Si se trata de enumerar bandas polifacéticas e inclasificables en la movida local, Chori Pepas sin dudas merece una digna mención.

Y es que dentro de la constante búsqueda de autenticidad e identidad propia, por lo general la mayoría de agrupaciones suelen orientarse por un género en particular, aunque cada vez más es común la mezcla de estilos. Lo que sucede entonces con Los Chori Pepas es que sencillamente no es posible determinar a qué corriente sonora pertenecen.

En cada uno de sus discos cada canción es un mundo, así que perfectamente podemos pasar de escuchar un rap para en el siguiente track encontrarnos con una balada, después con música electrónica y más adelante toparnos con un tema con ánimo mucho más punk.

Aquella heterogeneidad de cual dan cuenta producciones suyas anteriores como Música para la película, también está presente en su nueva obra titulada La Caída del Imperio Psíquico. Se trata de un disco de once pistas en la cual cobran protagonismo asuntos políticos que son parte de la difícil realidad latinoamericana, como los abusos de las fuerzas policiales, la violencia de género y la lucha feminista, así como la historia de los desaparecidos en dictaduras.

Desde el plano estético, se trata de una obra marcadamente experimental en la que los sonidos de un pequeño teclado marca Casio se entrelazan con el resto de la instrumentación. Pareciera que por momentos Sebastián Amor y compañía juegan con esas herramientas del mismo modo que las hermanas CocoRosie lo hacen en muchas de sus creaciones, divirtiéndose como infantes, sin tomarse tan en serio a sí mismos y sin pretenciones de ninguna índole. Los Chori Pepas despliegan además un sentido poético bastante espontáneo y coloquial con el cual es muy fácil sentirse identificados para los miembros de esta generación.

Canciones especialmente recomendadas de esta placa: la reinvindicadora “Paraíso fiscal”, la experimental “Amasónica” y la militante “Violencia”, en cual colabora su amiga Shis, que no es la única invitada de este disco que compartimos a continuación; aunque lo ideal para entender y disfrutar mejor de su propuesta es verlos en vivo, porque en su caso particular se trata más de un performance que de un mero recital.