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Foto: Facebook de The Killers

Wonderful Wonderful es el quinto álbum de estudio de The Killers y el que la banda liderada por Brandon Flowers presentará en el Lollapalooza 2018. Producido por Brian Eno, Erol Alkan y Jacknife Lee, el disco resulta insípido y carente de emoción. Para no decir aburrido. Todavía peor: es innecesario; no suma nada a la breve pero interesante discografía que los precede. No se advierte innovación ni riesgo alguno, al contrario, repite un montón de clisés que alguna vez funcionaron, pero que ahora, ya no. Después de cinco años de espera, el resultado- que parece la segunda parte de Battle Born (2012)-, dista mucho de estar a la altura de las expectativas y las canciones no despiertan una pasión susceptible de una buena calificación.

El álbum arranca bien oscuro con la canción que lo titula. Una marcada influencia del Depeche Mode de Violator se advierte en los compases lentos y bien marcados. El clima, de tono opresivo, parece tomado de Joy Division, banda que reversionaron en 2007, para el disco Sawdust (2006). Allí Flowers canta: “Mantén tu oído en el caparazón / Permanecer en el camino que conduce al pozo”, buscando completar el sentido misterioso que se nos escapa desde la imagen de la portada donde vemos una concha marina. La fe mormona del vocalista es una constante explícita e implícita en sus letras. Es imposible no preguntarse (al menos yo me lo pregunto a menudo) ¿”Cómo hace un mormón para vivir en una ciudad tan pecaminosa y llena de excesos como Las Vegas? O dicho de otro modo: “Dios le da pan al que no tiene dientes”. Pero él deja en la balada “Rut” muy claro su punto de vista condenatorio que decepcionaría a más de uno: “Esta ciudad siempre respira / Desearía que muriera”. “Life to Come”, una toma de posición en defensa del matrimonio, suena a tantas canciones ya hechas por ellos que no me puedo decidir por una sola. Ese rock medio brit, medio new wave, con toques synth pop, fragancia postpunk, teclados diáfanos y una letra algo trillada, es una carta gastada que no dejan de jugar.

Run for Cover” podría sonar tranquilamente en Hot Fuss (2003) o en Sam’s Town (2006), y parece el intento más forzado de volver a la senda del hit. Cuando con el paso de los años, el progreso no se percibe es un problema. Porque si una canción del 2017 podría sonar en un disco de hace diez años atrás, significa que la evolución hacia un sonido superador quedó trunco.


El disco sigue. “Tyson vs Douglas”, en donde habla de una mítica pelea de box en donde el primero perdió a manos del segundo en 1990, suena a…¡la canción anterior! Escucho con mucha atención “Out of My Mind”….a ésta altura de la reseña me gustaría decir algo diferente de las canciones, algo revelador o innovador, pero no puedo. Suenan demasiado parecido y los cuatro minutos que rondan, no colaboran.

Durante la grabación del álbum, Flowers estuvo leyendo La montaña mágica de Thomas Mann, novela que reflexiona sobre la vida interior intelectual. Bajo ese precepto, “Some Kind of Love” se postula como un mantra espiritual y motivador a juzgar por una letra que busca insuflar sentimientos bellos como lo inocente de la melodía “Tenés la voluntad de un salvaje / de un pájaro / Tenés la fe de un niño / Antes de que el mundo le llegue / Tenés algunos tipos de amor”.

¿Se acuerdan que habíamos hablado de los mormones? Bueno, volvieron y en forma de sermón. Para que no queden dudas de la devoción del líder de la banda, que alguna vez, en una entrevista dijo que cuando escribe canciones muestra quién es en verdad, “The Calling” empieza con las palabras de un predicador narrando una anécdota que involucra a Jesús y a un grupo de fariseos (más de veinte segundos de intro que obligarán a adelantar el track). Luego, nuevamente Depeche Mode en casi un calco sonoro. Podría ser “Policy of Truth”, pero también puede ser cualquiera de Ultra o de sus últimos trabajos. Escuchen y confirmen. ¿Qué opinará Martin Gore?

Have All the Songs Been Written?” Parece un outtake de “Fix You” de Coldplay. Quizás porque reconocemos la nostalgia y la estructura –tan similar-, que parece llevar al cantante de The Killers al borde del paroxismo que Chris Martin experimentaba cuando en el video, todo el público terminaba coreando la canción con él.

Money on Straight” contiene la peor estrofa de -quizás- todo Wonderful Wonderful: “Cortá tu cabello / Obtén tu dinero de manera correcta / Levantá la cabeza / Y no olvides de dónde venís /Quiénes son tus amigos y toda esa mierda”.

A veces los proyectos solistas ayudan a descomprimir la relación entre los integrantes de una banda e inyectar un poco de aire fresco (más de una que tuvo varios cambios de formación). Desde ésta perspectiva, varios integrantes de The Killers lanzaron discos solistas. Flowers incluso presentó su material en el Lollapalooza de 2016 en reemplazo de Snoop Dog. ¿Acaso las carreras paralelas habrán provocado una desconexión en el conjunto de Nevada?, porque me cuesta explicar la falta de cohesión y de coherencia. No por nada pasaron cinco años desde el álbum de estudio anterior y durante ese tiempo editaron solamente un grandes éxitos (Direct Hits, 2013). La banda trabajó con tres productores en lo que duró la grabación del álbum y tuvo –nuevamente- problemas entre sus integrantes. Ésta nueva versión de The Killers parece una excusa perfecta para tener algo que presentar a las grandes masas. En la segunda canción, llamada “The Man”, Flowers le canta a sus viejas vanidades y sugiere una madurez en desarrollo (“Cuando llega el viernes siempre gano / No trates de enseñarme, no tengo nada que aprender / Pues baby tengo el don”). Cuando realmente estaban en la cima de los charts gracias a temas como “Bones”, tenía sentido. Ahora el gesto es anacrónico y errado porque esas épocas parecen haber terminado hace mucho. Encabezan festivales, llenan estadios, sus discos se venden bien… pero habría que preguntarles a cada uno de sus seguidores si los van a ver para disfrutar el nuevo material o para revivir viejas glorias del pasado. Yo me inclino por la segunda.

En conjunto, el disco es demasiado convencional y las canciones no tienen la convicción necesaria para justificarlo. El tratamiento de las letras no presenta toda la originalidad susceptible de extraer una gran frase, aunque si pensamos un poco en retrospectiva, The Killers no es quien es gracias a su poética. La música de Wonderful Wonderful atrasa unos cuantos años y se repite continuamente. Las referencias e influencias son tan notorias que terminan por opacar sus propias ideas vectores, que quedan tapadas y concluyen por peligrar la identidad de la banda. El inconveniente de devorar tantas bandas ajenas, es no poder metabolizarlas de manera correcta. Ya pasaron trece años desde la explosión de “Mr. Brightside”, que tantas alegrías les sigue dando, pero es hora de pasar de página. Un usuario en YouTube escribió que el disco se parecía más a un disco solista de Flowers que a uno de la banda. Otro, más efectivo dijo “No encuentro ningún tema que salve al disco”. Yo tampoco.

The Killers – Wonderful Wonderful

2017 – Island

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01. Wonderful Wonderful
02. The Man
03. Rut
04. Life to Come
05. Run for Cover
06. Tyson vs. Douglas
07. Some Kind of Love
08. Out of My Mind
09. The Calling
10. Have All the Songs Been Written?