Desde una navidad imaginaria en un bastidor digital de una habitación en el Gran Buenos Aires, llega Krittian, un disco grabado y producido por Tomás, quien vive en San Antonio de Padua y este es su primer proyecto musical. La subjetividad se pinta con nieve blanca mientras se escucha el mar salir de un piano, vestigios de un mundo que se resume a un apellido y no se generaliza en árboles genealógicos ni otras conexiones, sino que se enfatiza la firma como proceso individual. Desde una habitación hacia el más amplio sentido de las ramificaciones que es internet. Un álbum hecho por una sola persona con guitarras acústicas, baterías y microbeats electrónicos, a esto sumarle la idea de la apropiación y resignificación de elementos, dando resultados como que un payaso cantante de 1930 que aparece en Betty Boop pierda aquel descolorido, el negro se difusa y el blanco se camufla en la nieve de Padua.

Tomás Krittian estuvo trabajando en este disco por bastante tiempo. Las pruebas están en su bandcamp como diferentes bocetos que le quedan al pintor en su escritorio antes de decidirse por la finalización de la pintura. Se habla de pintura porque se disfruta de un paisaje mucho más amplio que su ubicación geográfica, como si una habitación sirviera de transporte a un lugar más lejos, donde hay nieve y el color de la nostalgia de una navidad mientras uno no deja de suicidarse con un bastidor en la mano. Los títulos de las diez canciones te llenan de intrigas donde pocas dan respuestas ya que lo primordial en Krittian es darle la espalda a la utilización de la voz cantante y agarrar del cajón  elementos que puedan servir y ponerse a mezclar, combinar los colores en la mesa antes que en la cabeza y ponerse a trabajar.

Se va variando las historias a través de diez canciones muy particulares como en “Just to Look at You” donde se puede volver a bailar Billie Holiday; para los que disfrutan de la nostalgia pero con un piano de Fatboy Slim haciendo de base, ya que si una vez fue denunciado por The Clash por un uso no autorizado de samples: ladrón que le roba a ladrón tiene cien años de perdón y hoy en día hay que robar, pero robarles a los mejores. La acción es la combinación. Reproducir el sonido grabado de un accidente automovilístico puede provocar otro real a la vuelta de la esquina. A modo de collage se percibe este viaje a una porción del país, no importa dónde, sino el cómo, donde se permite mover la cabeza de a ratos y en esos otros ratos donde todo calma, dejar que los sonidos pinten esta extraña pintura y volvamos a ver la nieve y disfrutar de una imagen como la de la tapa. Esperar el regalo de navidad en tiempos de la revolución electrónica.