Miami Horror es uno de esos grupos que enganchan, “escuchar una canción y pensar quiero más”. Música que entra con una facilidad sorprendente, bailable y conseguida a base de experimentación y mucho trabajo, ingredientes esenciales en toda tarea creativa y que en este caso encuentra unos resultados que recompensan con creces el tiempo invertido. Nos tenemos que remontar al 2007 para ver el surgimiento de la identidad “Miami Horror”, que por aquellos entonces contaba con un único componente Plant, al que posteriormente le acompañan tres más, con un total de 4 integrantes.

Los inicios del grupo, como en casi todas las grandes historias, son humildes. Plant, que desde temprana edad demostró sus dotes para la música, producía desde su casa la música que posteriormente pinchaba en diversos locales de Melbourne (Nueva Zelanda). Generalmente se trataba de remixes de canciones ya existentes hasta que sintió la necesidad de evolucionar y crear un sonido personal.

Josh Moriarty supone el punto de inflexión en la forma que finalmente adoptan los sonidos y cambia la dinámica del grupo en un momento donde se experimentaba con lo que se quería conseguir. Guitarra en mano, consigue llevar a cabo ajustes y cambios con los que se consiguieron uno de sus mayores logros en Illumination, la diferenciación con el resto.

Su sonido, de guiños setenteros y ochenteros, parece situarnos a modo de flashback musical en las décadas donde el “Estudio 54” neoyorquino marcaba el panorama pop global. De influencia Dance-pop y Rock progressive, sus canciones pueden ser incluidas dentro del Indie rock. Tras su primer trabajo Bravado formado por 5 canciones a las que se le añadieron 2 más a modo de bonustrack (comercializadas de forma independiente), querían hacer un disco que fuera fiel reflejo de sus verdaderos deseos y de sus intereses más profundos. Así llegó Illumination, su segundo trabajo que adopta el título de una de las dos canciones ya citadas y que frente a los 21 minutos del primero que sabían a poco, ofrecen 12 canciones que suponen más del doble de duración.

Algunas de ellas, escapan de la atmósfera que engloba todo su último trabajo y adoptan tintes más comerciales y más cercanos a la música electrónica, llegando a tener un gran éxito en las pistas de medio mundo. Hablamos del “Remix disc” principalmente, recurrente en discotecas y locales “in”.

Los neozelandeses (Benjamin Plant, Josh Moriarty, Aaron Shanahan y Daniel Whitechurch) integrantes del grupo saben mezclar con maestría pop y electrónica obteniendo una mezcla explosiva de canciones vibrantes (como “Holidays” o “Summersun”), que llegan a configurar un disco prácticamente “redondo”.

Con una estética envidiablemente combinada con su música, que evoca épocas pasadas pero de una actualidad contundente, se presentan una serie de conciertos que, fuera de lo que se llamó la Summersun Tour con la que ya deleitaron a sus fans americanos, siguen tomando lugar en USA y Canadá pero incluyen ciudades europeas como Munich, Stuttgart, Berlín y Zúrich. Una oportunidad de ver al exitoso grupo actuar y una forma de acercarse a su público europeo. Para más información acerca de sus conciertos, consultar su página web oficial (Events). Sin lugar a dudas una cita ineludible para los amantes de la música indie y el pop electrónico que estén dispuestos a bailar y disfrutar con cada uno de sus acordes.

Miami Horror – Illumination (2010)

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01. Infinite Canyons
02. I Look To You
03. Holidays
04. Summersun
05. Sometimes
06. Moon Theory
07. Echoplex
08. Imagination
09. Grand Illusion
10. Soft Light
11. Illuminated
12. Ultraviolet