Foto: Matías Casal

Te veo. A contra luz sos una silueta negra en incógnita. Te quiero decir algo, pero ¿cómo? No me animo a encontrar las palabras. Cómo hacer para abrir la boca y comunicarte lo que pienso de la mejor forma, en la manera más exacta. Y si supiera cómo, las palabras están ahí, ¿qué es lo que quiero decirte? ¿Cómo espero que reacciones? Steve Drodz y Wayne Coyne apelan a esta desesperación en Oczy Mlody. La muerte y el vacío infinito era la obsesión de sus composiciones anteriores, pero el último disco de The Flaming Lips encuentra un callejón sin salida en cómo comunicar lo que no se puede comunicar. Cómo salir del cuerpo y llegar a un entendimiento que sobrepase las barreras de nuestro lenguaje común.

En el centro de esta obsesión está “How??”, la pieza principal del disco. “I tried to tell you, but I don’t know how” repite Coyne sobre saturaciones de bajos. Más adelante en el disco, “Nidgy Nie” también tiene esa insistencia. Su mantra de “never no” se desfigura y en la repetición se convierte en un “never know”. En el video de la canción, Coyne se sostiene la cabeza mientras repite esta pregunta una y otra vez. Como tratando de que todo lo que tiene dentro no se derrame y se escape de su cabeza. Para el final de ambas canciones no hay una respuesta, solamente un recuerdo de viejos momentos felices y poco más.

Pero detrás de cada momento de felicidad hay un oscuro. Los últimos discos de los Flaming Lips son como resacas paranoicas entre raptos de psicodelia. En el interín de componer canciones de 24 horas y ahogarse en brillantina con Miley Cyrus, en 2014 apareció The Terror: un manifesto esquizofrénico obsesionado con la muerte y la finitud existencial. Y no desde una actitud de entrega y alabanza, sino de vértigo.

Oczy Mlody también es una entrega gris que corta el tono colorido de más de cuatro discos de covers clásicos (entre otras distracciones más). Beats esqueléticos y bajos distorsionados estructuran el nuevo disco (adiós a esas baterías enormes), en una profunda exploración electrónica hacia el trance repetitivo. Pero hablar de experimentación y Flaming Lips en una misma oración puede remitir a esas pasadas explosiones de locura fuera de control. No, esta vez la exploración es interna y Oczy Mlody es el trabajo más introvertido de la banda.

Además de este costado digital, el disco también balancea con un costado crudo. Todos esos beats secuenciados y teclados rotos desempolvan un sonido gastado y frío. También hay crudeza en canciones como “Listening to the Frogs with Demon Eyes” o “Galaxy I Sink”, que sostienen versos enteros con el rasguido rasposo de una guitarra. Esto es hasta que ambas canciones florencen en el adagio de una orquesta fantasma enorme. Una felicidad nostálgica enorme invade al disco en estos momentos, inevitablemente trayendo a recuerdo el trabajo de la banda en The Soft Bulletin.

Oczy Mlody también trata acerca del concepto de distracción. Porque eso es lo que hacemos ante la ansiedad, buscamos una excusa para quebrar con la contemplación. Frente a la crisis del lenguaje y la inherente soledad humana, la banda no encuentra respuestas, ni pierde muchos acordes en buscarla. Al contrario, prefiere perderse en esas nostalgias dulces, o apelar a leyendas reconocibles, imaginarios comunes. El sapo demonio o las brujas y hadas de “One Night While Hunting for Faeries and Witches and Wizards to Kill” y la ensoñadora “The Castle” se sienten como decoraciones de un discurso repetido, un relato frágil y hermoso.

Oczy Mlody pierde envión cuando intenta mezclar su sonido austero con su característica sensibilidad pop. “We a Famly”, dúo junto a Miley Cyrus, y “Sunrise of the Young”, una reversión de un tema suyo, parecen una inyección de optimismo forzoso. Pero lejos de confirmar que todo lo que toca Miley Cyrus lo arruina, esto demuestra que lo que en realidad no funciona es la química entre ambos proyectos. Ambas canciones son como una inyección antidepresiva que busca un final feliz forzado. Si The Terror se hundía en una paranoia depresiva, Oczy Mlody encuentra una especie de redención fuera de lugar.

En su decimocuarto disco de estudio, los Flaming Lips siguen en la búsqueda de respuestas a preguntas que los atormentan. En el ensayo y error muchas veces terminan por sacrificar coherencia y estilo. Pero este trabajo también se siente como el disco en el que Coyne y Drodz volvieron a ser una banda. Hay un fuerte sentimiento de unidad en cada una de las canciones, una devoción incondicional hacia el trabajo de composición y todos los caminos errados que puede llegar a resultar de él. Esto es lo único que los va a mantener cuasi cuerdos y unidos.

The Flaming Lips – Oczy Mlody

2017 – Warner Bros.

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01. Oczy Mlody
02. How??
03. There Should Be Unicorns
04. Sunrise (Eyes Of The Young)
05. Nigdy Nie (Never No)
06. Galaxy I Sink
07. One Night While Hunting For Faeries And Witches And Wizards To Kill
08. Do Glowy
09. Listening To The Frogs With Demon Eyes
10. The Castle
11. Almost Home (Blisko Domu)
12. We A Famly