A pesar de su acotada filmografía, Spike Jonze se ha constituido como uno de los directores más interesantes y novedosos del cine contemporáneo. Con films como ¿Quién quiere ser John Malkovich? y El Ladrón de orquídeas este cineasta ha incursionado en los recovecos de la mente humana de modo declaradamente artístico y enrevesado. Su último trabajo, Her, se presenta como una historia de amor pero nuevamente con el sello rebuscado y psicológico. Theodor (Joaquin Phoenix) es un hombre deprimido y desahuciado por su divorcio. Necesitado de cariño y envuelto en la era tecnológica de las comunicaciones vacías y alienantes, sin poder relacionarse con mujeres “reales”, entabla una relación con Samantha, un sistema operativo. A partir de esto podemos pensar en la dicotomía que recorre todo el film: ¿qué es lo real? ¿Es la corporalidad lo que hace humano al hombre o los sentimientos? Esta es la problemática que la película pone sobre el tapete. Se puede decir que, en este sentido, la historia tiene un aspecto de ciencia ficción. Samantha dice sentirse tan humana como el resto y de hecho encuentra, de modo optimista, los beneficios de no ser físicamente existente. Esto genera un interesante contraste narrativo entre las imparables ganas de vivir y conocer que tiene Samantha, su fascinación por lo nuevo y la abulia, cansancio y desencanto de Theodor. Al mismo tiempo, él duda de esta relación por la falta física de su novia, a pesar de que encuentran el modo de amarse, tener sexo, acompañarse, etc. Así, esta historia plantea una nueva concepción del amor y las relaciones humanas, dejando al cuerpo como instancia relativa y no tan indispensable. Esta idea se sustenta con el fracaso del matrimonio de Theodor y el de su amiga, Amy (Amy Adams). Her Podría decirse que Her es una película fundamentalmente actual, que pone el foco en la soledad del humano en medio de un mundo atestado de comunicaciones rápidas y despersonalizadas. En este sentido, la película es un despliegue visual de esta situación de los llamados países del “primer mundo”. Así mismo, la temática del desamor, la soledad y la búsqueda de cariño son temáticas tan antiguas como el mundo mismo. De este modo, Spike Jonze busca motivos clásicos y eternos pero insertos en una actualidad escalofriante. Joaquin Phoenix aparece en este film en todo su esplendor, encarnando un personaje sumamente profundo y humano, y desplegando una faceta de él poco conocida. No se puede dejar de mencionar al personaje de Samantha, interpretado por Scarlett Johansson, que si bien no tiene aparición física en ningún momento, logra crear un personaje muy definido y de gran importancia sólo a partir de su voz. Es notable lo que se logra con la expresividad de la voz, casi al mismo nivel que la actuación de Phoenix. Otro aspecto que hace de esta película un placer visual es su cuidada y equilibrada estética con un gran predominio del color rojo, espacios modernos e imponentes. La música no es un elemento menor y se convierte en uno de los mejores acompañantes para las sensaciones: compuesta en su mayoría por Arcade Fire, con participaciones de Karen O (Yeah Yeah Yeahs) la música de Her es más que un gran acierto estético y emocional. La belleza de las imágenes, el interior de Theodor dejado al descubierto encuentran su correlato y se completan con las bellas canciones.