Llegó lo nuevo de David Cronenberg, Cosmopolis, la llamativa cinta protagonizada por el ícono adolescente Robert Pattinson, lo cual desde un principio dio de qué hablar. El afamado realizador, esta vez se animó a mucho, con los actores, con la estética, el guión, etc. dejando así a una buena parte del público desconforme o confundido. Y es eso justamente, confusión, lo que genera Cosmopolis durante una buena parte de su desarrollo. Un joven millonario, David Packer (Robert Pattinson) recorre Manhattan en su futurista limusina en busca de un corte de pelo. El trayecto dura un día, y nos encontraremos con una pintura apocalíptica del régimen capitalista, que experimenta una gran crisis: en las calles reina la anarquía, la depresión y el desencanto. El film transcurre durante ese insólito día y sobre esas atestadas calles neoyorquinas. Empezar a ver Cosmopolis es un tanto desconcertante, confuso y hasta tedioso. Y, sí, es cierto que el ritmo no es de lo más llevadero y la acción no es su condimento principal, en absoluto… Pero es hasta el momento en que sintonizamos con el personaje y con la situación. Es que este film no podría ser de otra forma: el mundo que se representa es un mundo de tedio, de depresión, de desconexión entre las personas, de encierro y básicamente de crisis. En ese estado de cosas parece que algo sucederá para que cambie, porque el reclamo del “pueblo” es permanente e ineludible. Pattinson se hace cargo del papel de malo de la película. Él parece ser un gran responsable de la situación del país, ya que están todos ensañados en su contra, pero su posición es de desinterés total, sólo habla de cifras, información abstracta y sexo “mecánico”. La atmósfera que envuelva a la película es realmente sofocante, la mayor parte del film ocurre dentro de una oscura limusina, con pantallas táctiles, bebidas blancas, asientos relucientes, pero básicamente impenetrable. Los anarquistas protestan pintando y destrozando el vehículo pero nada puede penetrar a este magnate que permanece ajeno a todo tipo de estímulo, pedido o planteo. Está casado pero es sólo un arreglo que ni siquiera incluye sexo, por lo tanto, lo vemos acostándose con cuanta mujer transita por su limo experimentando cero conexión. La vida y la muerte se barajan como opciones tan livianas como el resto de las cosas, el registro del otro o del mundo se vuelve nulo, la alienación se los come. Es que sólo se conversa sobre números, acciones, dinero y entre medio de estos temas, se resalta el hilo general: el corte de pelo. Cosmopolis-2012-Hollywood-Movie-Watch-Online A pesar de esta marcada desconexión de la que hablamos, es notorio que todo el film está sostenido por diálogos, la acción es cuasi nula, el diálogo es permanente. Es esto lo que convierte un poco pesado al discurrir y obliga al espectador a estar muy atento, porque cada palabra es harto significativa. El resto de los aspectos del film no dejan nada que desear, impecable fotografía, original en el manejo de planos, un uso de colores más que adecuado, un guión contundente y cuenta con pequeñas pero recordables apariciones de Juliette Binoche, Paul Giamatti y Samantha Morton. Esta vez, Cronenberg nos entrega un mundo devastado, en crisis, al ser humano en su nivel más bajo de incomunicación, transitando en la nada, haciéndose ciego ante todo. Pareciera, por momentos, como si fuera una predicción, como si el mundo actual derivaría en ese estado de fatalismo. No es de los mejores trabajos del talentoso director, pero ofrece una mirada interesante a la cual no está mal enfrentarse.

Cosmopolis

David Cronenberg – 2012 http://www.youtube.com/watch?v=q3ZmIwteUAY