merchandising de DC Comics, la imagen de esos personajes las dibujó García López en su versión icónica.

Pero antes, un poco de historia. García López nació en 1948 en Pontevedra, España. Una España empobrecida y aislada luego de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. A los cinco años su familia decidió mudarse a Argentina, tierra de la oportunidad y la riqueza para los inmigrantes españoles desde finales del siglo XIX. Una vez aquí, JLGL descubre las clásicas tiras de prensa de Milton Caniff (Terry y los Piratas), Alex Raymond (Flash Gordon), Hal Foster (Príncipe Valiente) y Burne Hogarth (Tarzán). A la vez, se deslumbra con el arte de Alberto Breccia y José Luis Salinas. Eventualmente, comienza a dibujar y toma clases con Alberto Breccia (uno de los 12 Famosos Artistas, como lo anunciaban en el manual para aprender a dibujar) en la Escuela Panamericana de Arte, uno de los más fructíferos intentos de establecer una escuela para el aprendizaje de la historieta en Argentina, semillero de grandes artistas y de eficientes trabajadores. Allí comienza a conseguir sus primeros trabajos en historieta, para la editorial Columba (donde dibujaba Roland, el Corsario, con guiones de Héctor Germán Oesterheld). Al mismo tiempo, comienza a trabajar para pequeñas editoriales de Estados Unidos como Charlton y Gold Key.

En 1974 decide emigrar a Nueva York (¡Nueva York en los setentas trabajando de dibujante de comics! Se me pone la piel de gallina de solo escribirlo) y ahí empieza su lenta, consistente y brillante carrera colonizando y codificando la gráfica de los superhéroes que amamos. En 1975 lo llaman de DC Comics, en un principio para dibujar series secundarias (Hercules Unbound, Jonah Hex) e historias cortas para revistas de Superman y Batman. En 1981 dibujaría uno de los primeros crossovers entre DC y Marvel: Batman vs. Hulk, un delirio hermoso que quedaría registrado en la memoria de muchos lectores por el arte dinámico y detallado de JLGL, una de sus principales características. JLGL tiene la capacidad de ser limpio y detallado a la vez, dinámico y barroco. Sus personajes son un himno a la definición clara, a la expresión facial, a la idealidad platónica.

Y debe ser por eso que DC Comics lo contrató en 1982, bajo la dirección del editor Joe Orlando, y junto con el escritor Andy Helfer y el entintador Dick Giordano, para dibujar la primera Guía de Estilo Oficial de DC Comics. Durante ocho meses García López se dedicó a graficar a los personajes más importantes de la editorial en posiciones de acción, a plasmar a los grupos en elegantes composiciones, a realizar estudios que mostraban a los héroes de perfil, de frente, de espaldas. Todo este trabajo tenía una dirección precisa: el uso de este arte por aquellos que licenciaran a los personajes de DC para merchandising. La idea era que cualquiera que quisiese hacer una remera, una taza, un calendario, un gorro, pudiese simplemente levantar una imagen impactante de los héroes en su mejor versión e imprimirlo en cualquier lado.

Y la Style Guide demostraría ser un objeto enormemente exitoso y perdurable. Su arte se sigue utilizando hasta el día de hoy en productos licenciados, y para muchas personas alrededor del mundo fue la primera exposición estética a esos personajes. Se rumorea que, en los años en que fue producido, como DC entregaba copias a los trabajadores de la editorial, muchos dibujantes se desesperaban intentando entrar a la editorial con tal de conseguirlo.

Pero el impacto más grande, desde un punto de vista argentino, se dio cuando Kenner, la marca de juguetes, obtuvo la licencia para realizar muñecos de los personajes de DC. Como una forma de generar sinergia y entusiasmar a los pibes, se decidió revivir la serie de los Super Amigos, pero esta vez los diseños de los personajes iban a estar basados en el trabajo de García López en la Guía de Estilo, de donde incluso se llegaron a modelar algunas de las esculturas para los juguetes. Además, JLGL (junto con otros artistas como Jack Kirby y George Perez) proveyó de arte para sus cajas. Cualquiera que haya crecido en los ’80 recuerda esos muñecos rígidos y gordos, pero encantadores y enormemente coleccionables, y el logo de los Super Amigos con las estrellas volando. Es más, cualquiera que recuerde las cartas Cromy recuerda las indelebles imágenes del pack correspondiente a los Super Amigos, todas dibujadas por JLGL.

Esto me lleva al punto del artículo y que es ¿Qué nos dice de la imaginación colectiva el hecho de que los personajes de JLGL (su Batman sonriente, su Superman de dientes perfectos, sus Nuevos Titanes juveniles y felices) sean aceptados casi acríticamente como “la versión ideal”? Generalmente se debate acerca del espíritu de los personajes de DC y de Marvel: mientras que los primeros son perfectos, el lugar al cual aspiramos como seres humanos; los personajes de Marvel son, supuestamente, problemáticos y humanos, con pies de barro. Si bien esto es ampliamente comprobable en las historias, me permito aventurar, con bastante descaro, que también tiene algo que ver con que gran parte de los objetos vinculados con los personajes de DC a los que han sido expuestas las masas provengan de la codificación realizada por esta auténtica arma secreta de la síntesis y la belleza que es JLGL. Incluso diseñó las guías de color que debían ser seguidas al imprimir o dibujar a alguno de ellos. Y son todos colores planos, brillantes, definidos, la simpleza y falta de sutileza de las viejas técnicas de impresión puesta al servicio del pleno potencial pop de esos personajes. ¡José Luis García López es un gigante y encima colonizó nuestras imaginaciones a través de la mercancía!

Para terminar, una recomendación, porque no solamente de superhéroes vive el hombre. Nuestro hombre siempre tuvo problemas para mantener un ritmo mensual de producción, por el detalle y precisión con el que dibujaba. Lo cual lo confinó a proyectos especiales de pocos números. En 1990 Howard Chaykin agarró a los personajes del espacio de DC Comics, una banda de perdedores como Space Cabbie, Tommy Tomorrow y Star Hawkins y los “hizo madurar”, les agregó traumas, fijaciones sexuales, megalomanía y muerte. El revisionismo grim and gritty tan de moda luego de Watchmen y Dark Knight Returns. Y la operación contraria a aquella emprendida por la Guía de Estilo. La serie se llamó Twilight. Pero ¿quién dibuja este cómic magnífico cargado de la tradicional mala leche de Chaykin? Nada menos que JLGL, que ilustra naves espaciales majestuosas, estaciones flotantes abigarradas de detalles, combates sangrientos, ciudades de calles sucias y robots borrachos. Son tres números nada más, búsquenlos, aunque sea para mirar los cuadritos y sentir que su cerebro se derrite.

Twilight