Hello Hello Hello: Lee Ranaldo, Electric Trim

Fred Riedel – Sección música

Hello Hello Hello sirve como un cuaderno de apuntes para repasar lo que fue el proceso de creación del último disco del ex Sonic Youth Lee Ranaldo: Electric Trim. Un cuaderno donde se mezclan distintos registros en la sala de música, como también entrevistas a sus colaboradores, todo de una manera convencional. Pero de algo que no puede ser tratado a Lee Ranaldo es de convencional. Por eso se lo contrasta con imágenes de sus shows con su guitarra tratándola como un violín. Ranaldo no dejó su experimentación abandonada en Sonic Youth, sino que en su carrera solista apostó por otros diversos caminos. Al escuchar Electric Trim y Maelstrom from Drift parecen no tener nada que ver, pero este documental nos adentra en la idea de que hasta tocar música más habitual es un experimento en la trayectoria de un músico que se pasó toda su vida experimentando con todo tipo de sonidos. Pero en el documental no todo es música, sino que se toma unos pequeños descansos y nos muestra que, detrás de todo el ruido extraño que provocó durante años, existe una persona bastante agradable y de gran sentido del humor. Lee Ranaldo es una persona que reflexiona mucho sobre su música e intenta explorar todas sus capas, pero en esta etapa de su vida, prefiere indagar en la letra y en algo un poco más folk. Predominan las guitarras acústicas y hay muy poca distorsión, pero no deja de ser Lee Ranaldo en ningún momento, hasta llegar a su lado más de cantautor.
Juampa Barbero

Paisaje

Jimena Blanco – Competencia internacional

El debut como directora de Jimena Blanco trae consigo la simple y convincente historia de una salida audaz de cuatro amigas a un recital de rock en el centro porteño. Un retrato íntimo del coming of age, los periplos de una noche algo accidentada entre música, desamor, marihuana y con alguna serie de revelaciones, pero lo más importante de todo: la amistad como núcleo preponderante de todas las acciones. Un paisaje no tiene por qué ser una locación natural, una foto tomada a lo lejos o una vista panorámica. Puede ser algo íntimo, el paisaje de un cuerpo o más bien de varios, que construyen la acción delante de cámara en planos cerrados y pocos cortes. Cuerpos jóvenes que se funden entre sí, se abrazan, se tocan, se miran, expresan emociones y reacciones. Esta cámara en mano que se mete dentro y entre medio de cada cuerpo, de estas cuatro amigas (y que casi no muestra su entorno) le dará una atmósfera de complicidad tanto entre ellas y sus expectativas y deseos en esa noche, como con el espectador, así como también algunos pequeños giros que harán avanzar la acción sin perder el realismo. – Luis Mendoza

Mulholland Drive

David Lynch – Sección Rescates

David Lynch en Mulholland Drive muestra su lado más prolífero y resume todo su lenguaje en sólo una obra. Primero, la dualidad: Mulholland Drive es la Persona de Bergman, pero bajo los ojos del director de Twin Peaks. Una actriz recién llegada a Hollywood, nerviosa por su futuro que recién está empezando a florecer, es visitada por otra mujer que no recuerda nada de lo sucedido. Ambas mujeres van a establecer un diálogo cada vez más profundo y es ahí donde se separa de Bergman y entra Lynch. Estas mujeres desconocidas empiezan a conocerse en lo que la película plantea en distintos planos pero indiscernibles uno con el otro: la realidad y el sueño. Este es el segundo punto, lo onírico: en toda la filmografía del director se plantea esto, pero nunca tan bien, ya que se le quita lo confuso de su película anterior, Carretera perdida, y vuelve sobre la misma situación: dos personas que sus vidas se cruzan y se afectan muy profundamente al punto de pasar a ser el otro. Pero en Mulholland Drive se atan ciertos cabos y se entreteje una relación más fuerte entre ambas partes. No es tan radical, pero es más eficiente. En una película así no hay que buscar las conexiones que atan cabos en el cine clásico. Porque acá David Lynch ajustó su lápiz y destacó su habilidad de confundir el sueño con la realidad; cuando el espectador cree que está instalado en un plano, en realidad está en el otro. Estos dos planos conviven perfectamente en el universo lyncheano. En Mulholland Drive cambia la lógica de la razón por la de los sentimientos y emociones, y todo el erotismo puede en un parpadeo rozar el surrealismo sin salir del mundo corriente. Los golpes pesadillezcos están presentes, pero no rebalsan, sino que son utilizados para llevar a extremo la situación. Pero antes de eso, la pesadilla se mete en la historia y el clima se va volviendo cada vez más denso y cuando el espectador cree estar sumergido adentro, la película cambia y se convierte en otra. – Juampa Barbero

Village Rockstars

Rima Das – Competencia internacional

“Tarde o temprano los pensamientos se cumplen”, le dice su abuelo a Dhunu, una niña que ansiosa le pregunta si algún día podrá tener la guitarra que tanto desea. La premisa es simple y es la idea que atraviesa todo este film indio dirigido por Rima Das, con tono documental pero con pequeños condimentos ficticios, que se mete en una aldea alejada de aquel territorio asiático y también se mete en el sueño de su protagonista, así como los flagelos de quienes la acompañan, sus frustraciones, sus amistades y los pequeños pero deliciosos momentos que la rodean. Un retrato inocente que no cae en grandes sentimentalismos ni golpes bajos en el que pueden verse dos mitades opuestas, por un lado el anhelo y las ilusiones que nunca se borran de lo que a cualquiera le puede parecer pequeño, banal y por otro lado una realidad sacrificada, signada por el trabajo arduo y un clima que todo lo daña, que todo lo inunda. Dentro de la cabeza de Dhunu se cuelan varios pensamientos: su padre muerto, su madre cansada pero no rendida, su inminente pero sorpresivo paso a la adolescencia y sus amigos. Y su guitarra. – Luis Mendoza