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    Björk - Vulnicura

    De Bartolomé Armentano26/01/2015
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    Desde su emergencia como solista en los años ’90, Björk ha pasado toda su carrera siendo sinónimo (o más bien definición) de avant-garde. Uno de sus proyectos puede estar exclusivamente edificado sobre el recurso más ancestral (la voz); el siguiente revelará una ornamentación sonora tan cargada que podría tildarse de barroca; y todo esto será sucedido por el primer álbum-app de la historia, que también emplea una bobina de Tesla como instrumento musical. Semejante grado de idiosincrasia ha conllevado que el público categorice a Björk Guðmundsdóttir como foránea, rara, hasta proveniente de otro planeta. Pero clásicos como "All Is Full of Love", "Unison" y ahora Vulnicura destruyen por completo esas pre-nociones, evidenciando que ella es mucho más humana que el resto.

    Vulnicura, la más reciente entrada en su discografía, es una colección de nueve canciones segregadas como tríptico que detallan cronológicamente la disolución y ruptura de su relación con el artista Matthew Barney. La palabra titular tiene su origen en el latín y significa “cura de las heridas”: Vulnicura es un periplo a través de las emociones más oscuras, y la eventual búsqueda catártica de sanación para un corazón roto. ¿Qué podría haber lanzado la islandesa luego de Biophilia, que lidiaba conceptualmente con la vastedad e interconexión de nada menos que el universo? Literalmente lo opuesto: una exploración de su propio micro-cosmos privado. El break-up album es algo tan antiguo como ese mismo formato: detractores estarán tentados a hacer acusaciones de vanidad o auto-complacencia, pero el desamor es una temática tan universal como cualquiera de las desarrolladas en Biophilia, y que luzca microscópico es algo enteramente relativo.

    La paleta sónica, que fusiona cuerdas orquestales con beats electrónicos, remite al instante a aquellas obras maestras que son Homogenic y Vespertine; los coros parecen salidos de Medúlla; y hay constantes reminiscencias a b-sides anteriores. Lo refrescante de Vulnicura es que no reanuda fórmulas ya probadas, sino que las actualiza y las perfecciona: la percusión y los arreglos de cuerdas (escritos por la cantante) están mejores que nunca. El álbum fue co-producido por Björk y el venezolano Arca (cuyo currículum incluye a Kanye West, FKA Twigs y su propio debut, el fantástico Xen): las sensibilidades de ambos confluyen en perfecta simbiosis. La mezcla, por su parte, vino de la mano de The Haxan Cloak. La cristalización de tal colaboración enorgullecería a Matmos y al extrañado Mark Bell.

    "Stonemilker" es la encargada de abrir Vulnicura, y es una canción celestial. Hermosos violines, violas y cellos surgen y se funden con una armonía inigualada al mismo tiempo en que Björk anhela claridad y demanda “respeto emocional”, para luego hacer la máxima afirmación de vulnerabilidad: “I wish to synchronize our feelings”. “Who is open chested?” inquiere, como si en la portada no nos adelantara una respuesta. Es quizás su mejor opener a la fecha, y recordará a más de un oyente a la vez en que escuchó "Jóga" por primera vez. "Lionsong" continúa con la sonoridad y tópicos anteriores para darle paso a "History of Touches", track donde la autora documenta su última vez con su pareja sobre los sintetizadores de Arca. El nivel de honestidad del disco es feral y muy probablemente incomode a muchos.

    Finalizada la primer triada de temas (“before”, como apunta el booklet), llega la siguiente que lidia con las secuelas de la separación (“after”). "Black Lake" es el plato principal de Vulnicura, y contiende como la mejor canción que Björk compuso. Durante sus diez minutos de duración, la bailarina en la oscuridad entona las frases más intensas de su repertorio sobre lúgubres acordes sostenidos. “Family was always our sacred mutual mission, which you abandoned”, confronta dolida, traicionada, en soledad. "Black Lake" es la antítesis total de su clásico "Unravel", y es tanto más devastadora por serlo. "Family" estudia mediante recursos asombrosos cómo el destino del romance hace eco por fuera de las dos partes involucradas y puede afectar a su hija. La auto-proclamada cazadora se pregunta acá dónde velar la “muerte de su familia”, sólo para ser interrumpida por un agresivo e inesperado cello que suena menos "Human Behaviour" y más Béla Bartók, Krzysztof Penderecki o Jonny Greenwood bajo el comando de Paul Thomas Anderson. Pero Vulnicura es tanto sobre la herida como sobre su curación: la increíble "Notget", con sus compases descabellados, expresa: “If I regret us, I’m denying my soul to grow / Don’t remove my pain, it is my chance to heal”.

    Las tres pistas finales son las más cargadas en ritmo y beats. "Atom Dance" es un encantador himno al amor en donde un pizzicato opera sobre cuerdas juguetonas. Antony Hegarty vuelve a acompañar a Björk (como ya lo hizo en Volta) con su grandiosa presencia y su inconfundible voz, fragmentada para la ocasión. En "Mouth Mantra", llega la auto-superación mientras la muchacha del vestido de cisne agradece los nuevos sonidos que vinieron a ella tras todo lo vivido. "Quicksand" cierra el álbum con beats y sintetizadores increíbles, concluyendo: “When I’m broken I am whole, and when I’m whole I’m broken”. La imagen del lago negro vuelve a aparecer en escena, pero ésta vez se está evaporando hasta convertirse en una nube sobre la cual Björk puede recuperarse. Éste no es el único halo de esperanza; para el último estribillo, se alteran los pronombres para dejar de hablar de un “yo” y sustituirlo con un “nosotros”. “Every time you give up, you take away our future / And my continuity and my daughter’s, and her daughters and her daughters…”, finaliza el LP. Para Björk el abandono no es opción a medida que asume responsabilidad con su descendencia y con el resto de las mujeres en general: Vulnicura es una pieza muy femenina, y muy feminista también.

    Vulnicura demuestra un peso lírico mayor que nunca en el corpus de Björk. Sentarse a escucharlo es una experiencia visceral y emocional, meritoria de todas las lágrimas que suscite: es escritura confesional, es su Blue de Joni Mitchell. La artista logró en éste medio lo que Ingmar Bergman ya hizo en celuloide con Escenas de la Vida Conyugal: un análisis relacional definitivo basado en el conflicto doméstico.

    Björk siempre ha anticipado que lanzaría sus mejores discos de adulta, acercándose y pasando los cincuenta años, y Vulnicura sólo respalda esa afirmación. Es increíblemente gratificante que tan adentrada en su carrera, ella saque lo que realmente es uno de sus máximos trabajos. La islandesa es vanguardia, y luego de tantos años, sigue en el 2015 empujando los límites de lo posible. Björk es una de las artistas más importantes de la historia. Ella puede estar con el corazón roto, pero volvió a capturar el de todos nosotros con éste clásico instantáneo.

    bjork

    Björk - Vulnicura

    2015 - One Little Indian

    Sitio | Facebook | Twitter | YouTube

    01. Stonemilker
    02. Lionsong
    03. History of Touches
    04. Black Lake
    05. Family
    06. Notget
    07. Atom Dance [ft. Antony]
    08. Mouth Mantra
    09. Quicksand

    Björk Indie Islandia Vulnicura
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