Foto: Marina Bascuñan
Foto: Marina Bascuñan

Desde Traducción 2, su primer disco lanzado en plataforma digital, este artista nos cautiva con su voz y múltiples tipos de sonidos, descubrimos que atrás de todo ese trabajo se esconde una persona luminosa, naciendo y que mostrándose de manera sutil, sensible y hasta sombría nos deja un impasse entre lo cotidiano, lo real y lo que está por venir.

Hay momentos en que el estado de ánimo no nos da para alegrarnos de lo que nos rodea, entre tantos estímulos y “viajes” necesitamos volver y descubrir algo que creíamos perdido, una parte de nuestro cuerpo, un sentimiento, es en esos momentos donde lo único que buscamos es encontrar paisajes con ritmos lentos, frases anhelantes. Hay veces que lo único que necesitamos es escuchar la música de Mugre.

Peque, como lo llaman sus amigos, comenzó desde muy pequeño un viaje hacia la música, una travesía en el cual él toma como protagonista a todo lo que lo rodea, sus sentimientos, aventuras, tristezas y alegrías. Y remarca que en la música aparece “La flor de la amistad”.

Traducción 2 y Alemaña son dos de los EPs lanzados, ambos fueron producidos de manera casera, con auriculares planos, una placa, una PC y un tiempo íntimo en el cual no aparecen ranuras de ningún tipo; solamente él y sus juegos mentales.

Es un regalo, y cualquiera que lo encuentre podría hacerlo propio. No hace falta nada más, solo cerrar los ojos, escuchar y dejarse llevar a su mundo psicomágico.

“Me fui para volver otra vez a mí, me fui”. Así comienza el primer disco Traducción 2, compuesto por siete canciones: “Me fui”, “Explicito”, “El lado cumbia de lo oscuro”, “En la mesa”, “At”, “Blubani”, “Desapego”. De mirada profunda y misteriosa, confiesa el pesar que siente por su nombre real: “Soy de usar seudónimos, me parece divertido usar otras posibilidades”.

Este primer EP fue grabado en Buenos Aires, en el departamento que compartía con un amigo. Allí, se encontraba rodeado de personas, casi amurallado, lo que imposibilitó el vuelo de su inspiración a la hora de componer. Finalmente logró encontrar su hueco, su espacio personal para poder elevarse en ideas y sonidos, y fue así como dio vida a su debut.

Sin buscarlo, las aventuras y vivencias emprendidas se convirtieron en el tema principal de sus canciones, muchas de las cuales ahora representan un mensaje. No hay un antes ni un después, y si los hay no importan. Mugre es ese preciso momento en el que los sonidos inundan nuestra imaginación.

Su segundo disco Alemaña llega en 2015 con diez canciones, las cuales cuatro de ellas son puramente instrumentales, con una fresca dosis de psicodelia con conciencia social, puntillismo, estridencia y vigorizantes melodías. Una propuesta sin igual dentro del cúmulo de disímiles estímulos dentro de su fructífero mundo.

El disco fue grabado en su habitación, en la localidad de Huinca Renanco, Córdoba. Su idea siempre fue compartirlo con su círculo de amigos, dejando en claro que todo lo que produce lo hace de manera tal de experimentar sus sentidos al máximo, “las grabaciones estas son experimentaciones, son juegos”. Las influencias que se dejan oír en esta placa íntima son muchísimas, porque las canciones las grabó en diversos momentos de su vida, desde 2013 hasta 2015.

Su segundo disco tiene partes y partes, una de ellas puede ser intentar comprender su concepto y motivaciones y la otra es dejarse deslumbrar por las bases de los sonidos. Es un disco que va complementando lo instrumental y experimental en esencia, con versos encendidos, plantea una superposición de matices reflexivos en su composición interna. Sonido ambiental, espacios, silencios y samples completan el universo sonoro del EP.

Más allá de las limitaciones inherentes a describir música instrumental, él cree que los temas “tienen que ver con expresar tus tristezas o risas”. Y que la finalidad de su música radica en lograr un efecto sinestésico, despertar algún recuerdo, momentos, situaciones o lugares.

Foto: Marina Bascuñan
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