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Cuando hablamos de cine de género, el de zombies suele ser un referente. En un entorno en el que prácticamente se ha dicho todo sobre este típo de películas, resulta interesante el tipo de propuestas como la que nos trae The Dead de los hermanos Ford. The Dead, probablemente la película más destacada del 2010 dentro del subgénero, nos traslada a un apocalipsis zombie tal y como se viviría en el corazón del África subsahariana y es este planteamiento lo que hace original a esta cinta. Casi siempre, los supervivientes se encuentran con las ruinas de una civilización rebosante de elementos propios del consumismo, que proveen de manera prácticamente ilimitada, pero ¿cómo se viviría un evento planetario como ese en sitios no tan afortunados como el primer mundo?. La respuesta es la misma que cabría esperar… con más dificultades si cabe. El argumento nos presenta al Teniente Brian Murphy (Rob Freeman) como el único superviviente de un accidente aéreo del último avión occidental de evacuación de algún indeterminado lugar del África donde conocerá a otro superviviente Daniel Dembele (Prince David Oseia) que va en busca de su hijo. Juntos viajarán al margen de sus razas o nacionalidades, unidos por el destino común del que desea sobrevivir, por un paisaje donde cualquier descuido supone la muerte a manos de los omnipresentes caminantes y sin más recursos que las paupérrimas reliquias de la colonización del siglo XX, como el antiquísimo vehículo en el que mueven gran parte de la película. Los hermanos Ford saben hacer lo que se ha visto pocas veces… crear un ambiente claustrofóbico y angustioso al aire libre. La falta de oportunidades, de esperanza, no es más que una metáfora sobre la situación que se vive en esos paises, y la película en sí misma, una escusa para la denuncia social. Que decir de la fotografía… siendo en escenarios naturales de África, se presenta como una sucesión de imágenes hermosas con una potente iluminación natural y llenas de colorido, que se ven deliberadamente empañadas por la presencia contínua de los no muertos, que son la espada de Damocles que pende sobre la cabeza de los dos supervivientes y que no dejan de ser, como ya hemos reseñado, una metáfora a la que se le puede sacar mucho jugo haciendo interpretaciones a cada cual más jugosa, siempre impresas de un intenso contenido social. Es por lo tanto, una película con moraleja, quizás no la mejor de género zombie que hayamos visto, pero si de las más originales que nos hará pasar momentos de tensión, que nos trasladará a un angustioso escenario y que nos inquietará y horrorizará por igual a lo largo de su buena hora y media y que fue película destacada en Sitges 2010.