El DJ que está en la cabina tiene diez caras. Es Nicolas Jaar. Yo lo conocí cuando se juntó con el productor Dave Harrington para formar Darkside, un proyecto electrónico experimental que, años después de haber escuchado, todavía estoy diseccionando. Y ahora, en 2018 y con el alias A.A.L (Against All Logic), nuestro músico chileno-estadounidense sacó un álbum de electrónica bailable. O mejor dicho: sacó el mejor álbum de electrónica bailable que escuché en mucho tiempo.

Nicolas parte de los ritmos no tan acelerados del deep house, un género que nació a mediados de los ’80. A su vez, el deep house de esa época incorporaba samples de temas de soul y funk. Entonces, 2012 – 2017 funciona como un juego de espejos, donde las influencias reflejan las influencias y la imagen final llega a nosotros distorsionada. A lo largo de sus 11 tracks escuchamos fragmentos de los ’70, como el grupo de soul The Dramatics, mezclado además con un remix muy tranquilo del tema de 2013 “I Am a God”, de Kanye West.

El principio no augura nada muy accesible ni entretenido, porque hay unos truenos que indican la llegada de algo amenazante. Acto seguido entra el funk, un piano encantador y una voz que dice “this old house…”, antes de ser troceada y disuelta entre coros. Si dependiera de mí, este track podría durar 10 minutos, pero Nicolas decide terminarlo de forma abrupta y pasar a la más acelerada “I Never Dream”. En este segundo tema hay murmullos de fondo, fantasmas de un grupo de chicas de los ’60 que no puede contenerse en medio de una fiesta genial. Si yo llegara a escuchar esto a las 4 de la madrugada estaría igual de emocionado.

La gente suele asociar el house a noches así, de pura euforia y despreocupación. Pero si hay algo que siempre me atrajo de este género es que nunca evita del todo esa pizca de tristeza, esa sensación de melancolía que solo hace que el boliche parezca extenderse para siempre. Nicolas ahonda en esta veta cuando pasa de la sencilla y muy pegadiza “Know You” a la contenida y cálida “Such a Bad Way”.

Quizás es una mala tendencia de mi parte, pero tiendo a demandar historias de los álbumes que escucho. Todavía no termino de armar la historia de 2012 – 2017, pero sé que el DJ en la cabina abrió un portal cuando desempolvó su colección de vinilos de otros tiempos, y ahora todo está saliéndose de control. Los samples se escuchan más y más enigmáticos y rotos a medida que pasan los minutos y la música se vuelve abstracta (“Flash In the Pan”). Los que se van de la pista demandan la alegría del principio y los que quedan están perdidos en sus propios mundos. Y la visita al pasado todavía no terminó.

En algún punto, los que hacemos reseñas de álbumes nos preguntamos qué va a suceder con la manía retro que nos invade desde hace años ¡Ya está de moda rescatar el R&B de principios de siglo, siendo que no pasó demasiado desde entonces! Para Nicolas Jaar, la respuesta es dejar que la música popular se muerde su propia cola y que vuelva a empezar, en una espiral de historias y referencias de la que (espero) tiene que salir algo genial.

Por un momento, la noche del DJ parece estar a punto de estallar, con el único punto bajo que recuerdo (“You are Going to Love Me and Scream”). Sin embargo, el house, que había ido 50 años hacia el pasado para encontrar su ritmo termina regresando a la década que lo vio nacer, los ’80, y de ahí toma sonidos que recuerdan a videojuegos de la época (“Rave On U”). El círculo está completo. Ya no hay ningún lugar donde ir, salvo quizás una increíble noche de baile donde todos los tiempos se funden y todos podemos olvidar quiénes somos.

A.A.L (Against All Logic) – 2012 – 2017

2018 – Other People

01. This Old House Is All I Have
02. I Never Dream
03. Some Kind of Game
04. Hopeless
05. Know You
06. Such a Bad Way
07. Cityfade
08. Now U Got Me Hooked
09. Flash in the Pan
10. You Are Going to Love Me and Scream
11. Rave On U