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En medio del centro de Morón, un lugar muy ruidoso lleno de gente, autos, vendedores ambulantes y locales está Tokio. Tokio es una pizzería/cafetería bastante ruidosa, pero con cierta mística ubicado a una cuadra de la estación de tren, a unas pocas cuadras de la casa de Coiffeur. El motivo del encuentro: hablar del próximo disco. Con café de por medio, a pesar de los muchos grados que hacía de sensación térmica y hablando muy de cerca para que el ruido del lugar no nos tape la conversación, el artista reflexionó sobre su presente y la actualidad en la música entre otras cosas.

¿Cómo sale el nuevo EP, Coordenadas?
Se desprende del disco nuevo que estoy preparando. Parte de una necesidad de compartir algo nuevo. Porque los tiempos entre Conquista de lo Inútil y este disco que está por venir se hicieron mucho más largos de lo que a mí me hubieran gustado. Así que me pareció que era hora de compartir algo nuevo y adelantar algo de lo que se va a venir.

¿Esto es un adelanto del disco que sale este año, entonces?
Sí. Si todo me acompaña, sí. Son dos canciones del próximo disco y un tema inédito que compuse para una obra de Muscari, que se llamaba Facebook. Mi tema cerraba una de las obras que tenía 6 elencos.


¿Tiene nombre el disco?
No está definido. Hay tentativas pero todavía no hay nada cerrado.

¿En qué te inspiraste para este disco nuevo? ¿Hubo algo es específico o fue algo mas alteatorio?
En realidad, después de Conquista, que es un disco que lo siento muy encriptado, tuve la necesidad de querer ir por ideas más simples, en cuanto a las letras y también en cuanto a la música. Y también sabía que quería seguir en este camino pop electrónico. Entonces, de entrada tuve esos puntos de partida. Después, de a poco, empezó a ir armándose. Hay algo que me pasó con esto que yo asocio que te decía de las primeras épocas. En Conquista puse una premisa que era no componer usando la guitarra y ahora volví a cambiar ese paradigma. Ahora compongo usando la guitarra otra vez. Y cuando compuse no me enfoqué tanto en los arreglos y en los detalles, sino que me concentré más que nada en la canción en sí. Y quería volver a esta cuestión de que si bien escuchás “Portal“, que arranca con una guitarra, también escuchás el otro tema y te preguntás “¿esto se puede tocar con una guitarra?”. Eso era lo que a mí me movilizaba en este disco. Que sean canciones que uno las pueda tocar de principio a fin con una guitarra, como en los primeros discos. Esa fue otra de las cosas que me movilizó en este disco nuevo. Que todas las canciones se puedan tocar con una guitarra.

¿Y las letras del disco? ¿Está todo escrito?
Tengo escrito casi todo el disco, pero puede ser que salgan cosas nuevas. Para mí es como una vuelta. Hay algo de Primer corte, por ahí. Porque de hecho, el primer disco es un disco que es solo una viola, pero hay un bombo. Es el origen de todo lo que vino después. Me parece que hay un movimiento circular, en el que vuelvo a ese concepto. No de la misma manera, obvio, pero lo nuevo tiene mucho de Primer Corte y por ahí también algo de No Es, en lo conceptual.

¿Eso fue de manera natural o viste algo y pensaste en ir por ahí?
No lo tengo tan claro, no sé si lo pensé. Puede ser que se me haya ocurrido retomar algunas cosas. También, no es algo ajeno. Es algo que está en mí. Hay ideas que uno puede evitar y cosas que no. A veces hay cosas que podés dejar de lado y otras que no. Son como un toc. Uno siempre es autorreferencial, pero puede desdibujar un poco esa autoreferencia. De hecho a mí me pasó que con El Tonel de las Danaides, me quería alejar de lo que fueron los primeros dos discos. Creo que de a poco fui volviendo a ese punto de partida literario. Con todo ese círculo de principio y fin, me fui dando cuenta de que no siempre está tan presente todo. Se puede jugar más con las perspectivas.

¿Cómo fue ese paso del formato acústico al electropop?
Quería hacer otra cosa que no fuera sólo acústico. Algo más bailable. Me sentía muy estático. Llegaba un momento en que al estar sentado tocando la guitarra eran siempre los mismos climas. Había mucha limitación en vivo y compositivas. Pero eso tenía más que ver con una cuestión de aburrimiento. Componer con la guitarra me llevaba siempre a los mismos lugares. En realidad el proceso fue medio de transición, porque ahí aparece Nada, que en realidad son temas que compuse con la guitarra, pero después en el estudio los decodificamos y los transformamos en cosas más electrónicas. Y ahí estuvo el punto de partida. También me pasaba que tenía ganas de salir más para fuera. La guitarra a mí me generaba una cosa más para adentro, más intimista. Y yo tenía necesidad de empezar a buscar otra cosa, sobre todo en vivo. Entonces ahí fue que me empezó a pasar que me di cuenta que también la guitarra funciona como un escudo, entonces cuando uno se la saca tiene que empezar a descubrir otras herramientas, un lenguaje nuevo. Y ahí me empecé a dar cuenta que la reflexión, en lugar de pasar por la guitarra empezaba a pasar por el cuerpo. Ver de qué manera se presenta el cuerpo en el escenario. Este es el espacio. La criolla era el espacio en sí mismo. Pero ahora estoy más liberado de eso. Y el escenario pasó a ser para mí el espacio de reflexión. Además de la canción, obvio.

¿Sentís que como músico hiciste una evolución?
No sé si siento que haya mejorado como hacedor de canciones. Pero de repente me encontré haciendo cosas que, por ejemplo, algunas me dejaron tranquilo. Cosa que no me pasa muy seguido. Soy muy exigente. Por ejemplo, “Christine” es uno de los temas que más me gustan. Pero no sé si es mejor o peor. Después quizás hay canciones que a uno no le tiene tanto respeto pero la canción se gana el lugar. Uno queda desdibujado ante las canciones, a veces. Yo siento que le pongo el cuerpo, pero soy una especie de médium.

¿Con quién estás trabajando el nuevo disco?
Estoy trabajando con Juan Stewart. No a la velocidad que a mí me gustaría, porque, básicamente, todavía tengo que juntar la plata para terminar el disco. Estamos armando un ciclo de acústicos para recaudar plata para poder terminar el disco. Va a ser una especie de batalla entre Primer Corte y No es.

¿Podés vivir con la música?
Yo vivo de la música. Si pudiera ganar más plata, claramente no estaría esperando ni generando acciones para juntar plata y sacar el disco, pero eso igual, en el contexto en el que vivimos es una proeza: poder hacer lo que me gusta y dedicarme a esto por completo. De hecho creo que también lo puedo hacer porque soy solista. Para una banda es mucho más difícil, porque todo se reparte. Mi formato me permitió sostener esto.

¿Sos de escuchar mucha música?
Me suele pasar que cuando pienso en un disco nuevo y en qué va a pasar, trato de ir buscando cosas que se conecten con eso. Me cuesta mucho escuchar cosas que no rodeen esa onda. Pero en general siempre fui de escuchar mucho. Nunca tuve ningún prejuicio. Sí me pasa que tengo más afinidad a algunas cosas que por otras. Por ejemplo el blues no es algo que me toque alguna fibra. Pero más allá de eso siempre trato de ir investigando. Buscar cosas que me movilicen.

¿Ahí está el valor del arte?
A mí me gusta encontrarme con obras de cualquier tipo, música, libros, lo que sea, que me de alguna manera me interpelen. Y me hagan llegar a otros lugares de pensamientos que quizás de otra manera no hubiera llegado. Esas son las cosas que más me gustan. La cosa está en encontrar algo que me movilice.

Foto principal: Guido Limardo

Este jueves 26 de enero, Coiffeur (re) presenta sus primeros discos Primer corte y No es en El Universal (Soria 4940, CABA). Evento en Facebook.