Foto: Diego Gracida

Llegué temprano aquella noche, subí las escaleras del Nodriza con dos latas de cerveza en la mano, pagué la entrada y me encaminé hacia la parte delantera del escenario pero a la mitad del lugar me detendría un muro de personas, tocaba Drims.

Recuerdo aquel año, recién me había quedado sin trabajo y me fui a vivir solo a una casa de mis padres. Con el dinero que obtuve por mi liquidación compré una tornamesa para vinilos, varios vinilos, algo de comida y alcohol.

Salía por las noches casi todos los días, algunas veces a charlas de periodismo en tertulias en algunos lugares del centro de la ciudad, otras veces sólo me reunía con amigos en donde la plática central era “madurar”. Una de esas noches fui a un evento al Nodriza, llegué algo tarde pero aun así me encontré a Nicolás Chapa que me comentaba de una banda que le habían recomendado y que tocarían ese día, pero como las pláticas con Nico siempre son muy extensas seguramente el show se efectuó mientras seguíamos fumando en el exterior.

Foto: Diego Gracida

Fernanda se acercó para pedirme prestado el encendedor, hablamos un rato y me comenzó hablar de esta banda, de la cual eran todos sus amigos. De pronto ya me había presentado a Alex y Max, dos chicos que seguramente, por aquel tiempo, no eran ni mayores de edad. Aquella noche terminaron arrastrándome hasta un after en Mitras Centro para seguir platicando de Drims, aunque mis recuerdos se resumen en abrir cervezas y cuestionar a Jehú, ex Yo Maté a Tu Perro, sobre la disolución de su proyecto y de por qué se había rapado.

En los siguientes días pensaría en cómo llegué de regreso a casa y en querer ver a Drims en vivo. Es parte del efecto al conocer a los chicos, hablar con ellos es encontrar esa incesante curiosidad por la música, posiblemente algo por lo que conecté de inmediato con Alex.

Drims ha compartido escenario con músicos de la escena independiente de Latinoamérica como Luca Bocci. Foto: Diego Gracida

A la distancia, todo comienza con unos guitarrazos de un chico flaco de cabello corto ondulado, todos a mi alrededor están excitados, de pronto veo aquellos chicos de secundaria con sus brazos en el aire al tiempo que cantan un tema que yo no conozco pero que poco tardo para unirme al disfrute colectivo.

Amanecer” es lo que suena, sin duda mi canción favorita de los chicos, posiblemente por ser lo primero que escuché de ellos. Salí para fumar poco antes de que terminara el show, sólo para no regresar. Ahí estaba, rumbo a otro lugar el cual no recuerdo, mirando por la ventanilla del coche y repasando aquellas escenas en mi memoria: sonreí.

Llegaron a la escena por una invitación de una banda para abrir su show en Nodriza, posteriormente conocen a Ricardo Rubalcava (Emerxente) un tipo al que le callaron bien y decidió apoyarlos; su música es recomendada a más personas, todos voltean, el boca a boca funciona, ¿cierto?

Foto: Diego Gracida

Drims está formada por cuatro integrantes, muy jóvenes de edad, pero con un talento prometedor que difícilmente se ve en una banda al poco tiempo de comenzar. “Hablamos de cosas que nos pasan, de las ‘pedas’, de si vemos a una chica en el camión y nos enamoramos, cosas simples”, me cuenta Alex, vocalista y guitarra, mientras da un trago a su cerveza y enciende un cigarrillo Click On para convertirlo en mentolado.

“Cuando comenzamos Drims era como una broma”, comenta Alanís que sólo buscaba hacer música con su grupo de amigos sin pensar que aquello se transformaría en un proyecto serio. Max y Alex se conocieron en el colegio secundario haciendo química de inmediato gracias a sus gustos musicales que se asemejan y complementan. “Tienes que comprarte esa guitarra ya wey, ¿te faltan mil bolas? Ten, ¡te los presto a la verga!”, soltamos risas mientras Alex cuenta memorias de su corto pasado. Estoy sentando en un bar junto a ellos conversando, Max abre una cerveza mientras mira algo indiferente y hace algunas intervenciones para contarme cosas muy concretas de los planes a futuro de la banda.

Veo en ellos la memoria genética de todos los que han pasado por los escenarios de Monterrey, quiero decir, saben lo que tienen que hacer y de dónde lo van obtener. Los chicos son muy conscientes de “buscar consolidar el sonido”, ofrecer un buen show para sus fans y siempre estar listos para el siguiente paso.

La realidad es que Drims logró un debut soñado amarrando una base considerable de fans, mismos que parecen estar decididos a seguirlos a cualquier lugar en el que ellos se presenten.

En el lanzamiento de su primer video se plasma con naturalidad la esencia de la banda. La dirección estuvo a cargo de Rodrigo “Ruba” y el apoyo de Víctor Hermosillo en cámara, una producción sencilla pero muy bien lograda. Para el próximo año esperan lanzar su primer EP y concretar varias fechas en diferentes estados del país.

Estoy en la oficina haciendo tiempo, resfriado, con ganas de unos tacos y escuchando en YouTube la publicación de Demos, en verdad que me traen buenos recuerdos. Por alguna razón Drims me pone muy nostálgico de una época que no viví, de situaciones por las que no pasé, de problemas que no me aquejaban a esa edad, de borracheras en las que no he estado, a veces la magia de una banda radica en hacerte descubrir sensaciones que no habías palpado antes.