Compartir

Por fin se dio a conocer el primer tráiler de El hombre que mató a Don Quijote de Terry Gilliam, un proyecto que tuvo las mayores incumbencias y fue interrumpido y abandonado varias veces a lo largo de un montón de años. Hace pocos días el director anunció a través de sus redes sociales un grito de felicidad diciendo que el proyecto por fin había sido finalizado. A todo esto, la última piedra en el sendero la puso el reconocido productor portugués Paulo Branco, quien estuvo en una larga disputa con el director por los derechos del Quijote y esto impidió el estreno de la tan esperada película en el próximo festival de Cannes a realizarse el mayo próximo.

Terry Gilliam anda rondando con la idea de filmar su versión del célebre clásico de Miguel de Cervantes desde el año 1991, lo que da como resultado más de 25 años de espera aproximadamente. Toda esa perseverancia e ímpetu para retomar el proyecto han definido a su director como una persona justamente quijotesca: alguien que lucha contra grandes molinos de viento sin perder su visión por más alocada que sea. Esta historia es perfecta para ser contada por alguien como Terry Gilliam, sus grandes películas como Brazil o 12 Monos demuestran que puede llevar a cabo historias de este tamaño y darle su retoque de humor y oscuridad que tanto lo caracterizan.

La maldición del Don Quijote ya viene arrastrándose desde que Orson Welles intentó también llevar a cabo su versión en distintos momentos en un periodo entre los años cincuenta y ochenta, pero fue estrenada de manera inacabada en 1992, no sólo por la muerte de su director y de su actor principal, sino porque Welles tuvo, al igual que Gilliam, montones de inconvenientes a la hora de filmar. El director laureado por Citizen Kane no fue para nada apoyado económicamente en este proyecto y tenía que filmar otras películas para poder realizar esta. La película que se puede ver es un montaje que se hizo con las indicaciones de Welles; con la vertiginosidad de su narración también se puede corroborar que hubo planos que faltaron filmar, pero obviamente eso le da una pizca muy interesante dentro de la obra de su director, como aquella obra postmortem.

Volviendo al caso Gilliam, existe un documental que salió en el 2002, Lost in La Mancha, que registra los momentos fallidos de rodaje por cuestiones climáticas. La locación escogida era muy especial, de gran aridez. La maldición cayó desde el cielo en forma de tormenta y eso le quitó algunos días de filmación, consecuentemente de mucho dinero. La película es un proceso más que ambicioso, como todo lo de Gilliam, quien quería estar al tanto de todo, desde el vestuario hasta las cuestiones más técnicas. Pero como efecto dominó, cuando caía una cosa hacía caer a la otra. Las tormentas hicieron lidiar a la producción con las aseguradoras, pero también la enfermedad cayó sobre su Quijote, quien en ese momento iba a ser interpretado por el actor francés Jean Rochefort y por culpa de una infección no pudo continuar la filmación.

Johnny Depp iba a ser Sancho. Aunque esto parezca extraño es porque la versión de Gilliam es sobre un joven publicista que es confundido por Don Quijote como su Sancho; aumenta la locura del personaje dándole un toque más moderno. Lo interesante es saber cómo Terry Gilliam tenía que simplificar escenas por culpa de los inconvenientes y su castillo surrealista poco a poco se desvanecía. En Lost in La Mancha muestran los bocetos donde se veía que este Sancho viajaba en su motocicleta por un túnel del tiempo, pero las películas con mayores efectos especiales nunca pudieron ser concretadas. El documental sirve de caja de recuerdos que guardan todos los registros de esa película que no pudo ser… hasta ahora.

Pasaron los años y el rumor de que Terry Gilliam lo había intentado de nuevo existía, pero nunca con tanta realidad como hasta ahora, porque el tráiler ya salió a la luz y esos bocetos de gigantes corriendo en contrapicado se pueden ver digitalizados. El elenco cambió: Sancho será Adam Driver y hará de un cineasta que vuelve al lugar donde filmó su primer trabajo universitario, que era una adaptación de Don Quijote. El viaje en el tiempo sigue siendo muy disparatado y Terry decidió ceder un poco para hacer algo diferente. El elenco se completa por Jonathan Pryce y Olga Kurylenko.

De más está decir, que por más que Brasil, Pánico y locura en Las Vegas o cualquier otra reliquia del ex Monty Python sean excelentes, este trabajo es el más esperado de su carrera, porque quizás, incluso más que Welles, Gilliam es el indicado para llevar a cabo una nueva, divertida y oscura versión de un clásico que, con una lectura aún más disparatada puede ser la aventura de traspasar las frontera de la fantasía y la realidad tras los ojos de un héroe tan particular como es Don Quijote.