La banda pop-rock psicodélica debutó este año con un álbum muy prometedor, e intercambiamos algunas palabras con ellos a propósito.

¿Por qué tomaron la decisión de no largar un EP más corto antes?
Lo del EP nunca se nos ocurrió. Empezamos a ensayar y a los pocos meses nos dieron ganas de grabar, ya teníamos medio armados suficientes temas para un LP. También porque sentimos que el viaje del disco tenía que tener esa duración. De hecho, quedaron varios temas afuera, lo hicimos de esa duración por una decisión musical. Era la duración que creímos indicada para que el disco te lleve a donde queríamos que te llevara.

¿Cómo fue el proceso de grabación?
Arrancamos ensayando, tocando todos juntos un tiempo, armamos los arreglos más generales y llegamos a unas versiones de los temas en vivo. Luego grabamos las bases, en dos días intensos de estudio. Después vino un proceso de búsqueda y experimentación con las teclas, guitarras y voces, y con los ambientes y viajes de cada tema, que duró como un año y medio. Eso fue en casa, los vecinos dicen que pensaron que se nos había volado la croqueta del todo de cómo le dábamos vueltas a las cosas.

Omni suena muy claro, con una estética bastante limpia sin apelar a la crudeza del garage rock pero manteniendo un buen mood de psicodelia. Suenan como la mezcla de Julen y la Gente Sola con Adan Yeti. ¿Cómo fue la decisión y el encare a sonar así?
Jaja, interesante mezcla. Al principio, más que una decisión, fue un dejar pasar… creo que es lo que nos salió. Nos encanta la música de viajes y las búsquedas sonoras. Nos gusta mucho el “género canción”. Tres cuartos de la banda creció tocando juntos. Estuvimos varios años haciendo una música muy del lado de la psicodelia o lo experimental. Cuando nos empezamos a juntar con UMA empezamos con un grupo de canciones más directas y emocionales, y bastante pop; pero nuestra formación venía de aquel otro lado y salió mientras tocábamos. En un momento nos volvimos conscientes de eso, y seguimos laburando en esa dirección, de hacer convivir esas dos cosas que buscábamos.

¿Cuál es la ventaja que les brinda el hecho de usar teclados y sintetizadores en su música?
Las posibilidades sonoras y tímbricas. Abren mil posibilidades de buscar el sonido que querés, te dan mucha libertad. En el disco hay mucho cuelgue de organismos, de arreglos que más que llegarte como un instrumento quieren ser criaturas que están vivas y suenan y van creando los ambientes, y para eso los sintes ayudaron. También las guitarras, nos gustan las posibilidades expresivas de la guitarra, las usamos bastante en ese sentido.

¿Cómo ha sido su acercamiento con los circuitos de la noche y escena del rock independiente uruguayo?
Cuando arrancamos metimos tres o cuatro toques y después nos encerramos a grabar, tocamos en una Fiesta de la Reconquista en el medio y el último toque fue hace poco más de un año. Siempre fuimos malos con los temas de gestión y organización, y la mayoría venimos de una vida de hacer música encerrados, cuando tocamos es porque nos han invitado, pero también estábamos con la energía puesta en grabar. Ahora que salió, la idea es empezar a movernos y tocar en vivo. La noche nos gusta, vamos siempre a ver bandas, escuchar amigos, hay mucha gente haciendo cosas divinas acá y está buenísimo. Más allá de lo musical, hace ya varios años que las bandas se han juntado, Esquizodelia, La órbita Irresistible, y eso también genera cosas lindas a nivel de las personas uniéndose y sintiéndose parte de algo. Cuando nosotros éramos chicos nos sentíamos completamente desencajados de la música que la gente escuchaba, y nos aislamos. Y desde entonces ha habido muchos deformes y dementes que arrancaron a meterle igual y generar espacios y movimientos, les agradecemos muchísimo, porque más allá de haber podido escuchar su música, dan ganas de hacer y de mostrar, seguramente sin ellos seguiríamos grabando en casa para escuchar nosotros y tres amigos.