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Smoke Ring For My Halo es el cuarto álbum solista de Kurt Vile, pero de muchas maneras me da la impresión de que los tres anteriores (Constant Hitmaker, God Is Saying This To You y Childish Prodigy) fueron una suerte de entrenamiento; una seguidilla de experimentos de científico loco que recién ahora, después de unos cuantos estallidos en vano, ceniza en la cara, pegotes achicharrados en el fondo del tubo y varios destellos cuasi-accidentales de genuina brillantez, logró dar con la fórmula justa e infalible.

Despatarrada sobre la explanada verde del pizarrón, la fórmula parece bastante simplona y hasta tonta, como si no ameritara tanto proceso de ensayo y error. La música de Kurt es básicamente folk-rock pasado por un tamiz reverberante, dream-popero y psicodélico, que viaja de polizonte en tren de carga por el american south. Incluso cuando tocaba con Adam Granduciel en The War on Drugs, el estilo de Kurt era, bueno, eso: una especie de alt-country glorificado y con mucha onda. Y si me intoxica este anillito de humo que Kurt exhaló ahora, ciertamente no es porque yo logre encontrarle alguna diferencia en lo esencial respecto a los antes desprendidos, ya sea por él o por otros artistas que trotan sendas parecidas, sino nada más porque es el más bonito de todos. El prodigio infantil redondeó los bordes, pulió la producción, acortó un poco los tiempos, sincretizó acentos remolones con acentos bluseros con acentos “limados”, a falta de una mejor palabra (no, en realidad, es la mejor de todas) y entregó un disquito que está entre los más bellos del año.

Expresado de esa forma puede parecer que Kurt “se vendió”, que Smoke Ring es algo así como una síntesis calculada de las mejores cosas que él tiene para ofrecer. Este disco es más entretenido que los dos primeros, menos alienante que el que vino directamente antes, mucho más fácil de escuchar. En un giro esperadamente dylanesco, Kurt se ríe con anticipo de cualquier acusación de ese tipo en Puppet to the Man: “Apuesto a que pensás que soy un títere del sistema, te grito desde ya que lo soy”… y poco parece importarle. El tonito sardónico se replica en On Tour, en Society Is My Friend, en Runner Ups (“Mi mejor amigo no está hace rato, pero tengo reemplazos”). Kurt también se deprime y se confiesa: en Jesus Fever —que sonoramente hablando podría ser una reprise de He’s Alright, de Childish Prodigy— cuenta que se pondría a sí mismo en una valija pero resulta que ya se fue, o mejor dicho “ya está ido”; en Ghost Town holgazanea, tiene sueños pesados de patata-de-sillón, se cae al suelo borracho; en la preciosa In My Time teoriza que quizás tanta rebeldía no es más que un desfile de mascaritas. Y otras veces es dulcísimo, pícaro, entregado a his Baby’s Arms, a curiosear como un Peeping Tom a su chica tomboy. El track homónimo, con su verso repetido y mezclado de “Human, angel, demon”, enlaza todas las aristas líricas de este Kurt pelilargo, vagabundo (que no vago, porque diez canciones como las de este álbum no se componen solas), lo suficientemente cómodo en su propia y contradictoria piel como para despojarse de las capas de distorsión que plagaban sus anteriores trabajos, y dejarse oír.

Más allá de lo lírico, lo instrumental también se beneficia con el renunciamiento a tanto pedal y adorno. Kurt siempre fue capaz de construir melodías como las que están en Smoke Ring; me corrijo, Kurt siempre las construyó: basta recordar la belleza tan avasallante como fugaz de Freeway, el opener de su primer disco. Pero acá, repito, aunque iguales en esencia, las hay de a montones y son consistentemente hermosas. Mismos ingredientes, similar receta, resultado final tantísimo mejor logrado (algo de crédito va para el Señor Productor John Agnello, cuya mano sin dudas movió algunas fichitas en la dirección correcta.) El halo humeante de Kurt es halo de santo del desierto, santo chamánico de la carretera, santo bebedor de bares, prestidigitador de cuerdas, usurpador de corazones, tan poco santo como yo, pero si tan sólo supiera yo tocar la guitarra, ay Kurt…

Kurt Vile – Smoke Ring For My Halo

2011 – Matador

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01. Baby’s Arms
02. Jesus Fever
03. Puppet To The Man
04. On Tour
05. Society Is My Friend
06. Runner Ups
07. In My Time
08. Peeping Tomboy
09. Smoke Ring For My Halo
10. Ghost Town