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Después de analizar las más de 20 ofertas que tenía de distintos sellos para producir su segundo disco, Lucy Dacus eligió Matador buscando una casa. Según la chica de las tapas, responsable de una joyita del rock indie que varios medios anticipan ya en marzo como uno de los mejores 10 o 20 LPs del año, a la hora de elegir miró un poco más que los números; buceando el catálogo, le gustó que bandas que admiraba como Yo La Tengo o Pavement tuvieran una fraterna relación de décadas con el sello, y que otros como Belle and Sebastian o la incipiente Julien Baker, de su misma edad, también lo hubieran elegido.

En 2015, Dacus era una chica que muy a pesar de sus padres había dejado la universidad y trabajaba en un local de fotografía en Richmond, su ciudad de origen. Pero algunos artistas son inevitables, y nomás haberle prestado la voz a un ex compañero de secundario para grabar un demo, las cosas le empezaron a pasar. No es para todos: unos meses después, la banda que habían armado grabó un disco con la pequeña EggHunt, también de Virginia, en una maratónica sesión de un solo día, propia de otro tiempo y otro lugar. A las pocas semanas estaban en la mesa con peces de todos los tamaños, que pulseaban para ofrecerles que ya no tuvieran que hacer otra cosa que tocar.

Matador reeditó No Burden apenas siete meses después de haberse lanzado por primera vez, y los mandó a girar por Europa con un contrato para un nuevo trabajo. En aquél álbum ya se escuchan cosas promisorias, rasgos que en otras manos podrían ser genéricos pero que el grupo se adueña por la naturalidad con la que los tocan: crescendos pacientes que terminan en solos de guitarra aguerridos, letras íntimas y ocurrentes sobre las distancias y la gente que se aleja aunque esté, sobre volverse otra persona, sobre volverse alguien que no querías ser.

Aquellas promesas se materializaron, por suerte, en Historian, que no solo entusiasma por su actitud y su entereza, sino que además avisa que estamos ante una artista con mucha tela para cortar en los años que vienen. A la misma emotividad lírica se le agrega una potencia y una sensibilidad melódica que me hizo acordar un poco a los tempranos Killers, aunque estemos hablando de otra cosa: en sus momentos explosivos, muchas de las canciones tienen esa seguridad de estar cantando la progresión correcta, de estar escribiendo líneas para tararear en el colectivo.

De arranque, toda la carne al asador: “Night Shift” es un prólogo de seis minutos y medio que parte de una tónica de cantautor folk y crece hacia un desenlace grunge de guitarras con la ganancia al mango. La voz de Dacus es siempre cálida y afinadísima, a veces como si no se enterase del bullicio que sucede atrás suyo. Los vientos y las cuerdas, que aparecen en temas como “Addictions” o “Nonbeliever“, son soportes finos, puestos al servicio de la voz, embelleciendo sin llamar la atención.

A mitad de camino, el incendiario “Yours & Mine” transpira el Nashville que existe por afuera del estudio donde fue grabado: “Somebody lit the store on fire / Somebody lit the house on fire / Somebody lit the crowd on fire / But this ain’t my home anymore, se enumera encima de bombos que resuenan a balada de country. Apenas tres mintuos después, “Timefighter” vuelve a la senda más incierta y distorsiva, con una letra que, por el gusto por la melancolía y la abstracción, emparento con Joni Mitchell: “And i’ll get old / and i’ll get tired / and i won’t run / into the water”, canta Dacus antes de darle paso, una vez más, a la contundencia de la guitarra de Jacob Blizzard.

El álbum se llama Historian porque, según la artista, sus letras son esfuerzos por documentar algo, lo que quizás sea una definición bastante ubicua sobre el acto de crear: el arte sería, entonces, una réplica sincera de la realidad, pero intervenida por el tamiz de una conciencia. El tema homónimo, que le da cierre, es un canto hondo y musitado, y termina con unas líneas que apuntalan una duda que tendremos todos: “This is what i want to talk about / But somehow the words will not leave my mouth / Was i most complete at the beginning or the bow?”

“Ya está hecha” dijo Charly hace unos días. Es difícil imaginar que García pueda errarle a la verdad cuando se pone metafísico y maradoniano, porque todo lo que dice ese García parece provenir de su línea directa con el éter. Debe ser, entonces; pero sin embargo, de vez en cuando hay una Lucy Dacus que sabe amalgamar lo que ya está hecho, que sabe asir y agrupar lo que está en el aire, lo que viene sucediendo, y darle una forma concisa y franca, como un ladrillo indispensable sobre una pared terminada.

Lucy Dacus – Historian

2018 – Matador

01. Night Shift
02. Addictions
03. The Shell
04. Nonbeliever
05. Yours and Mine
06. Body to Flame
07. Timefighter
08. Next of Kin
09. Pillar of Truth
10. Historians