Es llamativo que el motivo del título (o parte de su significado) se nos sea explicado al inicio de la obra en una cita. Un poco menos raro es que podamos ver el estado de ánimo o lo que piensa el personaje de la historia a través de su “cara”. Un poco más peculiar es que el protagonista sea diferente al resto de los personajes y que esto pase sin llamarle la atención a los demás.

Pero lo más extraño de la obra de Fran Fantino es que a pesar de jugar sus cartas siempre a la vista, se las arregla para dejar alguna incógnita sin revelar para atraparnos en su historia. De esta forma no solo nos engancha en la historia sino que empezamos a identificarnos con el personaje rellenando los enigmas con nuestra propia historia. Atraparnos con este juego es posible también gracias al realismo de los personajes y al rostro del protagonista.

Es en la narración donde encontramos el punto más fuerte de la obra: el autor maneja perfecto los ritmos, trasladando al lector al pasado y al presente de una forma muy natural que no confunde sino que nos atrapa más aun. Fantino administra a la perfección a los personajes y a la historia para ir descubriendo todo a su debido momento, nunca tarde ni antes de tiempo.

El dibujo acompaña muy bien a la obra expresando sin ningún problema lo que la historia quiere y debe mostrar con un hincapié en lo que los sentimientos que las escenas deben trasmitirnos. Y aunque en una primera ojeada pareciera no desatacarse el estilo de Fran, es en esta transmisión, en la composición de las páginas y la puesta en la escena, donde vemos su verdadera fortaleza.

Extraño es una obra perfecta, muy bien ejecutada por su autor en los tiempos, administrando las situaciones a la perfección para mostrarlas cuando la narración lo necesita. Es una historia rápida, profunda, llevadera y muy bien organizada para que la podamos sentir como nuestra.

Aprovechando el lanzamiento del libro y le hicimos unas preguntas a su autor.

Cuando se lee obras como Extraño uno no puede dejar de pensar que hay algo de la vida real del autor en la historia, ¿cuánto de vos hay en Extraño?
Cuando comencé a dibujar esta historieta estaba pasando un momento muy complicado a nivel laboral, y necesitaba expresarlo de algún modo, me ayudó muchísimo a superar esa situación que me estaba haciendo realmente muy mal. Creo que en todo lo que hacemos estamos nosotros, pero no es una historieta autobiográfica en su totalidad, está basada en hechos reales, pasa lo mismo con los personajes. Mi ansiedad, el amor y algunas decisiones personales, están ahí, claro.

¿Por qué Extraño y no otra historia?
Es que la tenía que dibujar para sobrellevar ese maltrato y esa angustia que sentía. Otra cosa que me pasaba en ese momento era que yo venía de hacer más que nada historieta autobiográfica, y sobre todo humor gráfico, y quería despegarme un poco de eso y poder contar otras historias y de otro modo.

¿Cómo nació la idea de la obra?
Estaba leyendo a Jason y me preguntaba, cómo podía este tipo trasmitir tanto en seis cuadritos, casi con los mismos planos y con tan pocos diálogos. No me da vergüenza decir que es una de mis influencias. Tenía ganas de contar esto que me pasaba y fui escribiéndola con la premisa de mantener casi siempre ese diseño de viñetas y sin diálogos.

¿Qué te gusta leer? ¿Preferís elegir autores u obras?
Me gusta mucho leer autores de línea clara: Jason, Lucas Varela, Pedro Mancini, Clowes, Hergé. En Humor gráfico, Parés, Tute, Troche, Rovella, Kappel. Seguro me olvidé de un montón más.

¿Cómo ves a la historieta nacional?
A pesar de la crisis económica, social y laboral que estamos viviendo siento y veo que se editan y se producen cada vez más historietas, eso me parece increíble. Me pone muy contento ver cómo crecen los eventos de historieta, dándole la oportunidad a editoriales y autores que se auto editan para dar a conocer sus publicaciones.