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Foto: Matías Altbach

A esta altura, Dave Grohl y sus compañeros de ruta, ya encontraron la fórmula para innovar sin salirse demasiado del molde y seguir manteniéndose fieles a un sonido marca registrada. Concrete and gold, sucesor de Sonic Highways (2014), incluye todos los truquitos que uno espera encontrar en un álbum de FF: melodías pop con zarpazos de guitarra, grandes estribillos para corear en estadios, rugidos rockeros al por mayor y cierta sensibilidad que el vocalista dosifica cada día mejor.

El disco fue grabado en los estudios East West de Hollywood, celebres si consideramos que entre 2012 y 2017, los artistas que confiaron en ese lugar recibieron 84 nominaciones a los premios Emmy. Greg Kurstin (Adele, Sia) ofició de productor artístico y fue lanzado el 15 de septiembre. Concrete and gold incluye una larga lista de invitados: Paul McCartney, Justin Timberlake, Lady Gaga, Jason Bonham (hijo del baterista de Led Zepellin), Dave Koz (saxofonista de jazz) y Alison Mosshart (The Kills). También, luego de tanto tiempo, la banda presenta a Rami Jaffee como miembro estable de la banda, luego de colaborar en los teclados desde 2005.

La tapa, despojada y minimalista, presenta las dos letras “F” del nombre del grupo en dorado, formando un cubo sólido sobre una pared algo erosionada; como si cada integrante fuera parte de una estructura concreta y compacta. La apuesta casi monocromática quizás busque hacer hincapié en la música más que en la imagen, como lo vinieron haciendo a lo largo de su trayectoria.


El noveno álbum de la formación de Seattle, muestra a lo largo de sus once tracks y sus 48 minutos, la consolidación de un estilo que, sin embargo, no deja de buscar nuevos horizontes. Un aire retro recorre las melodías y muchas de las letras nacen de un estado reflexivo, casi nostálgico. “Run”, el primer single lanzado por la banda, fue compuesto por Grohl a partir del accidente que tuvo en un concierto durante la última gira, que lo obligó a terminarla sentado en un trono por una lesión en la pierna. Allí el ex Nirvana propone: “Antes de que se agote el tiempo, hay algún lugar al que correr. Despierta, corre conmigo para salvar tu vida” y lo grita con un tono hardcore punk muy similar al de “White limo”, tema de Wasting light (2011), emulando a su querido Lemmy. “Happy ever after”, la canción con menos decibeles del disco, es un descanso, un momento ideal para cerrar los ojos y comunicarse con uno mismo. Resuma paz y empieza diciendo “El sol se puso en/ otro día perfecto/ ocupado contando sombras en la pared/ Las malas hierbas están tragando/ la cama de flores”. Propone un espacio tan relajante que ni siquiera extrañamos la batería de Hawkins. “Sky is a neighborhood” comienza con lo que parece un coro angelical coordinado por John Frusciante y luego se encarrila en un ritmo acompasado.

Pero no nos equivoquemos, el álbum suena fuerte, exactamente como un disco de Foo Fighters y su esa suerte de identidad musical se advierte claramente en canciones como “Make it right”, que presenta un riff sucio y seductor, que nos conduce al rock clásico de los 70, en especial al de Black Sabbath. “Sunday Rain” juega con la experimentación y la canción que cierra y titula el disco, se contonea como una serpiente cautelosa y amenazante. “La Dee Da” comienza con un sintetizador en primer plano y un timbre de voz que nos hace revisar el reproductor para comprobar si, por casualidad, no se coló una canción de NIN en colaboración con el Marilyn Manson de Mechanical Animals (1998).

Debemos reconocer que a pesar de los años, ninguno de los discos de FF peca de liviano. Por el contrario, cada trabajo es una completa radiografía de un conjunto que se propone plasmar una obra integra, compleja y grandilocuente. La banda suena ajustada y precisa y todo parece en su justo lugar. En la mayoría de sus anteriores discos, los hits parecían correr un camino diferente al de las otras piezas; cada canción de Concrete and gold es un microcosmos relacionada con las otras para conformar una obra que en conjunto, vale más que la suma de sus partes. Eso es un gran mérito de una banda que se mantiene activa y vigente por su ímpetu y sus ganas de seguir creando. No olvidemos que a pocos meses de la salida del álbum, compartieron unas líneas en su página oficial que decía: “¿Se acuerdan de aquel descanso que nos habíamos tomado? Bueno, mentíamos. Hemos pasado los últimos seis meses preparando de manera secreta un enorme y nuevo disco de Foo Fighters”. Vaya si lo hicieron.

Foo Fighters – Concrete and Gold

01. T-Shirt
02. Run
03. Make It Right
04. The Sky is a Neighborhood
05. La Dee Da
06. Dirty Water
07. Arrows
08. Happy Ever After (Zero Hour)
09. Sunday Rain
10. The Line
11. Concrete and Gold