Este 2017 empezó simbólicamente representado (en lo que al mundo del cine respecta) en el cómico episodio sucedido en el momento más esperado de la ceremonia de los Oscar: el anuncio del ganador al premio más grande, Mejor Película. Las dos películas que se disputaron, La La Land y Moonlight representan dos tipos antagónicos de cine: la primera es una celebración a Hollywood, a los esplendorosos musicales que invitan a fantasear con la máquina de sueños y hacer desaparecer al mundo por unas horas; la segunda es cine realista, comprometido y con estética indie, drama puro con algunos golpes bajos enmarcada en una trayectoria de forma de narrar la cotidianeidad que en los últimos diez años se ha popularizado con mucha fuerza. Podemos pensar que así se ha dividido este año cinematográfico: en grandes y esplendorosas producciones (como la cinta argentina elegida como lo mejor de este año, o Star Wars: the last Jedi y Blade Runner 2049) y en historias crudamente realistas, costumbristas y dramáticas (como Alanis, Paterson, Mother!). Tal vez en esta burda división, hecha a grosso modo, podemos vislumbrar y empezar a pensar en el “rol” del cine en nuestra era; un cine que ya no funciona sólo como entretenimiento “distractivo” (hace ya varias décadas) sino que es también un elemento contundente de denuncia, una documentación de época sin dejar de otorgar ficción al espectador. Estos films son cada vez más celebrados, incluso corriendo del escenario y robándole la estatuilla dorada a los brillos y el glamour clásicos, fundados en y por esa misma Academia. De todos modos, la diversidad estética y de género no hace más que aportar riqueza al panorama cinematográfico actual, dejando que estos dos tipos de films (y muchos otros) convivan y nos otorguen una lista tan variada como esta.

20. Star Wars: The Last Jedi

Rian Johnson

Cada vez que se estrena una nueva instalación de la saga creada por George Lucas es difícil mantener la objetividad entre las expectativas generadas por los fans que la siguen desde hace más de 30 años y los que vivimos con algo de indiferencia el fenómeno. A diferencia del comeback anterior, The Last Jedi es una película más compleja que se despoja del aire de reivindicación y homenaje que tenía The Force Awakens. Puede ser ingenua, sí, pero abraza una idea de la ciencia ficción y del cine de aventuras que parece perdida en la cartelera actual sin la necesidad de glorificar constantemente el pasado. Es un punto de transición para una historia que (por fin) parece decidida a avanzar. Federico del Val

19. The Square

Ruben Östlund

Los Oscars no son cosa para el sueco Ruben Östlund: después de que omitieran Force Majeure en 2014, en 2018 se repite la historia con The Square. En ambos casos, una injusticia por su pericia cinematográfica. Así y todo, su más reciente film ganó la Palma de Oro en Cannes y generó algo para nada menor: separar a la crítica en dos “bandos” (la grieta se aplica a todo). Resulta imposible que The Square pase desapercibida después de su visualización: sus 140 minutos pueden parecer por momentos un pastiche de escenas sobre tendencias globales (incluso suena irónico que por momentos parezcan spots publicitarios, cuando hay algo de eso en la trama), pero no por eso deja de reflejar la actualidad de una sociedad narcisista y tan repelente como lo es la del mundo del arte y su burguesía. En The Square, el curador de un renombrado museo de arte contemporáneo (interpretado por el danés Claes Bang) vive en aprietos relacionados con las diferencias de clase, xenofobia y misoginia. The Square cuestiona el estado actual de las cosas y si resulta incómoda es porque sos parte del público al que está orientado y está cumpliendo su cometido. Rodrigo Piedra

18. 120 Battement Par Minute

Ganadora del Grand Prix en Cannes, 120 Battement par Minute sigue de cerca la militancia de Act Up-Paris en principio de los años ’90, cuando el SIDA llevaba ya casi diez años matando a miles de personas. La lucha de estos militantes, que es una respuesta francesa a la organización estadounidense Act Up-Chicago, se centra en la industria farmacéutica y sobre todo, contra la indiferencia de la población. El realizador Robin Campillo, que viene de dirigir la exitosa Les Revenants y la también LGBT pero más modesta Eastern Boys, formó parte de joven de Act Up-Paris junto a Philippe Mangeot, el presidente de esa organización entre 1997 y 1999, quien además co-escribió el guion de esta cinta. El argentino y magnético Nahuel Pérez Biscayart (Glue, Cara de queso, El aura) encarna a Sean Dalmazo, a través de quien vamos asistiendo a las acaloradas asambleas, las acciones concretas que realizaban como colectivo contra la industria farmacéutica, y a su vida íntima que incluye un enamoramiento, salidas a bailar house, y mucho convencimiento con la fuerza a flor de piel. Rodrigo Piedra

17. La La Land

Damien Chazelle

Es justo referirse a La La Land por la película que es y no por sus datos triviales que englobaron a toda su trayectoria por festivales y estrenos. La La Land es, ante todo, una película de amor. Pero tal como años atrás lo hacía la francesa The Artist con el cine mudo, La La Land es una película de amor a la era dorada de Hollywood, aquella signada por el star system, los grandes estudios y títulos que quedarían marcados en la memoria de cualquier cinéfilo y en el inconsciente colectivo norteamericano. Por eso, el escenario para esta historia de amor entre un pianista (Ryan Gosling) y una actriz (Emma Stone), no podía ser otro que la prometedora ciudad de Los Ángeles, nutriéndose así de referencias en todo momento (entre ellas el icónico Griffith Observatory, donde se filmó una memorable escena de Rebelde sin causa en 1955). Por varios momentos, la película se sostiene en el género musical, un artilugio inteligente para el guion, y en su exquisita técnica, pero las interpretaciones de ambos protagónicos, y su química, hacen de La La Land un triunfo absoluto. Rodrigo Piedra

16. Moonlight

Barry Jenkins

La película ganadora del Oscar 2017 fue una decepción para muchos; tal vez porque Moonlight es una historia sencilla, bastante opuesta a La La Land, el film que en primer lugar se anunció como ganador de los premios de la Academia. Lo que Moonlight tiene de simple y mundano lo tiene también de tan rupturista como fundacional: es la primera película con temática LGBT en la que todos los actores son de raza negra. El film cuenta el recorrido de vida de Chiron, un niño negro, gay y completamente desprovisto de un entorno familiar o escolar que contenga afecto. Moonlight es tan celebrada por su actualidad y por ser, ante todo, visibilizadora. Las problemáticas que expone no sólo son universales sino que se suponen “superadas” en el mundo progre, y es en el relato de la vivencia íntima que se produce la denuncia y visibilización real de que lejos estamos de la naturalización que reciben las prácticas blancas y heteronormativas. Julieta Aiello

15. Okja

Joon-ho Bong

Un postulado con notas poéticas, dramático y movilizador (haciéndole honor al origen asiático de su director Joon-ho Bong) sobre la industria cárnica y los seres desalmados que la manejan además de la explotación animal y por qué no, el amor incondicional de una joven hacia su mascota, tienen un papel preponderante en este film. Quien hubo dirigido otra joya llamada Snowpiercer, nos trae esta película que tiene una veta de análisis sociológico y reflexivo. Con hilarantes actuaciones de Tilda Swinton y Jake Gyllenhaal, Okja funciona con buen ritmo, buenos efectos especiales y unos giros interesantes que la hacen entrañable. Luis Mendoza

14. It

Andrés Muschietti

No se trata de una remake, no es una segunda parte. Es un potente rebirth de una película casi de culto, muy bien contado, con personajes que despiertan empatía y un villano magnético, que no podemos dejar de mirar por más que nos cause sobresaltos y nos mantenga al borde del asiento casi todo film. Cargado de una energía ochentosa y un ritmo excepcional, además de una buena dosis de gore, It le otorgó una gran cuota de vida al género de terror. Pennywise volvió exactamente 27 años luego de su última aparición en Derry, de la mano del argentino Andrés Muschietti, quien prometió y no defraudó. Luis Mendoza

13. Paterson

Jim Jarmusch

Lo primero que se me ocurre decir sobre Paterson es que Jim Jarmusch rescata una idea que estaba perdida en el cine mainstream americano desde la década de los ’70 caracterizado por su idea del realismo y del retrato de la américa profunda. En su último film, el director estadounidense, recurre a un hombre común, un arquetipo de la clase obrera con aspiraciones artísticas en un trabajo que no recurre a la denuncia social explícita y en su lugar, decide hacer un análisis sobre la creación artística y sobre cómo la misma puede generarse en la cotidianeidad, a partir de la simpleza más pura sin recurrir a exageraciones melodramáticas ni a pretenciosas elucubraciones sobre el arte. Federico Del Val

12. The Beguiled

Sofia Coppola

Una “película femenina”, intensa y oscura. Dirigida por Sofia Coppola y protagonizada por Nicole Kidman, Colin Farrell y Kirsten Dunst, entre otros. Mujeres que luchan contra un hombre, contra ellas mismas, entre sí o con sus propios deseos. Muy bien dirigida y ambientada en épocas de la guerra civil en Estados Unidos, con actuaciones sólidas siempre a favor de la tensión y una impecable iluminación y dirección de arte. El film deja entrever siempre una veta sensual, provocativa con sus claro/oscuros siempre evidentes que la hacen irresistible y original. Luis Mendoza

11. The Meyerowitz Stories (New and Selected)

Noah Baumbach

La nueva película del gran Noah Baumbach es un triunfo fiel a su estilo. Mediante fragmentos inteligentemente delimitados, el director va mostrando los rollos de una familia judía desmembrada, desmantelados mediante anécdotas y situaciones tragicómicas. Con un guión hilarante y una Nueva York esplendorosa, los integrantes de esta familia snob burguesa personifican dramas infantiles, celos, carencias y los clásicos traumas de las familias clase media occidentales. Las grandes interpretaciones de Adam Sandler, Ben Stiller y Dustin Hoffman convierten este film en un banquete de escenas ridículamente cómicas. The Meyerowitz Stories es una gran comedia dramática, que no se revela pretenciosa en su guión ni en su desarrollo, y representa una gran madurez artística y estilística en la carrera del director estadounidense, aún siguiendo por una misma línea. Julieta Aiello