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Quizás la ejemplificación máxima de aquello que se conoce como minimalismo pueda venir de la mano de JJ. Si el movimiento propone reducir todo a sus aspectos esenciales, es evidente que una banda que utiliza sólo dos letras para nominalizarse y números para separar cada una de sus producciones empuja la premisa simplista a límites insospechados.

Tal es así, que la manera más “contundente” que encontró JJ para demostrar el cambio cualitativo que se proponía entre el nuevo disco y sus predecesores fue cambiándose  el nombre (de minúsculas a mayúsculas) y, esta vez, optar por la utilización de números romanos.

Sin embargo, no fueron esas (seamos realistas) sutilezas, las que crearon el hype alrededor del nuevo trabajo de los suecos. La calidez musical inherente al sonido de JJ es la principal responsable de su acercamiento a esa escena pública que tanto pretenden evitar.

Entonces, la mera razón por la que V encontraba su anhelo era que ya habían pasado cuatro años desde aquel apacible jj n° 3 y evidentemente nuestra sed por la ternura de ese pop melódico revitalizante se acrecentaba con el paso del tiempo. Esos cuatro años representaban, a su vez, el hiato más significativo en una banda que había sido extremadamente prolífera en los primeros años de su carrera (existe sólo un año de diferencia entre sus LPs anteriores: jj n° 2 y jj n°3). Todos estos factores confluían en la desafiante nueva apuesta que giraba en torno al lanzamiento de V. Lo que creaba aún más expectativas al momento de descubrir si la banda estaría o no a la altura de la circunstancia.

V,  se muestra grandilocuente desde aquel primer minuto en el que la canción que le da nombre al disco oficia de opener. Una intro que sin decir mucho, propicia el ambiente necesario para adentrarnos en “Dynasti”, el tema que terminará de elevar este primer acercamiento a su máxima expresión.

Se puede advertir la convergencia de diferentes matices instrumentales eficaces al momento de captar con total delicadeza la atención del oyente, creciendo de a poco, casi arquitectónicamente. Tanto lírica como musicalmente, “Dynasti” se encuentra en línea directa con las producciones que la preceden, pero demostrando una solidez inherente a los años de maduración que le sirvieron de contexto.

“Dean & Me” es quizás la que permite condensar este nuevo giro que propone JJ con su tercer disco de estudio. Una separación conceptual de algo esencial  al dúo y que para muchos podría contar como su principal virtud: la fuerza de letras desperanzadoras con dulces melodías que disipaban ese pesimismo por un mundo malsano. Un potente choque entre esas dos fuerzas antagónicas donde siempre prevalecía la hermosura por sobre todas las cosas.

Las letras de V carecen de ese empuje intrínseco. Sus temas retratan  situaciones mundanas, casi irreverentes y los intentos de palear esa dificultad con palabras agresivas o recursos de entonación sólo evidencian aún más esa diferencia abismal con discos precedentes.

Tal como lo anticipa el arte de tapa, V también es un disco mucho más oscuro, sombrío. Encuentra su punto más álgido en la sobresaliente “All White Everything” que compartieron como adelanto meses atrás. Exitosamente sucedida por la dulce “When I Need You”  para luego encontrar éxtasis en la ambiciosa: “Fågelsången”. Punto de inflexión indudable del disco, que parece perderse un poco en la segunda mitad.

Las canciones nunca pueden escapar de ese sesgo de oscuridad que hilvana al disco. A determinado punto se vuelven densas, y es evidente la falta de esa pluralidad de atmósferas que creaban el dinamismo de sus producciones anteriores.

Sin embargo, V, podría ser simplemente un nuevo terreno de descubrimiento en la corta vida de la banda de Joakin Benom y Elin Kastlander. Se planteó la diferencia desde un primer momento y el disco es un sólido acercamiento a ese nuevo concepto que rigió la exploración. Como todo cambio, generará adeptos y detractores que contarán con diferentes argumentos para justificar sus respectivas condiciones. Lo cierto es que el nuevo trabajo de JJ sigue siendo fuerte musicalmente, y comprende una importante apuesta por una banda que siempre ha optado por ganar desde la modestia del cuasi-anonimato.

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JJ – V

2014 – Sincerely Yours, Secretly Canadian

1. V
2. Dynasti
3. Dean & Me
4. All White Everything
5. When I Need You
6. Fagelsangen
7. Full
8. Inner light
9. Hold Me
10. I
11. Be Here Now
12. All Ways, Always