Luego de tres años de preproducción, llegó el primer largometraje de la rusa Elizaveta Stishova, Suleiman Mountain (al momento 8.9 en IMDb). La película se presentó en la categoría “descubrimiento” del Festival Internacional de Toronto (TIFF) y resultó premiada. Ahora se proyectó por segunda vez en el Festival Internacional de Pingyao (PYIFF) y se consagró como Mejor Película de la sección internacional bautizada como premio Roberto Rossellini (con un jurado Integrado por Arnaud Desplechin, Xie Fei y Vishal Bhardwaj, entre otros) y además con el premio de la audiencia a mejor película internacional.

Suleiman Mountain retrata la historia de una chamana de Kyrgyzstan que adopta a un niño de un orfanato y lo hace pasar por su hijo perdido para recuperar su relación con el nómade gitano Karabas. Interesante road movie de una disfuncional familia compuesta por un impredecible hombre, sus dos esposas (una embarazada) y su hijo falso, conviviendo en un viejo motorhome ruso. Esta tragicomedia es un inusual viaje por montañas históricamente cargadas de fuertes elementos étnicos con una ambigüedad moral que facilita la reflexión sobre las estructuras familiares y el egoísmo humano.

¿Cómo fue la primera vez que supiste que ibas a hacer una película sobre un hombre conviviendo con sus dos esposas?
Al principio era una historia diferente, estábamos filmando un corto en Kyrgyzstan y vimos a un madre que llevaba todo el día buscando a su hijo y hasta donde supimos no lo encontró, entonces pensamos en hacer una película sobre esto, en ese paisaje, pero se estaba volviendo muy deprimente. Entonces decidimos quedarnos con ese personaje pero hacer una película tragicómica. Nadie dice que es tragicómica, todos dicen “es un drama”.

¿Qué hace a Suleiman distinta a otras road movies?
Porque hay una montaña [risas]. El camino es más como un personaje, como Karabas, él es el camino. Y Suleiman Mountain es más como Zhipara. Y cómo ellos pueden estar juntos, el camino y la montaña.

¿Qué cosas estabas buscando en el casting de Karabas?
Estaba buscando a alguien feo, estaba buscando a alguien como Harvey Weinstein, ¿viste? Alguien por el estilo pero con más poder de hombre, estaba buscando poder de hombre. Pero después en Kyrgyzstan, había caras interesantes y caras lindas pero no encontré este poder de hombre. Entonces supimos de esta persona en Kazajistán y fuimos a hacer el casting ahí, y cuando lo conocí entendí que tenía algo, que era alguien a quien le gustaba mirar sus propias fotos, mostrárselas a todos, y ahí pensé esto puede ser, él lo puede hacer.

¿Y en el casting de Uluk?
Uluk fue difícil porque había miles de chicos lindos y a los chicos en general les gusta jugar, no es tan difícil para ellos actuar. Entonces tenía un montón de opciones que podía tomar pero este chico vino y tenía cara de viejo y una mirada extraña pero él no actuaba, era tímido, y cuando lo presionaron un poco se puso histérico y me gustó. Entendí que tenía eso adentro. Pero es interesante que después, una vez que él entendió que lo queríamos, vino caminando todo agrandado y se sentó así [hace una pose de canchero perezoso en el sofá] y dijo “por supuesto que sé que tengo el rol principal en esta película” y nosotros “¿QUEEE? Vos acá no sos nada todavía” y se asustó, pero estuvo bien porque vos sabés cómo la gente llega a actuar cuando ellos saben que tienen “EL PAPEL” y “son cool”, así que todo el tiempo se la estaba bajando y él es bueno, lo manejó, pero obvio que estuvo su tutor también que es necesario cuando trabajas con chicos porque lo ayudan.

La relación entre esta madre y su hijo es muy interesante. ¿Hasta qué punto ella lo usa a él y hasta que punto lo ama?
Ella lo esta usando a él. Pero después comienza a amarlo. Yo tenía otra escena en la que ella le explica lo que le pasó a él, pero en realidad le está explicando lo que le pasó a su hijo perdido y empieza a llorar muy fuerte y ahí entendés que ahora ella se está creyendo sus propias mentiras.

De las escenas que dejaste afuera de la película, ¿cuál es la que más te gustaba?
Esa. Es curioso porque en esta película la productora quería meter todo adentro y yo iba sacando cosas, como haría un productor, porque es un embole hacerla de 2 horas, era de 2 horas y 4 minutos. Esa era una escena linda y larga pero decidí sacarla. Y hay otras escenas más que sacamos pero quizás después las pongamos de vuelta.

¿Qué es lo que hace que Karabas no pueda trabajar?
No lo necesita. Zhipara trabaja, él es el que maneja y hace de asistente, le gusta recibir llamadas, marcar citas, esas cosas. Y no tiene una casa no porque no trabaja, él no tiene una casa porque no quiere. A él le gusta andar por ahí, él es cool tambien, él vive en su propio mundo.

¿Cómo enfrentaste las limitaciones culturales del rodaje?
Tengo un amigo que se casó hace poco y tuvieron unos tiempos difíciles, fue a visitar a un chamán y me contó como en plena ceremonia de golpe lo empezaron a azotar y si empezaba a tener moretones significaba que el demonio se había ido para afuera, pero sino te pasaba nada era que todavía estaba adentro tuyo. Es bastante fácil porque obvio que si te azotan vas a tener moretones. Yo estaba shockeada cuando me lo contó. Ellos lo vivieron muy de cerca y creyeron en lo que vivieron. Después fui a conocer a dos chamanas, y llevé a las dos actrices conmigo y les pedí que les enseñaran cosas y fue increíblemente gracioso porque hacían así y así [hace caras graciosas como de poseída por un espíritu], estas mujeres son muy buenas en lo que hacen y si les querés creer, es fácil creerles, es todo muy real, ellas toman estos rituales de ancestros. Esto no es islámico, son cosas transmitidas de generación en generación y vienen desde lejos. Fue una experiencia interesante porque eructan, hacen ruidos de caballos. Y además de esto, el abuelo de Zhipara practicaba algunos rituales, así que ella también sabe cosas. Y en [la parte de] la ceremonia con gente vestida de blanco, son personas que hacen estos rituales para limpiarse por dentro, es una tradición, se juntan todos los viernes a la noche, yo ya lo había visto dos veces antes.
Pero esto está presente en todas las culturas, en Rusia también, cuando las personas sienten que tienen algo y nadie puede ayudarlos, van a ver a este gente e invierten su dinero en predicciones de fortuna y rituales. Esto a veces me hace sentir extraña, nosotros creemos que estamos en el siglo XXI y ya pasamos todo eso pero seguimos creyendo en esto, pasa en todos lados. Y funciona.

¿Creés que fue más difícil conseguir financiamiento para una película que crítica la ciega devoción hacía lo masculino?
Para mí, Karabas empieza la historia siendo una mierda de persona, pero desde mi punto de vista, él es el que cree en todo. Y él fue traicionado por Zhipara, que trajo un hijo que no es su hijo. Y al final, él tiene buenos gestos. Él tiene esperanza.

Entonces, ¿vos no creés que Karabas es un mal tipo?
No. Él es trastornado, él tiene una gran tragedia en su vida, él tiene problemas con su familia. A él le gusta su vida, le gustan sus esposas, tiene esas cosas pero tiene algo adentro que lo levanta y no creo que sea malo.

Definiciones:
Familia: Familia es una persona, es una conexión, es como un árbol con las hojas en él, si la conexión se corta, las hojas se mueren. Y esto es un gran problema, si alguien piensa “ok, yo no necesito de mi familia, me alejo y voy a estar bien” no, vos siempre vas a tener este problema. Mujeres y hombres van al psicólogo y hablan acerca de su infancia, tienen problemas desde ahí todo el tiempo y si no los solucionan, van a tener problemas de vuelta en el futuro, es una cosa importante.
Hogar: Es difícil para mí responder esto porque yo no me siento… Capaz por esto trabajo en Kyrgyzstan, porque es un lugar en el que me siento una persona que puede tener varios hogares, yo no siento “ay, Moscú es mi casa”.

Hay una selección musical muy estudiada. ¿De dónde vienen estas canciones?
Kara Jorgo” es una canción nacional, con un baile muy loco que yo nunca había visto. Todos la pueden bailar y eso es importante, porque un padre y un hijo la pueden bailar. “Katyusha” es la canción rusa que Karabas canta en el camión, muestra nuestra relación entre ambos países, nosotros conocemos a la gente de los pueblos de Kyrgyzstan y ellos conocen a los rusos. Y “Subhana Allah” es parte de un ritual, lo que cantan para conectar con los espíritus.

¿Cuáles son los próximos objetivos con Suleiman Mountain?
Terminar de ajustar algunos detalles de postproducción y participar en más festivales internacionales, nos interesaría entrar en el Festival Internacional de Rotterdam.

Las dos películas ganadoras del Festival están dirigidas por mujeres, ¿creés que las mujeres están ganando espacio en la industria?
Creo que sí. En general las mujeres no tenemos la misma presión de generar dinero que tienen los hombres, entonces podemos abocarnos más al cine, los hombres están trabajando más en series que les dan estabilidad y plata.