Fotografía: Janette Beckman
Fotografía: Janette Beckman

Te contamos quién es el niño mimado del Blue Note que esquiva mejor que nadie la necesidad idiota que tenemos de clasificarlo todo. Y por qué es mejor que vayas a verlo para terminar de entender de qué hablamos cuando hablamos de José James.

Dijo Clarice Lispector en Agua Viva: “No puedo resumirme porque no se puede sumar una silla y dos manzanas. Yo soy una silla y dos manzanas. Y no me sumo”. James tampoco se puede resumir. Aspecto de gasngta en traje de crooner, hijo de la generación del hip hop con un amor temprano por el jazz y genes panameños que hicieron resonar salsa en las paredes su hogar. Idolatría por Billie Holliday y Coltrane pero el mismo fanatismo por Nirvana o Radiohead. Un bagaje donde el rock y la música latina convivieron con el jazz formando un yo musical desprejuiciado. Sensibilidad latiendo en cada letra, valentía para dejarse llevar y una educación en el exclusivo New School for Jazz and Contemporary Music de Nueva York. Inclasificable, como todo lo que sobrepasa los clasicismos de género.

Casi desconocido por estas tierras, José es toda una estrellita en Estados Unidos, donde ya va por su sexto álbum de estudio y comparte cartel y escenarios con referentes como Esperanza Spalding, Jamie Cullum o el mismísimo Brad Meldhau. Recorrer su discografía reafirma que el todo es mucho más que la suma de las partes. Mientras Black Magic (2010) lo puso en el ojo público por fusionar el hip hop con el jazz logrando un marmolado perfecto y sin grumos , en While You Were Sleeping (2014), ya bajo el ala de Blue Note -el sello en el que todo jazzista sueña grabar- se despegó de todas sus etiquetas y apostó, sin repetir la fórmula del éxito primero, a cautivar a nuevos públicos. Con tintes folk, nuevo soul y hasta psicodélicos, terminó de posicionarse como el niño dorado de la crítica.

José combina influencias como nadie. Y si nos dejamos llevar, por momentos podemos sentir estar en otra época. Pero no, hay algo tan actual en su sonido que lo vuelve inconfundiblemente contemporáneo. Y su voz, profunda y masculina pero sensible, hace que resulte casi imposible empalagarse.

Su repertorio condensa la amalgama de influencias de las que se nutrió, pero las utiliza como trampolín y no como guión. Las desmenuza y reestructura mediante su vuelo creativo, generando nuevos mundos que se viven mejor con los ojos cerrados.

Yesterday I Had The Blues (2015), su último trabajo de estudio, es un exquisito tributo a su adorada Billie Holliday, donde cumple con creces el desafío de reversionar temas de esta gigante dándoles un giro fresco. Estamos de parabienes, porque lo va a estar presentando en Buenos Aires junto a lo mejor de su discografía. La cita obligada es el 22 de octubre en el ND Ateneo. Las entradas ya están a la venta.