Foto: Oscar Carriquí / Facebook de Los Labios

Un rock que podríamos haber oído en la radio décadas atrás con toda tranquilidad, nos recuerda que el glam rock no ha muerto ni morirá jamás cuando escuchamos los licks de Los labios. Su primer disco Birthday es un viaje por en medio de todos aquellos documentales que vimos en VH1 que nos inculcaron de buena música. Se trata de un álbum que busca seguirle la pista las secuelas que dejó el glam rock, el rock clásico y un ápice de los inicios en lo alternativo.

El conjunto sevillano cuenta con músicos de calidad y anécdotas únicas que le dan una vuelta de tuerca. Sammy Taylor es el vocalista inglés de Los labios y encontró en la amistad con Carlos “Charlie” Cepeda, el guitarrista del mismo, una razón única para tocar juntos. Charlie de joven tocaba en bandas con su padre y en varias oportunidades tocó con Silvio Fernández Melgarejo. En aquel entonces, y sin saberlo, Charlie estaba tocando con el padre del futuro vocalista de su banda. Silvio nunca conoció a su hijo, Sammy Taylor, pero sin embargo algo queda claro: el amor a la música definitivamente se lleva en los genes.

Arranca el álbum y suena “She Don’t Come Anymore” con el fuzz de una guitarra blusera y un riff para subirnos arriba de un Torino agarrando la ruta camino a la puesta de sol. La voz del inglés canta con todas las semejanzas posibles a un Jagger que gime con rebeldía y confianza. Sigue “New Song Yesterday”, una canción que nos devuelve a todos los que incursionamos en el rock desde jóvenes. Es un rock tierno casi nostálgico. Su armonía optimista y acelerada recuerda a más de uno cuando dio sus primeros pasos por el diapasón distorsionado de los clásicos.

La canción del álbum, “Birthday”, tiene una apertura downer de guitarras interrogantes y platillos que se estrellan resacados. Arranca el riff del álbum y un rush de ego corre por nuestras venas para enfrentar lo que sea, un lindo tema para recobrar la confianza. La melodía se mantiene a lo largo de la canción junto a la voz cuasi megafoneada y un cowbell agudo. Para el final todo se estrella con el egoísmo de cualquier cumpleañero, “Fuck you it’s my birthday!”

The Secret of Love” es una canción cuya esencia se encuentra en el riff kravitzeano. Entre pausas y penetrantes licks en una pentatónica bluesera la batería nos mantiene cabeceando al tiempo del choque entre baquetas y un high hat cerrado. “Looks like you need a man” tiene un mensaje muy claro: “Vives y aprendes” es lo que nos cuentan Los labios. Esta vez al ritmo de un high hat abierto, la batería se apodera del tema con el juego de toms realizado con una voz que se torna profunda. El redoblante incansable abre el juego para que Sammy Taylor insista, “vives y aprendes”. El bajo constante llena el vacío de la guitarra que perfora con precaución pero sin dejar su agresividad.

Acercados al final suena “All Summer Long” que, arrastrando unos arpegios, inicia la despedida. La lentitud que alcanzamos a esta altura solo nos insinúan que se acerca el adiós. La guitarra y los teclados reverberizados dan aires melancólicos. Es un tema que tiene indudables referencias a Mick Jagger, y no, no es solo porque es inglés, sino porque es una balada para acompañarse con la soledad. Por útlimo está “By all Means”. Los últimos cinco minutos son una alabanza a un rock más perteneciente a los ’60 y ’70. Para el final del álbum nos podrían estar dando una pista acerca de lo que se viene. Entre órganos y baterías nos traen recuerdos de las épocas explorativas y psicodélicas de los Beatles. Así, Los labios se despiden con un solo de beso.