Foto: Facebook de Paul Está Muerto

Desde Avellaneda nos llegan los acordes distorsionados de las enérgicas canciones de Paul Está Muerto. Esta banda conformada en 2016 debutó durante el mismo año con un disco de ocho pistas denominado Ruidos en perfecta sincronía con el alma que daba cuenta de su particular estilo que conjuga lo lisérgico con la contundencia del noise rock.

En todo caso, un par de años después ha regresado con nuevo material esta agrupación cuyo nombre hace referencia a la teoría conspirativa respecto de la supuesta muerte de uno de los más queridos integrantes de Los Beatles.

Resulta preciso mencionar que existe lugar en sus creaciones para elaborados solos de guitarra desplegados encima de las atmósferas densas y estridentes que podemos disfrutar en la mayoría de sus temas. Dentro de los proyectos que sin lugar a dudas han nutrido su formato se encuentran los icónicos neoyorkinos Sonic Youth, y a nivel local podríamos mencionar cierta familiaridad de su sonido con el de proyectos más cercanos al rock experimental con tintes de garage como Pomatski y los Reptiloides.

De cualquier forma, Ciudad Brazos de Metal fue el nombre escogido para esta obra que incluye 12 canciones y que fue grabada en los Estudios Ion de Buenos Aires, así como su proceso de mezcla y masterización ocurrió en Orange Studios a principios de 2018.

De esta producción destacamos inicialmente tracks como “Narcopaloma” que ofrece un guiño al surf rock y “Fotocopiadora de humanos” que juega más con lo ambiental, proponiendo tiempos más lentos y emitiendo ciertos comentarios sociales en su letra al mencionar:

“Cruzo la avenida. Me miran desde arriba. Todos iguales. Superficiales. Todos clonados. El mismo peinado”. 

Más adelante canciones como “Nubes” y “Nuevas luces” se acercan a un costado más nostálgico y emocional, pero luego Paul Está Muerto propone un ánimo más dinámico en temas como “Por mi cuenta” y “Como bombas!”. Finalmente, el cierre del álbum llega con “Aeropuerto”, pista de casi siete minutos y medio de duración que deviene en la más progresiva y compleja del conjunto, coqueteando inclusive con lo espacial.

A continuación dejamos el disco en cuestión para quienes quieran explorarlo, ejercicio que vale la pena por la heterogeneidad y solidez de la segunda entrega oficial de esta inquieta banda.