Iniciamos la película: aparecen unos títulos muy kitsch, El Deseo presenta, suena “Para Elisa” en una versión cuasi cumbia… ya nos sentimos como en casa, en la casa Almodóvar. Después de su tan aclamada La piel que habito, Pedro sorprende con su comedia hilarante: Los amantes pasajeros. Con un elenco nunca mejor elegido, con chicas almodóvar incluidas, nos subimos a bordo de este viaje ambiguo, negro por momentos, pero que explota del humor más puro del director madrileño. Un avión que se dirige a México lleva a bordo a distintos personajes: tres tripulantes de cabina de pasajeros bastante alcoholizados, una ex actriz, un magnate, un famoso galán de películas, una virgen ya entrada en edad que además es vidente, un mexicano bastante sospechoso y dos pilotos de sexo dudoso. Ya en el aire, se enteran que hay una falla en el avión que podría hacer que éste explote o se parta en dos. A partir de allí empiezan a volar en círculos sobre Toledo y los tres tripulantes de cabina harán todo lo posible para que los pasajeros, que ya empiezan a desesperar, tengan un viaje lo más placentero posible… los amantes pasajeros En esta historia está casi todo lo propiamente almodovariano: tenemos humor negro, sexo, drogas, caracteres desbordados, mujeres siempre al borde de un ataque de nervios, homosexualidad declarada e hiperbólica; sólo queda fuera el drama. En el medio aparece el dramatismo pero de manera cómica, paródica e irónica. El film transcurre casi íntegro arriba del avión, y allí salen a flor de piel todas las miserias, los secretos, los deseos, las historias que ya se vuelven comunes, se comparten entre todos. Estamos a bordo, por supuesto, de un avión al estilo del director: los colores, los vestuarios, los diálogos, todo se corresponde con la estética tan particular que lo caracteriza y que tanto nos gusta. Sumado a esto, presenciamos un ingenioso musical de la canción “I’m so excited”, llevado a cabo por los tres azafatos, que a esta altura ya los sentimos como amigos. Las actuaciones y el guión, como siempre es lo que se privilegia. Tenemos una Cecilia Roth ya entrada en edad pero con la belleza intacta, una fugaz (pero fundamental) aparición de unos los preferidos de Pedro: Penélope Cruz y Antonio Banderas; Javier Cámara (que lo recordamos en su inolvidable papel de Hable con ella) en un actuación impecable e inolvidable y una pequeña actuación pero siempre destacada de Carmen Machi (muy recordada por el corto “La concejala antropófaga” incluido en Los abrazos rotos. En fin, podemos decir que Pedro Almódovar se reinventa, se renueva, se la juega pero siempre fiel a su ya constituida estética. De hecho pareciera como si el mismo director se auto homenajeara en cada uno de sus films. Después de un complejo drama como es La piel que habito, nos encontramos con una comedia impecable, muy al estilo de los primeros films del director. Hay Almodóvar para rato y Los amantes pasajeros lo demuestra.