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Foto: Facebook de Amen Dunes

Damon McMahon apareció en la escena musical en su proyecto Amen Dunes alrededor de 2009, cuando despegó con el álbum debut DIA. Se trataba de un álbum que evocaba soledad y como toda ópera prima se reservaba de ser un disco para todos. Las letras fueron íntimas mientras que la voz y segunda guitarra confiaban en la psicodelia del reverb y el delay cobijadas por una guitarra acústica principal. Así desde su inicio, el talento de McMahon hacía vibrar la curiosidad de sus oyentes.

Freedom es el último disco lanzado por McMahon y es un álbum que mantiene lo siniestro del álbum Through Donkey Jaw, pero a la vez mezcla elementos amorosos de Love, su penúltimo álbum.

Contó con la colaboración del guitarrista Delicate Steve y también de Nick Zinner de los Yeah Yeah Yeahs para darle prolijidad e identidad al álbum. Con aires de folk psicodélico, de a ratos recuerda una versión oscura y ocasionalmente sintética de The War On Drugs.

La inocente voz de un niño nos cuenta que está podrido de perder el tiempo con perdedores y que estamos en buena hora, porque es nuestra hora, es nuestro momento de hacer las cosas. Así arranca el intro de Freedom para luego pasar a “Blue Rose”. Justo ahí, nos sumergimos en un mar de nubes y flotamos guiados por la voz temblorosa de McMahon, intervenidos por panderetas y un sintetizador englobante.

Más adelante, influenciado por la psicodelia siniestra, se escucha una conversación a lo lejos y se alza a su alrededor el ruido sintetizado in crescendo de “Skipping School”. Sin salida, sin esperanza pero en movimiento, la canción exhala los últimos esfuerzos por contarnos experiencias dolorosas. Una armónica en sincronía con una pandereta cierran la depresión y pasamos a “Calling Paul the Suffering” para subir los ánimos. Suena un piano alegre y bailable y un redoblante sencillo y seco, envueltos en los acordes sintetizados de un teclado. McMahon sabía que debía aliviar la tension despúes del tema pasado y cierra repitiendo con gentileza “King of Kindness”, el rey bondadoso.

Por eso cuando suena “Believe” Amen Dunes sabe justo cómo vocalizar la poesía de una historia que mete el dedo en la llaga de la inocencia infantil, el amor adulto, y las pasiones que ni la muerte misma destruirían. En el tema del álbum, “Freedom”, liberador como su nombre, las guitarras arpegian en una sucesión de acordes mayores y quiebres menores para dar continuidad. La voz de McMahon solo inspira esperanza y amor luego de un arduo recorrido depre.

El uso sórdido de guitarras onduladas penetradas por trovas que estiran sus versos y recaen en un canto casi conversacional al mejor estilo Neil Young, terminan por agregarle una actitud inicua y cariñosamente nostálgica al álbum. No obstante, la oscuridad del disco no es gratuita. Si bien las letras siempre revelan las pistas a seguir para descifrar sobre qué trata un álbum, para el caso de Freedom podemos concluir que al poseer un cuerpo desestructurado de lírica sin coros fijos, el núcleo de cada una de las canciones es en sí la totalidad de cada canción. El álbum tiene ciertos encares para asumir la identidad folk psicodélico y agregarle elementos de calurosa depresión que delatan una curación delicadamente melancólica abordada en la paleta de sonidos indagados por McMahon.

Amen Dunes – Freedom

2018 – Sacred Bones

01. Intro
02. Blue Rose
03. Time
04. Skipping School
05. Calling Paul the Suffering
06. Miki Dora
07. Satudarah
08. Believe
09. Dracula
10. Freedom
11. L.A.