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Foto: Monty Kaplan / Facebook de Coghlan

Primer disco hay uno solo. En el comienzo de todo proyecto artístico el esfuerzo está puesto en materializar ese primer trabajo, esa obra que no tiene otro punto de referencia que un ideal interno. Después vendrán otros discos, que nunca podrán ser escuchados sino en el contexto de la discografía. Pero por un tiempo, el disco debut es todo lo que existe. Aparece como un equivalente de todo lo que representa su artista. Por eso Eugenio García Carlés ya es Coghlan, y hace unos días sacó Bolero Midi. Su primer disco es un debut irrepetible, su manifiesto de autotune y autosuperación. Lo forman siete canciones que van desde la balada romántica al desenfreno experimental, pero siempre con la espada del pop como guía.

Coghlan es un proyecto disruptivo. Desde el comienzo del disco, con “Agronomía”, la invitación es clara: “vamos a ir a ese otro lugar”, un lugar que muchos ansían pero pocos se animan a explorar. En un momento de la escena en que las propuestas se dividen entre una estética indie y una mainstream, Coghlan viene a cortar el queso por la mitad. Porque Bolero Midi podría haber sido un disco casero lo-fi, o podría haber sido una gran bestia pop; pero en cierto sentido logra ser las dos cosas al mismo tiempo, como un disco de pop accesible hackeado. A base de beats deformes y melodías dulces, Bolero Midi es un trabajo de deconstrucción constante del formato canción. Todo sonido o estructura que se pueda identificar como familiar aparece subvertido y reapropiado.

La producción detallista de Jorge Chikiar hace que nada en Bolero Midi parezca trabajado a medias. No hay ambigüedad pero sí fusión: Coghlan juega en los extremos de los estilos y en la frontera de los géneros. Todas sus influencias personales aparecen lo suficientemente internalizadas como para volverse irreconocibles. No se puede separar ninguna de las siete canciones y decir que suena a otro artista que no sea Coghlan: Bolero Midi es un debut tan hi-fi como personal, de miles samples robados y de una cercanía íntima. Canciones como “Chinas de Japón” y “Contestación de demanda”, los verdaderos boleros del disco, demuestran cómo esa simpleza convive con un universo infinito de detalles y referencias.


Por eso la clave de Bolero Midi está en la fluidez en la que Coghlan samplea su universo. Al igual que otros discos de estos años como Some Plays de Fonso (2017, Yolanda) o Noche en la cafetería de Fabricio Algo (2015, Dice), la gracia está puesta en la manera en que los samples son usados y cómo se relacionan con la canción que habitan. Como si tuvieran una función más asociada al sentido total de la canción que al sonido del sample en sí. En el primer single, “Excursionistas”, el sample tipo beatnik de los ’60 se mantiene como en una base en repetición durante todo el tema. Las melodías de Coghlan toman velocidad y se ponen a competir con el loop hiperactivo, en un frenesí para ver quién es el que se queda con la última palabra. En “Cisternas’”el beat de MPB parece un reloj, como el tic-tac de un segundero mientras Coghlan canta sobre las ansias del regreso de alguien. Esta estrategia culmina en “Fortuna” cuando Coghlan auto-samplea el track anterior para dar cierre al disco.

Bolero Midi está cantado con el pecho, de principio a fin. Sus letras señalan un proceso de sinceramiento y construcción personal en constante desarrollo. Hay una fuerte declaración de principios, artísticos y personales, que hacen de Bolero Midi un disco muy autorreferencial a su propia composición. Letras como “Distinto”, el hit junto a Antuantu de Nunca Fui a un Parque de Diversiones, mencionan la búsqueda de algo fuera de la costumbre que rompa con todo lo ya inventado. Los versos de “Excursionistas” hablan de confiar en la independencia como condición necesaria, de esquivar las piedras del camino en la búsqueda de algo extraño y propio. Pero también hay momentos de vulnerabilidad. Llegando al final de “Excursionistas”, Coghlan siente “recién me dolió”, y el manifiesto se interrumpe: “no sé qué hacer” confiesa alargando las sílabas. “Chinas de Japón” es un sinceramiento de dudas existenciales. En estos momentos de duda y dolor es donde Coghlan encuentra su salto de fe.

Coghlan – Bolero Midi

2017 – Yolanda Discos

Facebook | Bandcamp

01. Agronomía
02. Cisternas
03. Excursionistas
04. Distinto
05. Chinas de Japón
06. Constestación de demanda
07. Fortuna