Este film de nacionalidad chilena no sólo ha sido una revelación del Buenos Aires Festival Independiente de Cine (BAFICI) 2013 por su narratividad y estética, sino que también posee una mixtura entre la magia y la sobriedad que deja a sus espectadores con ansias de más desde el momento en que éste observa los créditos. Con un guión sumamente realista y acertado (a cargo de Camila Gutiérrez – autora del popular blog chileno “Soy evangélica” -, María José Viera-Gallo y Pedro Peirano) y una fotografía que enamora desde la primera toma, esta ópera prima de Marialy Rivas ha encantado a toda clase de público, no sólo a los jóvenes y alocados. Provocadora de extrañas sensaciones, la película ha significado cierta ruptura dentro de la cultura de su país de origen, identificada por religiones lo suficientemente estrictas y un pueblo lo suficientemente reservado si de sexo se trata. Este carácter vanguardista, de cierta forma, le ha valido numerosas nominaciones y premios (Mejor Guión en el Festival de Sundance, Mejor Diseño de Títulos, entre otros). “Joven y alocada” ha cosechado reconocimientos en España y Estados Unidos, ha pasado por el Festival de Berlín y por el Festival Iberoamericano de Huelva, además de haber sido seleccionada para las nominaciones a los españoles premios Goya. A partir de su recepción internacional, Chile expande sus criterios y la acepta como propia. joven-y-alocada El largometraje narra la vida de Daniela (17), una adolescente bisexual que nace y se cría en el ojo de un huracán evangélico proporcionado por su conservadora familia. Entre vírgenes y dioses, Daniela comienza a descubrir su sexualidad: qué siente, qué le gusta y por qué. Más que culpas, esta experiencia hará florecer en la joven un incansable deseo de exploración y libertad; deseo que la mayoría de los adultos ha olvidado en el arduo proceso de crecer. Así, Daniela narrará sus peripecias en un blog de Internet, donde compartirá sus andanzas y opiniones con demás adolescentes, bajo el nombre de Joven y alocada. Es imprescindible destacar cómo el film aborda las temáticas de la juventud actual, con una precisión y una naturalidad que pocos han logrado. La ambigüedad del proceso de crecer, la consecuente incomprensión de las familias, las dudas propias ante lo desconocido, las ansias de placer. Rivas ha sabido llevar a lo largo de 96 minutos un relato relajado y exuberante, que permite que cualquiera pueda hallarse en él sin vergüenza ni tapujos. Una película collage, como muchos la han llamado, donde se nos permite espiar con ambos ojos la vida de una adolescente en plena ebullición sexual. La belleza innata de la libertad adolescente origina en el espectador esa necesidad impetuosa de volver, por un instante, a vivenciar todo una vez más, por primera vez.