Boedo es un barrio conocido por ser hogar de San Lorenzo, del Grupo Boedo, y por la infinidad de tangos que le dedican unas palabras a sus bellas calles. A esta miscelánea lista podríamos agregarle una banda de jóvenes (todos sub 23) que hace rato viene pisando fuerte y seguro.

Y cuál va a ser sino Kaiser Cholo de la que estamos hablando. Integrada por Gabriel Sancinetto en los teclados/segunda guitarra y voz, Augusto Mastropablo en bajo, Emmanuel Antonelli como primera guitarra y Gaspar Tignanelli en la batería. Es sin duda una gran propuesta la que nos traen estos muchachos de la capital del país.

No hace falta escuchar más que el primer minuto del EP (lanzado en junio de 2016) para sentir curiosidad por su música. Un sintetizador marcando la melodía, la guitarra y el bajo con mucho groove, y la batería insinuando que se viene una fiesta sonora; previamente anunciada por la introducción de la serie cowboy de los 60s: “Bonanza“. Ese es el nombre del tema que abre el EP La gente no entiende nada, grabado en el Estudio Enrique Santos Discépolo, de la Universidad Nacional de Lanús, y mezclado y masterizado por Rodrigo Stambuk y Guido Moretti Bucello.

Resulta digna de destacar la curiosa conjunción de sonidos que lograron: sintetizadores bien poperos, guitarras distorsionadas con algunos solos memorables (en especial el de “Carmina“), un bajo con mucho swing y una batería sólidamente construida. Sus canciones emanan una energía bailable (como la ya nombrada “Bonanza“, unificada con estribillos realmente contagiosos, como el de Miyagi F.C.), e incluso llegan a despertar ganas de hacer pogo mientras se corea la introducción de “Bolivian Trance Klan“. Y consiguen todas estas emociones en solo un EP de 4 temas.

Lo “bizarro” -a falta de una mejor palabra- y festivo juega un papel considerable en las composiciones líricas de esta banda, es el caso del pasaje “No me para ni la gorra, porque esta Noche quiero ser el Diego”. Temas previos y posteriores a este EP, como “Amo a tu mamá travesti“, o “Silvia Suller“, iluminan bastante la cuestión. Musicalmente inobjetables.

Con respecto a este asunto, el cantante Gabriel Sancinetto afirma que “el mensaje tiene que estar codificado de una forma absurda, o sea el contenido es lo serio, la forma lo absurdo, para que pierda un poco la seriedad”.

Es perceptible la claridad que tienen estos chicos, ya que en una declaración de pocas palabras logran resumir, de ilustre manera, su quid:

“Babasónicos mete unas palabras que decís ‘Fa! ¿de qué diccionario las leíste?’. Y las letras son sensuales, y ellos en su puesta en escena son sensuales, pero porque a ellos les queda bien. Algo parecido pasa con nosotros, ya que nuestras letras son absurdas porque nosotros somos absurdos.”

En cuanto a lo musical, por momentos nos parece oír a una banda inspirada en Foster the People, aunque instantáneamente nos encontramos con secciones dignas de los primeros álbumes de Cage the Elephant. Pero no teman, en ningún momento estos 4 muchachos caen en la influencia/cuasi plagio, ya que claramente encontraron su propio sonido dentro del amplio mundo sonoro que es este ¿indie rock?

A la hora de grabar el EP, según el baterista Gaspar Tignanelli, buscaron fundamentalmente “plantear una idea de que el oído de la gente está siendo obstruido por algunos productos que no captan la esencia de lo que es la movida independiente de ahora”.

Por otro lado, su intención fue sonar lo más sinceros posibles, ya que grabaron el material tocando todos juntos en el mismo espacio físico, separados apenas por paneles acústicos. En efecto, le dieron a entender a la gente que no entiende nada, que así suena Kaiser Cholo en vivo.

Letras algo bizarras que quedan en la cabeza (“Quiero luz en tu jardín, pero no mirarte, por eso Bolivian Trance Klan!”) junto con melodías cargadas de fuerza que, luego de escuchar todo el EP -muy cortos se hacen esos 16 minutos-, dejan al oyente con ganas de ir al bar más cercano a tomarse un par de cervezas. Y muchas veces de eso se trata.
Quizás la gente no entienda nada, pero Kaiser Cholo entendió más que muchos.