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A una semana de haber ganado la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires, con un disco recién editado debajo del brazo y otro sin empezar, Nahuel Briones nos recibe en su intimidad. Su experiencia en la competencia, su actual material: Guerrera / Soldado y su opinión acerca del mundo del under en una entrevista exclusiva para Indie Hoy.

Estamos en Caballito, en el departamento de sus padres, donde pasó gran parte de su adolescencia. Ellos no están. Se fueron de viaje, y es él, el encargado de cuidar la propiedad. Es así, como si viajáramos unos años en el tiempo, que Nahuel Briones vuelve a encontrarse con uno de los momentos que más disfruta un adolescente: el de tener la casa sola.

Ya no es un adolescente. Tampoco pasó tanto tiempo desde que dejó de serlo, y si pasó no se le nota. La rebeldía y el desenfado con que se desenvuelve se mantienen inalterables. Son secuelas de una etapa a la que recuerda con cariño.


El esmalte rosa de sus uñas está empezando a saltarse. El pelo platinado intenta sacarle protagonismo a los ojos celestes pero no lo logra. El bigote bien cuidado hace juego con una barba de varios días. Cada uno de estos detalles dan el efecto una desprolijidad que contrasta a la perfección con un departamento impecable.

Es un verdadero provocador, mide cada una de sus respuestas, sabe hasta dónde quiere llegar. No le teme a la confrontación, no le interesa decir lo que todos quieren escuchar. Tal vez este sea el secreto de un artista políticamente incorrecto.

La camisa azul oscuro se arruga con cada uno de sus movimientos. Hay una línea muy delgada entre estar sentado y estar tirado en el sillón. Él la trasgrede. Qué le importa, quién le va a venir a decir algo. Tiene la casa sola.

El domingo ganaste la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires en la categoría: “Bandas o solistas”. ¿Es un premio que estaba en tus planes?
Hace dos años me re importaba la Bienal. Me anoté en la anterior y no quedé seleccionado. Ese es un detalle para los que se desmotivaron por no haber sido elegidos. En esta oportunidad no me preocupé mucho por la competencia en sí, simplemente fui a tocar a los conciertos, para los cuales armé un equipo, el mismo con el que armo mis shows, con el que debatimos e hicimos las listas de temas y la puesta en escena. Siento que fue relajado, y no tan estresante como en otro momento.

Para los artistas que no tienen una exposición tan importante, los festivales son oportunidades para mostrarse, para interactuar con un público nuevo y para conocer a otros músicos. ¿Cómo te llevás con este tipo de eventos?
La paso mucho mejor como público. Cuando voy a un lugar en el que hay un montón de actividades la paso bien, y toda la cuestión festivalera de ver un montón de bandas me divierte, pero no me encanta. Como músico me pasa algo con el festival: no puedo contar con algo que a mí me interesa mucho, que es poder controlar todo. En mis conciertos trabajo con un equipo y puedo elegir lo que a mí me gusta. En cambio, en un festival me estoy sumando a una estructura que depende de otro. Tampoco me divierte tanto esa cuestión de salir a matar para convencer a la gente. Las veces que he tocado en festivales la pasé re bien pero me parece que es una comunicación mucho menos profunda.

Lo que tiene la Bienal a diferencia de otros festivales es que hay un premio, en este caso la financiación de un disco durante un año. ¿Fue esto lo que te motivó a participar?
El premio está re bueno y supongo que lo voy a saber aprovechar, pero lo gané veinte días después de haber editado un disco y sin un proyecto para hacer uno nuevo. Es como tener un hijo y que al mes nazca otro que no esperabas. Es raro. Obviamente me interesa la idea de ponerme a trabajar igual y hacerlo pero siento que llegó en un momento en el que a mí no me interesa tanto. Me doy cuenta que cosas que en otro momento esperaba o anhelaba fueron llegando todas solas.

¿Tenés ideas para el nuevo disco o no tenés todavía la cabeza puesta ahí?
Estoy escribiendo todo el tiempo cosas en el celular. Igual eso es algo que hice siempre, solo que cuando estoy haciendo un disco estoy un poco más consciente y más atento. Para este que se viene, que estoy empezando a componer, ya tengo un par de ideas de cosas que estuve haciendo. Voy bastante rápido. Debo haber hecho unas cuatro o cinco canciones que ya están terminadas pero que todavía no me parecen tan buenas. De todos modos, yo para hacer un disco me tomo un montón de tiempo, no porque me lo tome sino porque lo necesito. Escribo un montón de cosas hasta que encuentro de qué se trata. Acá tengo que elegir en dónde se va a grabar, cuál va a ser el productor y después acomodar las canciones. Todo rápido porque tiene que estar editado en abril o mayo. Está bueno igual, me parece un desafío re interesante.

Foto: Acun?a Barrenechea

¿No hay material de Guerrera / Soldado que te hayan quedado afuera? ¿Pensaste en hacer una continuación?
A diferencia de lo que me pasó con El cruce de los unders (2015), que es el disco anterior, yo con Guerrera / Soldado me quedé con muchas cosas para decir. Cuando estaba haciendo El cruce de los unders pensaba que era lo máximo que podía hacer y que por un tiempo no iba a poder hacer otra cosa, y de hecho así fue. Con Guerrea / Soldado quedaron realmente muchas cosas afuera, no porque no sean buenas sino que directamente no las desarrollé porque me di cuenta que no iban a entrar. De todos modos no me gusta agarrar las canciones que no entraron, siento que por algo quedaron afuera. Nunca lo hice, saqué tres discos y nunca grabé una canción que haya quedado afuera del anterior. Como este disco es un poco más conceptual, desarrollé una manera de escribir y una manera de hacer que hizo que me quede con ganas de hacer más. Siento que podría hacer una continuación de eso, pero no sé si va a ser tan interesante.

Una de las particularidades que tiene Guerrera / Soldado es que trae dos discos o dos grupos de canciones: una íntegramente electrónica y la otra compuesta por canciones acústicas. ¿Cómo surge esta idea?
Me sirvió mucho para ordenar el trabajo saber que tenía un lado acústico y otro electrónico. Todo lo que iba componiendo lo iba poniendo de un lado o del otro. Pero además creo que hay algo que tiene mi música que es que yo toco mucho solo completamente acústico y muchas veces sin amplificación también. A la vez quería explotar lo el electrónico pero desde un lado más minimalista, solo con un beat electrónico y un bajo por ejemplo. Y el lado acústico no lo había hecho nunca y quería. Pero a la vez sirvió para ordenar los personajes. Que Soldado sea más terrenal o de la realidad, la piel, la sensación y el sufrimiento. Me parecía bueno que el que escuchara el disco pudiera escuchar lo que realmente sucedió de forma acústica en el espacio. Cuando se graban guitarras acústicas, o trompetas o baterías lo que se está escuchando es un fenómeno acústico. En cambio en todas las canciones de Guerrera, hasta las que tienen cuerdas, todas se hicieron más en una computadora que en un entorno acústico que tiene que ver con lo real. En Soldado no hay nada que entre a la computadora, todo paso por un micrófono y en Guerrera hay varias canciones que tienen sonidos directamente creados por la computadora.

¿Por qué elegiste ese nombre para el disco? ¿Cómo nacen los personajes Guerrera y Soldado?
Yo suelo escribir mucho pero no lo publico porque no me parece que esté tan bueno como algunas cosas que hago. Además que me interesa mucho la estructura de las letras de la canción. En el momento en el que puedo decirlas ahí ya no me interesa tanto publicarlas solas en formato de texto. Inventé un montón de personajes del amor romántico y el amor enfermo. Estaba el paranoico, el dependiente, el celoso y el acosador, por ejemplo. Estaban escritos en segunda persona como si fuera el diario íntimo de cada uno. En el momento en que empecé a ponerle letras a esas músicas y algunas ideas que tenía acústicas, empecé a agarrar ideas de ahí y desarmar eso. Ya no quedó nada de esos textos, sin embargo dos de los personajes que más me interesaron fueron el de Guerrera y el de Soldado, que además eran los únicos que no tenían nombre de nada concreto del amor como si tenían los demás.

¿Lo sentís alejado de tus discos anteriores?
Lo siento alejado a Pera Reflexiva (2010). Yo también me siento alejado de ese disco, mismo cuando toco solo, no toco ninguna canción de ese disco. Yo elijo ponerles un contenido político pero no puedo evitar que si cambio o si pienso distinto ya no me represente tanto otra cosa. En Pera Reflexiva tenía una visión de un montón de cosas que son distintas a las que tengo ahora. No estoy tan de acuerdo con algunas cosas que digo en las letras. Pasaron siete años desde que se editó y diez desde que lo compuse. Ahora no estoy de acuerdo, simplemente pienso distinto. Tampoco es que digo que cambié por completo, simplemente que siento que ahora soy más cuidadoso con algunas cosas que digo.

Sin embargo, en tus shows decís cosas que pueden caer mal a determinados sectores. ¿Medís las consecuencias antes de hacerlo?
Me encanta provocar pero ahora antes de hacerlo pienso en que repercusión puede llegar a tener eso. Si yo estoy provocando, si yo estoy diciendo algo que pueda molestar a alguien, yo sé a quién le va a molestar y estoy buscando que eso suceda. Suelo decir en los conciertos “Bailamos como si se hubiese separado la Iglesia del Estado”. Yo sé que una persona que está de acuerdo con esa unión está siendo expulsada de esa situación. Y es un poco la intención. A mí no me interesa que se sume esa gente. Si se suma genial pero a mí no me interesa hacer demagogia con mis canciones y no decir lo que pienso para que más gente se sume.

¿Te sentís identificado con el mundo del under? ¿Te gusta ser catalogado como un personaje de ese ambiente?
Me siento identificado tanto con el under como con el mainstream porque no creo que haya diferencias en cuanto a calidad de productos. Lo único que cambia es que el mainstream cuenta con una cantidad importante de plata y el under no. Lo que me pasa con la palabra “under” es que la siento como sinónimo de pobreza. No en lo que refiere al contenido, sino que en lo económico. Entiendo que hay un folclore que lo rodea pero a mí no me interesa para nada. Uno puede levantar la bandera de la independencia solo si le han ofrecido algo que no tenga que ver con la independencia y no le gustó. Si no te queda otra no sos independiente, sos pobre. Y está bien, podés hacer las cosas solo y ser muy exitoso. Es como nunca haber tenido una pareja, que nadie te de bola y decir aguante la soltería. Yo no me siento un bicho del under. Me gusta más decir que soy un artista desconocido.

¿Qué te sentís que te falta para explotar comercialmente?
En primer lugar, mucho dinero (entre risas). Me gustaría contar con mucha plata para difundir muchísimo mi trabajo. Pero a la vez me doy cuenta que no me interesa tanto caerle bien a todo el mundo y es también puede ser un impedimento.

Briones se presentará el 15 de octubre en el ciclo Limbo XL (Lima 373, Córdoba). Evento en Facebook.