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Herrumbre y hueso: Un homenaje a la vulnerabilidad

 
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Publicado 20/07/2012 por

El realizador, Jacques Audiard, era uno de los nombres más esperados en la ultima edición del Festival de Cannes. Gran personaje del cine francés, recibió en 2009 el Gran Premio del Jurado de Cannes, con su película “Un Prophète”, y nueve César en 2010 por la misma obra.

Su ultima película, “De rouille et d’os” (2012), la adaptación del libro de Craig Davison, es un melodrama conmovedor, y poco convencional, sobre el encuentro improbable entre Ali (Matthias Schoenaerts), un tipo primitivo y brutal, que intenta salir de su miseria multiplicando pequeños empleos, y de Stéphanie (Marion Cottillard) una domadora de orcas, que se encuentra clavada en una silla de ruedas, después de un accidente.

A través de su obra, Jacques Audiard se interesa por los vínculos extraños que unen estos dos perdidos y captura la relación muy particular que cada una tiene con su propio cuerpo: la bestialidad salvaje, y las impulsiones físicas, primarias y animales de Ali, la increíble capacidad de Stéphanie para renovar su cuerpo destruido. Los dos aprenden a conocerse despacio, y acaban formando una pareja muy coherente e insospechada.

La película “De rouille et d’os” tiene sabor a sangre. La sangre tan necesaria para la vida como prefiguración de la muerte, cuando se escapa del cuerpo. El director hace coexistir el positivo y el negativo de cada cosa que nos rodea, reuniendo los contrarios de una manera admirable. Controla del principio hasta el final, su nueva obra, en la cual cada imagen se revela significante. Supo crear un universo cálido y helado a la vez, en el cual cohabitan lo mejor y lo peor de la humanidad, la dulzura y el salvajismo, sabiendo que muchas veces es con violencia que se llegan a cumplir actos de gran belleza.

En esta obra visual y narrativa, el cineasta muestra la esencia de las cosas, insistiendo justamente en los sentidos: sonidos extraños, voces deformadas hasta el punto de hacerlas inaudibles a veces, imágenes inesperadas. Sabe captar la vida, con su propio “realismo maravilloso”.

Para restituir la verdad del mundo que lo rodea, Audiard utiliza sus actores con una fuerza y un poder de evocación que sobrepasa la ilusión de la interpretación. Hasta los personajes secundarios son poderosos y aportan un testimonio sobre la realidad social y la miseria del mundo: Corinne Masiero (Luisa Wimmer), hermana del héroe, se convierte en una madre de sustitución para el hijo de su hermano; Céline Sallette (Apollonide), reconforta a Stéphanie, después de su accidente, con palabras simples, y una presencia casi fantasmal que constituyen una ayuda tan discreta como preciosa. Sin embargo, la fuerza dramática y emocional de “De rouille et d’os” viene por supuesto de los dos actores principales. Marion Cottillard (Stéphanie) con su gran madurez interpreta su papel a la perfección. Pero fue con Matthias Schoenaerts (Ali) que la sorpresa ha sido intensa. El actor lleva la película a la fuerza de sus puños, su personaje de hombre fuerte pero tierno, emociona mientras aterrorice. Su sencillez lo hace bello y su brutalidad, muchas veces, preocupa…

Audiard reúne poesía y realismo, lágrimas y sonrisas, gritos y silencio. “De rouille et d’os” le da todo su significado a la palabra emoción. Hasta ahora las películas de Audiard impresionaban, es la primera vez que una de ellas nos emociona profunda y poderosamente.

Selección oficial del Festival de Cannes 2012