Foto: Flor Viniarsky
Foto: Flor Viniarsky

Si bien la relación de Tani con la música siempre estuvo marcada por intentar aprender música más formalmente desde chica, su afán de siempre hacer algo distinto y su espontaneidad la fueron desviando de la disciplina de estudio.

“Nunca me llevé bien con las tareas. Tampoco me podía decidir a qué tocar, por lo que cada año hacía algo distinto. Así que por ahora me gusta decir que no sé tocar instrumentos, sino que les pido favores a cambio de darles algo qué hacer”.

Afortunadamente, el resultado de no llevarse bien con las tareas desembocó de manera progresiva en Uturnis, un primer álbum sencillo que esconde bajo su piel folk-pop una deformidad creativa rica y vital, esencialmente lúdica y despreocupada.

A pesar de que, según Tani, las canciones que conforman este álbum solista surgieron espontáneamente en un período muy corto, ella siempre se vio encarando su propio proyecto y hace canciones desde que tiene memoria. Si bien ha participado en otros proyectos musicales como baterista -1995, Los mal amados, entre otros- Uturnis se compuso en un mes durante 2015, y se publicó en Septiembre del mismo año. El título ni ella misma sabe bien qué significa, como alega en su bandcamp, pero si nos da la advertencia de que el significado no pareciera ser una llave útil para adentrarse en el mundo de esta compositora, donde la recepción pasa por otro lado. Canciones brevísimas con letras acotadas, que no pierden el tiempo en dar explicaciones se valen de una rica sensibilidad fugaz, fragmentaria y desconcertante.

?Si hay algo que es cada vez más evidente en la música de estos años, es que tanto internet como un micrófono conectado a la computadora pueden facilitar que cualquiera que tenga dichas herramientas pueda producir y difundir un disco propio. Así, las particularidades que generan un estilo personal cotizan mucho más a medida que se publica mayor cantidad de música. Pero Uturnis puede reproducirse tranquilamente, con un encanto enigmático que va desde el título hasta las elipsis poéticas de las letras. Suena primero desde el bandcamp -aunque pronto tendrá edición física a cargo de Insomnio Records- pero luego se pega y queda rebotando, dando vueltas por el cuarto, la calle, se trepa al colectivo y pedalea en la bicicleta.

Las canciones son frágiles pero fuertes, constantemente se ven intervenidas por cambios sutílmente impredecibles que juegan con la inestabilidad referencial de las palabras. En una consonancia expresiva que escapa de etiquetas, Tani rescata la posibilidad de que las canciones sean extrapolables a situaciones generales, si bien los disparadores están ligados a lo particular. En “Lejos” -“Hacé lo que quieras / no serías el mismo / si no te fueras lejos en bicicleta”- se percibe “la idea de no intentar cambiar a los demás, de dejarlos ser”. Y explica que los temas “surgen con alguien pero son traspasables a otras personas, por eso el tipo de relación no está delimitada en las canciones. Prefiero transmitir un mensaje a contar una historia.” La fuerza que recorre todo el disco está impregnada de esa cualidad que, por difusa, se mantiene en constante movimiento afectivo, general y particular a la vez

?“Me gusta pensarlas [las letras] como micro pensamientos, esos que se quedan en nuestra cabeza durante unos segundos y después desaparecen.”

??Los próximos planes de Tani incluyen “tocar mucho en vivo” -su próxima presentación será el 6 de mayo en La Cigale, junto a 1994 y Los Totales, entre otros- y seguir grabando lo que será su próximo material.?

Si bien Uturnis fue grabado precariamente con una estética lo-fi y ella misma reconoce que fue una parte importante en la concepción del album, actualmente se encuentra grabando un disco nuevo con mayor producción y apuesta al formato de banda para presentarse en vivo.

“Estamos pensándolo, grabándolo y tocando los instrumentos juntos. No quiero adelantar mucho pero son temas que hice antes que los de Uturnis, y se van hacia otro estilo y otro concepto.”

Entre tanto, aprovechó para colgar también en su bandcamp un disco de covers de sus primer álbum, titulado “Uturnis por amigos!” que nos muestra ese afán de que las canciones no tengan dueño y del cual rescata haberlo sentido “como un experimento, para ver cómo el resto resolvía mis canciones, cómo quedaban mejor grabadas, hasta donde podían llegar. Me pareció un lindo intercambio.”