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Un nuevo álbum de los adroguenses de Toquelau ha sido publicado, tras sus anteriores dos trabajos de estudio (Toquelau, 2009, y La escalera, 2013).

Compuesta por 19 tracks, la placa del grupo se denomina El dragón y la puerta roja, constituyendo así una valiosa pieza pop conceptual del combo que lidera Nicolás Domecq.

El disco abre con los misteriosos 36 segundos que dura “Escena del reencuentro“: sonido espectral, atmósfera cargada de sintetizadores de alta densidad. A partir de allí, un puñado de canciones repletas tanto de nostalgia como de hermosura.

A contramano del calendario estacional, estos son temas de invierno que ven la luz en pleno verano. Algunos ejemplos de melancolía preciosista que perforan la piel, son las bellísimas “Bailarina en la oscuridad“, “Érase una vez en el sur“, “Bella y oscura“, y “Terciopelo azul“. Gemas pop para arruinarse a pura bocha de helado que demuestran el desparpajo caótico y sentimental de la banda. Las letras suelen ser direccionadas hacia una chica, y el ritmo del grupo acostumbra a ser diseñado para bailar: en teoría vendrían a ser los Adicta del conurbano, pero en la práctica se asemejan más a los chicos de Viva Elástico.

El primer instrumental que oficia de separador y respiro lírico del álbum, “Introducción al dragón y la puerta roja“, da paso a una segunda parte un poco más power. En este sentido, los casos de “Ruiseñor“, “Extraña carencia” y “Emoción mística”, nos muestran a una banda más soleada y esperanzadora. Incógnitas que se buscan develar a plena danza; preguntas a sí mismo que revelan cierto grado de angustia por resolver a base de rock. La bata suena más violenta y la guitarra más ruidosa. Para arriba, aunque la voz desoladora abunda, pero la banda empuja y mucho.

Luego del segundo intermedio (el hipnótico “Éxtasis tropical“), tenemos a un Toquelau exquisito que se asienta sobre su costado dark que no deja de bailar. Así, se suceden joyitas como “Espera un tiempo” (“Mirando el agua escurrirse por el vidrio”, reza la canción. Impactante, lo mejor del álbum), “La aurora” (Schusteriano. Secuencias de nostalgia post adolescente, perfumes de mujeres atractivas), y “Reflejando la luz de la luna” (Imágenes oníricas que se entrelazan con realidades paralelas. Dream pop y shoegaze).

Tras “Introducción a bailarina en la oscuridad” (Permanente alusión al sexo femenino que tanto hace enloquecer al género masculino), la tercera parte y definitiva se resuelve con piezas que refuerzan la línea oscura; de la mano de “Cisne blanco cisne negro“, “Yo me acuerdo“, y “El dragón y la puerta roja“. Aquí subyacen descripciones de paisajes irreales que hacen juego con la densidad sonora del LP.

Después de completar los 36 segundos iniciales e inconclusos con “Escena del reencuentro, tu amor es real“, el cierre llega sin demasiado bombo ni alharaca en “La ilusión del tiempo“. Porque en la simpleza de la canción está la magia.

En resumen, el disco encierra relaciones tortuosas o simplemente identificables, que le dan un vuelo poético y estético a lo agobiante de lo cotidiano. Pop dark, dream pop, pop rock bailable, rock de vitrofusión, como quieran llamarle. Lo cierto es que acá hay 54 minutos de 19 canciones irresistiblemente chamánicas que te están esperando.

Toquelau – El dragón y la puerta roja

2016 – Compacta Discos

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01. Escena del reencuentro
02. Bailarina en la oscuridad
03. Érase una vez en el sur
04. Bella y oscura
05. Terciopelo azul
06. Introducción al dragón y la puerta roja
07. Ruiseñor
08. Una extraña carencia
09. Emoción mística
10. Éxtasis tropical
11. Espera un tiempo
12. La aurora
13. Reflejando la luz de la luna
14. Introducción a bailarina en la oscuridad
15. Cisne blanco cisne negro
16. Yo me acuerdo
17. El dragón y la puerta roja
18. Escena del reencuentro, tu amor es real
19. La ilusión del tiempo