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Esperando a “Superman” (Waiting for “Superman”, Davis Guggenheim, 2010) es un documental que muestra la crítica realidad educativa en Estados Unidos. Documenta cómo se ha dado, con el correr de los años un descenso en el nivel educativo en los colegios públicos y las pocas posibilidades que tienen las clases bajas a la hora de hablar de educación. Es este punto en el que se hace hincapié desde el principio del film: la imposibilidad de elegir. Mientras algunos pueden optar entre la educación pública y la privada, otros sólo se someten a la única opción que les queda, quedando vedada la posibilidad de elección; y parece ser que educación pública, en Estados Unidos como en muchos otros países, viene a ser sinónimo de mala educación. Hay algo que no anda bien, ¿no? Justamente es eso lo que tratará la película: observar cuáles son los eslabones del sistema en los que algo falla, denunciar, pero sobre todo dar testimonios directos para efectuar esa denuncia. Como muchos documentales, sobre todo de esta época, éste busca despertar conciencia, denunciar una situación mostrándola al mundo. Muy bien logrado; exceptuando algunos baches narrativos y un ritmo bastante fluctuante, el film alcanza a mostrar con entereza una realidad con sus respectivos actores. Mediante el recurso de la entrevista, como forma de verosimilización y de prueba, distintos niños de etnias, familias y posiciones económico-culturales diferentes, funcionarios y reformadores educativos dan su testimonio acerca de la vivencia de la educación y de sus proyecciones en relación con ésta. Aunque podría decirse que por momentos (varios) se llega a victimizar al alumno y a su familia, planteando como únicos responsables a los funcionarios; mientras se olvida el pequeño detalle de pensarnos en un sistema social. Los entrevistados hablan de sus aspiraciones educativas, de los desafíos que supone una educación estatal y se hace una revisión histórica y estadística de la posición de USA en el ámbito educativo a través del tiempo. Podría decir, en relación con esto y con la afirmación anterior sobre un “ritmo fluctuante” que, por momentos, el film nos muestra una situación de completa desesperanza, prácticamente nos dicen que a los niños se les mete basura en la cabeza o que la supuesta función de la escuela se ha ido al diablo. Pero en otros momentos parece ser que los niños y sus sueños de superaciones son más fuertes que cualquier cosa, insertando de esta forma un mensaje claramente esperanzador. Y creo que en este punto es valioso resaltar la importancia del título. Apelar a un héroe como Superman para designar una esperanza resulta poco inocente: aquel superhéroe que todo lo puede, que nada queda fuera del alcance de su poder, que crea las sociedades perfectas, mantiene el orden y asegura el sueño americano, resulta ser una ficción. Pero ¿es posible que se necesite de esta calidad de héroe para salvar el sistema educativo público? , o ¿es que la única esperanza para un niño latino o de un gueto es una fuerza irreal y milagrosa? También resulta interesante pensar en el uso de formato documental para tratar una temática como ésta. Es claro que no implica lo mismo presentarla en forma de ficción, donde los límites no están del todo definidos y no sabe hasta qué punto los datos son verídicos. Cuando nos encontramos con personas “actuando de sí mismas” y mostrando su realidad abiertamente tendemos a ser más impresionables y a sentirnos más intimidados por la situación, en un punto hasta señalados y llamados para reaccionar y accionar ante ella. Y, mediante las proposiciones planteadas en el film, se inserta la temática de la posición la educación dentro de la sociedad y por lo tanto, de su importancia; invitando a una posible reflexión acerca de modificaciones y salidas alternativas, en las que el espectador puede tomar acción. Esperando a “Superman” es disfrutable, aunque monótona por momentos. Vale destacar el minucioso trabajo de investigación y una acertada puesta en escena de esto, pero con una organización algo dispersa.