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La película infinita

Leandro Listorti – Sección: Competencia argentina

La película infinita es un trabajo de observación, recolección y combinación de películas olvidadas por sus directores como aquellas historias que no pudieron llevar acabo. Una película compuesta por fragmentos de otras películas sin terminar, donde proyectos de directores como Mariano Llinás y Martín Retjman entran en relación con pedazos de una adaptación de El Eternauta o una Zama que no es la de Martel, sino un intento de llevarla a pantalla gigante en 1984. Esta película se define infinita por su montón de posibilidades preexistentes a su creación, donde el guion es un trabajo exhaustivo de montaje para encontrar la narración desde el cesto de basura de la historia cinematográfica argentina. Intercala fotogramas o secuencias diferentes para contar lo que no pudo ser contado y es sorprendente la relación de dos líneas paralelas que se entrecruzan con un tijeretazo en el momento de edición. Leandro Listorti (ex programador del BAFICI que hoy trabaja en el Museo del Cine) entreteje su propia historia, dentro de una historia mucho mayor; una película experimental que traspasa las temporalidades del material fílmico e injerta un nuevo sentido en elementos donde se les había perdido y desechado. – Juampa Barbero

Pig

Mani Haghighi – Sección: Competencia vanguardia y género

Hasan es un director de cine neurótico, bastante cascarrabias y parece salido de una película de Woody Allen (con todo lo que eso implica). Está en el ocaso de su carrera, hace dos años solo hace comerciales y ninguna película, se siente frustrado y su entorno se lo hace saber en repetidas ocasiones. Mientras tanto, en la ciudad de Teherán un asesino parece elegir a dedo a todos los directores de cine para cortarles la cabeza y escribirles la palabra “pig” en sus frentes. Se trata de una comedia ácida y ocurrente que tiene al humor negro como muletilla para salir de airosa de diversas situaciones incómodas y también inherentes a la narrativa del film, que por momentos se vuelve absurda y hace agua en varios lugares, además de ser excesiva. Extrañamente el asesino no persigue a Hasan (ni siquiera hay indicios de que pueda ser asesinado) y entonces la película gira en torno a esa incertidumbre si él será asesinado o no, aunque no sabemos si por culpa de su frustrado personaje o más bien por pura suerte. – Luis Mendoza

Teatro de guerra

Lola Arias – Sección: Competencia argentina

Teatro de guerra es mucho más que un experimento teatral, abarca un montón de elementos que irán escarbando no sólo en la memoria de sus personajes sino también en la memoria de un país. Lola Arias junta seis ex combatientes de la guerra de Malvinas, tres de cada bando. Estos hombres se someten a las indicaciones de la directora de repetir parlamentos teatrales como también hacer posiciones imitando aquellos jóvenes que fueron en el campo de batalla. A modo de ejercicio, esta película difícil de encajar en alguna categoría, se propone reflejar que una guerra no termina cuando la historia lo escribe en un manual. Sino que sus huellas quedaron reflejadas para siempre en los que fueron partícipes cercanos como traumas que los acompañan todos los días. Teatro de guerra juega con los límites del teatro y su distancia, pero también encuentra en el cine una forma experimental de narración que le va a permitir al proyecto mostrar la graduación y los efectos que irán floreciendo entre la angustia y la decepción. – Juampa Barbero

The Pain of Others

Penny Lane – Sección: Competencia vanguardia y género

Este documental con formato de “material encontrado” es relatado directamente por sus protagonistas, por las mujeres afectadas por una extraña enfermedad llamada Morgellons, la cual se trata de unos diminutos insectos o parásitos que caminan debajo de su piel y les generan diversas heridas. O es lo que ellas dicen, ya que la enfermedad parece ser solamente un mal puramente psicológico y no se encontraron hasta ahora evidencias de que pueda ser real. Las imágenes con las que el film está contado fueron sacadas directamente de canales de YouTube o blogs que sus protagonistas tienen y pueden verse en primera persona sus ansiedades, sus miedos, sus cambios de ánimo, sus inestabilidades. Siempre tratando de probar que sus dolores no son inventados por ellas mismas. Pero no es suficiente. Penny Lane, la directora del documental se queda a mitad de camino en esta historia y solo expone un poco esta “enfermedad moderna” y nada más, sin volcarse a mostrar algún otro tipo de evidencia, pero obviamente es llamativa y llama la atención. Este documental busca generar empatía con sus personajes, que formemos un vínculo con ellos pero sucede todo lo contrario, terminamos cuestionando la veracidad de la historia que cuentan estas mujeres y hasta poniendo en duda sus facultades mentales. – Luis Mendoza