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Foto: Juan Curto

Tomás Solo es la fantasía de Felipe Ojalvo, un joven autodidacta, creativo y hacedor de fábulas e historias que toman vida en sus composiciones, se reflejan en sus letras, en los versos recitados y en cada nota musical. Todo este paisaje de irrealidad emocionante se traduce en melodías suaves para una tarde de sol otoñal, una taza de café o, simplemente, para las vivencias cotidianas.

Dejándose llevar por la intuición y a través del juego, la exploración y el aprendizaje que percibe en los grupos musicales que son de su agrado, Felipe crea construcciones musicales desde una “percepción de infante”, como él mismo las llama, donde nunca deja de lado ese espíritu movilizador e inquieto que caracteriza a los niños, el cual sobrevivió dentro de él y lo impulsa a probar e insistir hasta que, en consecuencia, genere lo que él desea. Así es como nace Los primeros cimientos, un viaje de media hora compuesto de guitarra criolla, máquina de ritmos, sintetizadores, letras cantadas y versos recitados, elemento que le da un toque particular al disco y que deja entrever una conexión íntima con la poesía, recurso con el que cuenta Felipe desde hace años. La estética que resulta de esta experimentación es la mezcla del indie y del pop, por momentos y el rock electrónico por otro, producto de influencias como Juana Molina, Él mató a un policía motorizado, Mi amigo invencible o ÑÑÑÑ, por ejemplo.

Su álbum debut salió bajo el sello independiente Repelente de la ciudad de Santa fe, y fue grabado en el laboratorio de sonidos Wanderclip, con la colaboración de Emmanuel Bayúgar, Mercedes Femenia y José Hernandez (ÑÑÑÑ), quienes generaron una red cooperativa y fueron dándole forma y aportando ingredientes propios a este proyecto incipiente, que en palabras de Felipe denota que:

“Tomás Solo es solo una metáfora, porque nunca estuve solo, claramente”.

Tomás Solo, este alter ego fantasioso, cuenta con varios formatos unipersonales a la hora de presentarse en vivo, a veces solo con guitarra criolla, utilizándola como elemento percutivo, acompañada por una pista y un sintetizador, y otras veces el set es más electrónico, con una guitarra eléctrica y un sintetizador. Frente a esto, una cosa debe quedar clara: el paseo experimental está asegurado.