Atrás hay relámpagos

Sección: SOFC – Competencia internacional – Pensé en las locas margaritas desde el principio, dos chicas dispuesto a todo con tal de vivir divirtiéndose. Son carismáticas, son alegres y tan hiperquinéticas que pierden el rumbo de la cámara que a veces las puede seguir, pero en otras las deja correr, las chicas son muy rápidas, la película tiene velocidad, tiene ritmo y no es sólo por la música que utiliza, sino por la propuesta de estar en constante movimiento. Una velocidad en el plano y no por montaje, sino que prevalece la acción, prevalece correr, saltar para todos lados, tirarse al piso, andar en bicicleta, caerse, lastimarse, prevalece vivir las duraciones de los hechos, en vez de ir buscando la velocidad por montaje. Esta película es rápida más en cuestiones físicas que técnicas, porque es una película joven y la libertad es inalcanzable. Este espíritu se mantiene muy fresco hasta incluso narrativamente, ya que la película va de historia en historia rápidamente y como si sus bicicletas sirvieran del móvil perfecto para esquivar la narración y buscar otro camino, aquel suspiro que debe ser lágrima pero puede convertirse en gracia si le agregamos un poco de aquella juventud que no se calla ni en la calle, ni en el supermercado, ni en el interior de un auto abandonado. Lo importante es resaltar aquellas formas de esquivar los conflictos de una forma más sencilla, la vida misma, como si los personajes eligieran vivir divirtiéndose y la película elija esquivar los conflictos. Pero justo este creo que es el punto, su filosofía, ¿para qué amargar aquellas voces con la muerte? ¿para qué pinchar las ruedas de sus bicicletas? La película decide andar, tranzando sus líneas narrativas, ya sea en zigzag, dando vueltas, hasta trompos, no interesa, lo importante es la forma que elige de narración, que puede analogar con aquel ir y venir de los personajes en escena, a veces algunas bicis doblan y la cámara no.

Historias que van pasando de una a otra, tensiones fragmentadas pintadas con aerosol adolescente, lo que puede ser un drama por momentos se resuelve con abrir la boca y mostrar los dientes y después reír, son lógicas diferentes, la libertad entra por ahí, en el momento donde el personaje tiene que actuar frente a una situación determinada y el panorama se abre en un montón de cosas pero se queda sólo en una, en el personaje y su juventud para elegir cómo tiene que actuar, sin importar tener que enfrentar la situación porque la película nos enseña que el no elegir también es una elección. Esto como algo más que positivo porque es una experiencia esperanzadora. La narrativa se abre y lo que es un problema luego pasa a ser algo divertido, pero nunca entrar de un género a otro, acá estamos lejos de categorías tan pequeñas, acá se habla de diversión pero no entra a una comedia, se habla de dolor pero no entra a un drama, y esto es lo particular, que la película no encaja, le quedan chicas las categorías. Las locas margaritas corren para todos lados y no las pueden alcanzar, la cámara disfruta los colores de la noche esperando su próximo movimiento arriba de su casa con un rifle. Juampa Barbero

Dir: Julio Hernández Cordón
Para volver a ver: Domingo 23, 20hs, Plaza Francia – Viernes 28, 00.00hs, Village Recoleta 3

Hoy partido a las 3

Sección: Competencia internacional – “Sencillez pero con lucidez” fue la frase con la que presentaron la película antes de su proyección. Con un gran trabajo colectivo detrás, el film viene de ganar el Work In Progress del festival Asterisco y en su premiere definitiva se vio el corte final, una invitación al mundo del futbol femenino en Corrientes y Chaco. Orgullos, pasiones, romances y barro conviven en este universo que según las mismas protagonistas (para muchas de ellas era la primera vez ante una cámara) es bastante fiel a lo que se vive, o al cómo se vive, el fútbol femenino en esas provincias del país. Además de las ligas existentes y el sueño de estar en una selección, los torneos locales de domingo en un potrero amenazado por tormenta guardan el fulgor propio del deporte amateur: la desorganización, la espera eterna, el salir a buscar fondos para bancarse las nuevas camisetas. Y por otro lado, el empoderamiento femenino a través del fútbol: casi no hay hombres en la película (mención aparte para el tan bizarro como brillante conductor del torneo) y se necesitan tan poco que cuando aparecen es para bardo. La mirada heteronormativa se acentúa en lugares del interior, así que el peso de ser una chica jugando fútbol y con ganas de besar a otra chica, a más de uno les genera demasiadas preguntas. Pero como buen gorila, el hombre no puede callarse.

En sus 90 minutos, Hoy partido a las 3 (obra de Clarisa Navas) también tiene una gran cuota de situaciones emocionales, retratando los romances que van surgiendo entre este grupo de chicas que sin despojos se dicen de todo, con una comicidad que es imposible no sentirse cómplice. Todo de una manera muy dulce, sutil, con movimientos cortos pero precisos, del cachete con cachete, del roce, del erotismo en la camiseta agujereada. Aunque también hay lugar para los piropos más elocuentes, de la batata y el membrillo, que la audiencia festeja. En los puntos más deportivos, la cámara se mete en el campo de juego pareciendo ser una más del equipo, dotando del ritmo que requiere tanta exaltación. La tribuna se completa con extraños tomando tereré y perros, no hay familiares, quizás pocos entiendan el amor de estas chicas hacia sus camisetas y es ahí donde gana esta película: en la visibilidad, en la inclusión. Una definición por penales se sufre también en la ficción. Rodrigo Piedra

Dir: Clarisa Navas
Para volver a ver: Sábado 22, 18.20hs, Village Recoleta 7 – Lunes 24, 13.30hs, Arteplex Belgrano 3 – Sábado 29, 16.30hs, Barrio Saldías

Reinos

Sección: Competencia internacional – El descubrimiento del sexo siempre deja algo implícito debajo de la piel. Una película que juega con los secretos de la juventud y sus intereses principales, el futuro y el cuerpo. Charlas universitarias planteando los dilemas de sus carreras terminan en la cama rozadas por una cámara que baja las medias, que quita los zapatos y pantalones, que desnuda pero nunca apaga la luz. Reinos cuenta la historia de amor entre un chico que está en primer año de la facultad y una chica que ya está en su último año, él todavía es muy joven para ser adulto y muy grande para ser un niño, un adolescente como tantos otros que buscan en la vida sólo el camino de descubrir, de perderse y de encontrarse, de jugar a crecer y destruirse, total hay toda una vida por delante para juntar pedazo por pedazo. Ella, en cambio, tiene un corazón escondido debajo de un armazón. El futuro está ahí, pero aún no hay que tocarlo, aproximarse con posibles movimientos, capturar imágenes con la cámara de fotos porque todo puede desaparecer, el aburrimiento de las cosas, la promiscuidad de las cosas, las cosas en sí, todo puede cambiar el rumbo por el simple hecho de esa cosa llamada juventud.

La película sigue el rumbo de esta relación que pasa del misterio de conocerse como personas que buscan diversión a un misterio mucho mayor que desagota, cada botella que se llena con momentos exteriores, bajo el sol, un calor de primavera, para destruir un reino dentro de una botella, una pequeña historia de amor que se congela con calor, que se congela como un momento para una foto y quedar por siempre, pero cuando algo se congela dentro de una botella el vidrio se estalla en pedacitos, como la adolescencia en la vida y queda guardada en el freezer. Una pareja que empieza a conocer el amor que hay entre ellos pero lo esconden como por miedo a lo estable, o quizás aquellas primeras cosechas de la obsesión no dejan crecer un jardín de flores en primavera. Moretones en la tierra la dejan infértil y eso atrae y concentra, pero la lluvia es otra porque no es lluvia, sino un golpe constante de calor que obliga a desnudarse y tirar la ropa por todas partes, de aventurarse en pieles adentro y afuera discutir sobre la izquierda o la derecha política para luego volver a encerrarse y que la izquierda sea derecha y la derecha izquierda en un movimiento constante como lo es el acto sexual, un martilleo, golpes constantes a lo que estaba en pie, afuera o adentro, un reino siempre se puede destruir, para dejar crecer otros reinos.

El dinamismo entre ellos los hace debatir varias cuestiones sobre el amor, la filosofía del crecimiento, la vida que se viene, la hipocresía que los rodea, la mierda que huele mal; él dispuesto a conocer todo y ella queriendo mostrar el mundo entero, menos el que se guarda debajo de su piel, ese es un silencio que no podemos conocer. Juampa Barbero

Dir: Pelayo Lira
Para volver a ver: Sábado 22, 16hs, Village Recoleta 7 – Lunes 24, 17.10hs, Gaumont