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Que Belle and Sebastian decidiera grabar un disco como Girls in Peacetime Want to Dance quizá sea un signo del estado actual en que se encuentra la música pop y el rock en general. Aunque el arte de tapa y el diseño sugieran cohesión, no estamos ante eso que solemos entender como “disco conceptual”. Vale una aclaración a este asunto: que un álbum de cualquier banda se pretenda conceptual no lo convierte automáticamente en un trabajo más importante que otros que no se plantearon tal objetivo (¡cuánto nos enseñó el punk sobre ésto!).

Sabemos que Belle and Sebsastian es una banda diferente. La formación de todos sus miembros -no sólo musical sino también literaria- dista mucho de la de otros músicos (otra aclaración: esto no los hace mejores, ni a ellos ni a nadie, pero no se puede asegurar que el talento del grupo esté exento de cierta gracia intelectual), y esa es una de las razones que permiten adscribir al conjunto escocés a ese minúsculo mundo dentro de la música pop, llamado “pop barroco”.

Aun perteneciendo a esta corriente, que se caracteriza por la elaboración de discos conceptuales (Pet Sounds, de los Beach Boys, disco por antonomasia del género; los trabajos de Scott Walker y toda la producción de The Divine Comedy y Neil Hannon) y por la incorporación de elementos de la música de cabaret y de la canción francesa acompañados de orquestaciones propias de la música barroca, en Girls in Peacetime Want to Dance la banda se permite la fragmentación; puede decirse que el álbum está roto, disperso en composiciones que bien podrían pertenecer a diferentes discos (y estilos dentro de ellos). El recorrido de quien escucha la lista de canciones puede tornarse confuso, si es que uno pretende realizar una experiencia similar a la que invitan algunos de sus trabajos anteriores, como Tigermilk o If You’re Feeling Sinister (de los mejores para quien escribe).

Es por esto que el álbum puede dividirse, imaginariamente, en tres partes: por un lado, están las canciones que más nos acercan a los climas tradicionales de Belle and Sebastian; por el otro, las dosis de ABBA, Pet Shop Boys y de Arcade Fire (por qué no), que se dieron los chicos antes de encarar composiciones como “The Party Line“, “The Power of Three“, “Enter Sylvia Plath” (ojo, mencionan a Sylvia Plath pero con beats que guiñan a ABBA y una voz que recuerda tanto a los Pet Shop Boys que pareciera haber sido intencional) y “Play for Today“. Finalmente, hay un reducido grupo de piezas que lindan entre ese estilo clásico de la banda y el sonido impregnado de reminiscencias a los ’80, que al parecer marca la tendencia de Girls in Peacetime Want to Dance.

Las canciones en total son doce y a lo largo del tracklist se abre lugar, por supuesto, esa atmósfera de intimidad confesional que siempre caracterizó a Belle and Sebastián; así sucede en composiciones como “The Cat with the Cream” -probablemente una de las más interesantes-, “Ever Had a Little Faith?“, “The Book of You” y “Today“.

Pero existe una suerte de istmo o interregno en el transcurso del álbum: hay una serie de composiciones que si bien pueden ser enmarcadas en los ambientes tradicionales del grupo también se acercan a un sonido más… ¿disco? ¿pop, liso y llano –nada barroco?

La pista que abre el álbum, “Nobody’s Empire”, es una canción importada de los ochenta, hasta los treinta y cinco segundos, instante en el que la banda regresa a su sonido típico. Pero cerca de los dos minutos y treinta y nueve segundos vuelve esa intro que ahora funciona como una suerte de puente, para terminar de hacer de la composición una mixtura.

Con “Allie” pasa exactamente lo contrario. La misma empieza con unas voces beatlescas que insinúan que el desarrollo será algo melancólico o suave, pero al poco tiempo irrumpe un riff de esos bien ingleses (a pasitos de Blur, a centímetros de The Last Shadow Puppets). Para qué hablar de los arreglos de guitarra. Es una sonata rockera inglesa.

The Everlasting Muse” da la sensación de ser una canción balcánica. Entre el minuto cuarenta y el minuto cuarenta y cuatro, esa sensación se termina de confirmar. Se abre paso un cambio de tempo e ingresamos en algo circense-búlgaro, sonido que varias agrupaciones y músicos vienen adoptando hace tiempo (Yann Tiersen, Beirut).

Perfect Couple” tiene un comienzo muy utilizado en diferentes estilos, pero esas percusiones se mantendrán a lo largo de toda la canción. También cerca de la música disco, a los dos minutos catorce segundos volamos a los ochentas, pero no por mucho tiempo.

Se dijo al comienzo que este disco de Belle and Sebastian podría ser un signo de los tiempos que vivimos; un álbum elaborado sobre la base de canciones muy distintas, resultando ecléctico, sin pretender diagramar algún recorrido o viaje en concreto. Un disco que podría ser subdividido en tres EPs y que tranquilamente pasaría desapercibido: uno con las canciones clásicas; otro con las composiciones bailables y finalmente un tercero con esas pistas mixturadas. El primero, para los seguidores más conservadores; el segundo, para los aventurados en los sonidos de la actualidad (los ochenta están volviendo, lo sabemos), y el último destinado a los indecisos.

¿Todos contentos?

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Belle and Sebastian – Girls in Peacetime Want to Dance

2014 – Matador Records

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01. Nobody’s Empire
02. Allie
03. The Party Line
04. The Power of Three
05. The Cat with the Cream
06. Enter Sylvia Plath
07. The Everlasting Muse
08. Perfect Couples
09. Ever Had a Little Faith?
10. Play for Today
11. The Book of You
12. Today (This Army’s for Peace)