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Con apenas veintiún años, Nicolas Jaar se consagró a principios de la década como uno de los más talentosos exponentes de la electrónica con el lanzamiento del elegante Space Is Only Noise (2011, Circus Company). Aquél debut encapsulaba algunos de sus rasgos distintivos como artista: su atmosférica melancolía downtempo permeaba un minimalismo que envolvía a quien se dispusiese a escucharlo. El éxito fue inmediato, y la expectativa ante el LP sucesor creció durante todo un lustro. En ese intervalo, el chileno-norteamericano se mantuvo ocupado con otros proyectos: formó el celebrado dúo psicodélico Darkside junto al guitarrista Dave Harrington, publicó una serie de EPs conocida como Nymphs, y compuso dos bandas de sonido originales: un abstracto soundtrack alternativo reimaginado para la película rusa The Colour of Pomegranates (1969, de Sergei Parajanov); y otro diseñado exclusivamente para Dheepan, la laureada Palme d’Or dirigida por Jacques Audiard. Como si todo esto fuese poco, también halló tiempo para estudiar literatura comparada en la universidad.

En este contexto de espera, finalmente llegó Sirens, editado por Other People (el sello propio que fundó Jaar, fiel a su espíritu de autogestión independiente). Sirens es la intersección donde confluyen todos los senderos que el compositor había caminado anteriormente. Es un disco heterogéneo en todo sentido. Se desenvuelve y ramifica en muchas direcciones diferentes para cubrir un amplio espectro de géneros distintos en apenas seis canciones, que aún así funcionan juntas y fluyen orgánicamente de manera coherente, de principio a fin. El neoyorquino logra esto por tener un comando perfecto de su léxico sonoro. Barniza canciones compositivamente complejas que no por eso dejan de ser accesibles con una gran abundancia de texturas; y es precisamente ahí donde Nicolas Jaar es un maestro: en lo concerniente a las sutilezas y los efectos de la progresión.

Esta multiplicidad no se limita a lo auditivo sino que se extiende también y principalmente hacia lo semántico. Sirens es un álbum caracterizado por dualidad y contrastes, atravesado por dicotomías dialécticas: la yuxtaposición de música pop festiva frente a líricas serias, la tensión entre melodía y experimentación, la variedad de idiomas, la secuenciación de los tracks (donde la tranquilidad de algo como “Killing Time” es inmediatamente seguida por la propulsión de “The Governor”) y particularmente las nociones de realidad y ficción en un contexto sociopolítico (“History Lesson”) son sólo algunas de ellas.

La más importante, sin embargo, es la dualidad entre lo personal y lo político. Sirens es el trabajo más íntimo de su autor, pero también el más politizado – lo que es apropiado (si no una reacción directa) ante el clima electoral estadounidense actual. Nico se apoya en su experiencia individual para comentar sobre asuntos más globales, y un ejemplo que ilustra esto a la perfección es su decisión de samplear escenas domésticas de su infancia, en las que conversa con su padre, el artista conceptual Alfredo Jaar. La consigna que decora la portada, “Ya dijimos no pero el sí está en todo”, remite al plebiscito chileno de 1988, en el cual se deliberaba si el dictador Augusto Pinochet podía presentar su candidatura presidencial, luego de quince años de atrocidades en el poder tras derrocar al gobierno de Salvador Allende, elegido democráticamente.

La rítmica “No”, el plato central del álbum, lidia con esto, inspirándose en la campaña de activistas y artistas contra el tirano de Chile. Es un reggaetón, o un reggaetón a través del prisma de Nicolas Jaar: épico, intrincado y con una percusión que roza lo marcial. No es la única afronta directa al status quo en esta colección de vitrales sónicos. El opener “Killing Time” continúa el patrón de dualidades con un choque generacional, entre una juventud desamparada y los adultos que condujeron el mundo a las ruinas. Es una hermosa canción, amalgamando en su paisaje notas de piano con vidrios quebrando; y bien podría ser la culminación de sus recientes excursiones ambient. Por su parte, los momentos más bailables vienen de la mano de “The Governor” y “Three Sides of Nazareth”, donde enormes beats y potentes líneas de bajo convergen con una sensibilidad punk reminiscente a Suicide.

Al igual que Anohni a principios de este año, Nico encontró en la música electrónica un vehículo lo suficientemente democrático y amplio como para materializar sus inquietudes, propagar su mensaje e invitar a una revolución masiva desde el baile. Sirens es un moderno disco de protesta, acompañando a otras entregas del 2016 como Hopelessness y The Hope Six Demolition Project. No es sólo un testamento de la versatilidad de Nicolas Jaar como músico: es el apogeo de todos sus esfuerzos a la fecha; y lo posiciona como primus inter pares en la electrónica contemporánea.

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Nicolas Jaar – Sirens

2016 – Other People

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01. Killing Time
02. The Governor
03. Leaves
04. No
05. Three Sides of Nazareth
06. History Lesson