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¿Qué pasa cuando hay que enfrentarse a uno mismo? ¿Qué pasa cuando se ha vivido siempre con la “ventana cerrada” ¿ Y, ¿qué pasa cuando el otro nos hace tomar conciencia de nosotros mismos? Estas son las principales preguntas que se plantean en El hombre de al lado (Mariano Cohn y Gastón Duprat, 2009). A partir de la apertura de una ventana al frente de su casa, Leonardo comienza a sentir la invasión de su vecino opuesto a él, Víctor y la intromisión en su intimidad a través de la mirada que atraviesa la ventana. Desde aquí las dos vidas comienzan a fusionarse y a tocarse cada vez más de cerca; mientras uno de ellos se abre a mostrarse y el otro teme ser visto en su realidad interior. Básicamente, la historia no presenta muchos hechos en sí, sino que se limita a guión impecable que refuerza los estereotipos creados por los actores, que hacen un trabajo fantástico, sobre todo los principales. Leonardo (Rafael Spregelburd) representa al aristócrata snob, que vive encerrado en una irrealidad vana, y se encuentra aislado del resto de la sociedad que no comparte su esnobismo vacío. Por su parte, Víctor, interpretado por el cordobés Daniel Araoz, desconcierta a Leonardo con su actitud de camaradería y familiaridad, y con un estereotipo vulgar que más tarde lo calificará de “grasa convencido”. Estos ingredientes son los que hacen de este film una verdadera comedia. Por supuesto, como es de esperar, también tiene una buena dosis dramática. Pero se puede decir que lo privilegiado es el guión, con gags y conversaciones sumamente acertados. Creo que sería atinado decir que algo muy interesante de “El hombre de al lado” es el planteo propuesto: el descubrimiento de uno, donde se sacan las propias miserias y las del otro, se sacan los “trapitos al sol”, diríamos. Enfrentarse a la parte más bestial de uno mismo y quedar expuesto ante otro, que observa nuestra vida por una ventana puede llevarnos hasta límites insospechados. Encontrar que uno mismo es tan igual como su opuesto. Y eso asusta, desestabiliza. El retrato de los personajes es muy bueno y la progresión de cada uno de ellos a lo largo del film cobra un sentido importantísimo si lo observamos desde la óptica de la fusión con el otro, a partir del encuentro. Finalmente puedo decir, sin exagerar que es una de las mejores películas argentinas de los últimos años. El film estuvo nominado en la última entrega de los Premios Goya por mejor película hispanoamericana, aunque no consiguió llevarse el galardón. http://youtu.be/s-rRi9Lc6p0