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Nidos acaba de ser una de las bandas seleccionadas para la próxima edición de la Bienal y prepara un recital para este 22 de agosto, que sirve de bisagra entre una etapa y otra de su trayectoria. Su segundo disco, Un avión para cruzar la puerta, funcionó para demostrar la fuerza y la estética trabajada por la banda y eso les permitió volar mucho más alto. Hablamos con ellos: Julián, Alejandro, Fausto y Rodrigo en la terraza de una sala de ensayo y explicaron dónde están parados en la escena musical y hacia dónde va el avión después de cruzar la puerta.

¿Cómo tomaron lo de la Bienal?
A: Primero de todo, alto, bien ahí lo de la Bienal. Cuando nos enteramos que habíamos quedado la re festejamos, porque vimos la edición anterior y estaban Bándalos Chinos, Francisca y los exploradores, estaba Jazmín Esquivel y un par de bandas que nos re gustaban; aparte el premio de grabar un disco es re jugosa, su producción integral, promoción, video, prensa.
J: Todo lo que una banda nunca tiene…
A: Claro, imaginate que cuesta independientemente hacer cualquier cosa. Esto es muy atractivo.

¿Cuántas bandas fueron seleccionadas?
A: Más de 20 bandas y son todas muy buenas, algunas son amigas nuestras, como Translúcido, Billy Zabaleta, QOME, también está El zar, La femme d’argent, Nahuel Briones… hay mucho nivel. Entonces a nosotros nos re gustó porque nos sentimos muy halagados, bien ahí que dentro de toda esta masa de tremendas bandas estemos nosotros, reconocidos. Y también significa un alto desafío porque la vamos a ganar. Estamos cien por ciento decididos a ganarla, grabar el disco y a lucirnos. A nosotros nos gusta mucho laburar, somos muy fanáticos del ensayo, muy fanáticos de armar los shows, muy fanáticos de tocar, pensar la estética, la comunicación, todas las cosas integrales que hacen falta hoy en día para mover una banda. Entonces, cuando pensamos en el desafío de la Bienal, es la oportunidad perfecta, porque también es para darle un nuevo significado a este año, que para nosotros es muy especial porque lo arrancamos despidiendo el disco anterior Un avión para cruzar la puerta en Niceto con la consigna de que se viene una nueva etapa.


Hace poco salió “Todavía”, ¿a qué pertenece esto?
J: La propuesta al principio fue hacer dos singles con un cortometraje que integre las dos canciones, hacer una especie de Parte I y Parte II de una misma producción audiovisual y contar una especie de historia que se vaya develando del primer al segundo video. Ahora va a salir la segunda parte que es “Arriesgar”.

¿De qué manera se vincula lo audiovisual?
J: Es algo que siempre lo quisimos hacer. Pensá que con Un avión para cruzar la puerta no tenemos ningún video, siempre nos habían quedado las ganas de hacerlo y por guita, movidas y cosas, siempre se traspapelaba. Cuando decidimos despedir el disco empezamos a pensar todo: escribir el guión, producir el video, elegir a los actores, dirigir los personajes, buscar las locaciones. Pensamos la estética con Maru Saporiti y Carmen Rivoira. Y eso fue la primer propuesta y se logró. Ahora va a salir lo nuevo y lo que venga después lo esperamos en el sentido de que, con toda esta movida de la Bienal, decidimos en vez de pensar cómo producir los discos, esperar a ver qué pasaba con esto. El disco ya lo tenemos entre manos, por así decirlo, pero si viene alguien y te lo garpa de arriba es otra cosa.

¿Qué es para ustedes esto de dejar madurar los temas? Esto de tenerlos y esperar, no sólo por el lado de la producción sino por dejarlos crecer en todo sentido.
J: Es re fructífero para nosotros. Empezamos a hacer temas a mitad del año pasado y después no los tocamos durante unos meses, o agarrás uno para algún recital y después lo volvés a dejar, después lo agarrás y te metés con la pista del tema y hacés que cada vez se te ocurran cosas mejores, va cambiando y hace que cada vez se te ocurran mejores ideas.
A: Es muy gracioso porque nos pasó por ejemplo con un tema que es “Eternos hasta mañana”, que fue el que entró último al disco, era el tema que andaba ahí rebotando y tardamos en decidir en meterlo. Fue el único tema que no fue grabado en Panda, tiene unas batas grabadas…
R: Se grabó muy sobre la marcha y aprovechamos el último tiempo que nos quedaba y dijimos “bueno, nos queda este rato… grabémoslo, entra.”
A: Dato curioso sobre ese tema: fue número 1 en El Salvador por seis semanas. Mirá la justicia divina cómo es, el tema ese que costó entrar medio de colado, resultó ser nuestro primer éxito de la historia de la banda.

¿Y qué pasa en México con Nidos?
A: Viste que hoy en día está pasando con todo el tema de la globalización y que todos estamos al tanto con internet, la música llega más lejos y hay un mercado enorme que ya abrieron antecesores nuestros en México, Chile, Perú, Colombia, lugares así que de repente posaron de nuevo los ojos en Argentina como potencia artística y de repente paran el oído y empiezan a escuchar. Se acercaron un par de medios a hacernos notas y está buenísimo.

¿Cómo ven este colectivo que se está generando estos últimos años? ¿Cómo se ven con las demás bandas, no solo con las que suelen tocar sino con las que están arrancando? ¿Unión o competencia?
F: Los últimos años se generó ese mito de la competencia, era un paradigma viejo.
A: Lo independiente busca todo el tiempo aunar fuerzas para llegar a un lugar mas alto y juntos.
J: Al tener ya de por sí un enemigo mayor, que es el mainstream, todas las bandas independientes, dijeron “buenos, si nos empezamos a pelear entre nosotros, nos devoran los de afuera”. Después del 2012, 2013 todas las bandas que salieron se empezaron a unir por más que no tengan nada que ver musicalmente, ya que cuanto más te juntas, más fuerza y más empuje vas a tener.

No entenderlo por géneros, sino por generación.
F: Es una generación y también los géneros están mucho más fundidos entre sí.

¿En Nidos cómo ven ese fundido?
F: Nosotros somos cuatro chabones que venimos de palos completamente distintos y creamos entre los cuatro. Hoy, Nidos es eso. Cada uno tiene sus debilidades y fortalezas personales. Eso hace que nos complementemos muchísimo mejor que quizás grupos de trabajo que son todos amigos de hace varios años, o que vienen todos de la misma y crecieron juntos. Nosotros estamos con la cabeza en laburar y en ir para delante y creo que es eso lo que nos hace tan fuertes. Esto hace que no haya un final, que no haya una sola meta, miramos para delante y es como infinito el camino. Hoy tenemos esta creación que estamos haciendo todos juntos pero sabemos que cuando completemos lo próximo se va a venir algo todavía más increíble. Nosotros más amalgamados y las composiciones más plenas todavía de lo que son hoy.

Cuando hablan de cerrar una etapa, ¿cuál se abre?
A: Justo lo que decía de “Eternos hasta mañana” es un ejemplo perfecto para mostrar los códigos nuevos que estaba teniendo la banda. Lo que va a encadenar un poco todo es obviamente el lenguaje que, disco a disco, tema a tema, vamos descubriendo y que nos va identificando con lo que hacemos. También hace que mires para atrás con otros ojos a los temas que ya hiciste y capaz te sorprendas con algunas partes y las volvés a traer pero con otras manos porque ya cambiaste vos, entonces lo revivís de otra forma, con otro color y les seguís dando vida. Lo que pasa mucho con los discos es como con una fotografía, una cosa que habla del pasado, no es que habla ni del presente, ni del futuro, porque siempre que terminaste de hacer un disco, uno mismo se convierte en otra persona, ya superaste todo eso, escuchás otra banda, te gusta otra música.
J: Lo lindo de volver a descubrir, volver a enamorarse de las canciones, es que quizás cambia el lenguaje y los métodos que tenemos cada uno y como conjunto. Vamos mutando juntos en una especie de individuo que se llama Nidos. Va cambiando la forma de pensar en lo que uno hace individualmente y como grupo.

¿Cómo altera este cambio en Nidos las producciones que tienen por su cuenta como solistas?
A: Lo que nos pasó es como decía Fau, venimos todos de escuelas diferentes y en Nidos encontramos una nueva forma de salir de nosotros. Para mí es re nutritivo y me parece que para todos. Cuando uno se encierra en los proyectos solistas, termina viviendo sus propias cosas internas, la composición, los mensajes, y cuando salís un poco de la zona de comodidad de lo que es tu propia creación y te metés dentro de una banda, hay que estar todo el tiempo como luchando por las ideas, imponiéndolas para que queden más fuertes. Nidos se volvió nuestra escuela. Yo creo que, sin lugar a dudas, por el trabajo que estamos haciendo compositivamente de Nidos y nuestros demás proyectos, supimos crecer un montón y extrapolar un montón de cosas para traerlas a los lados personales de cada uno. Después, obviamente, estamos atravesando un momento compositivo donde estamos haciendo mucho hincapié en laburar todos el mismo tiempo los temas juntos, todo el tiempo el mensaje está armado por los cuatro y las cosas todos las sentimos como propias.
F: El imaginario de la banda es infinito al punto de que nosotros nos podemos meter en la sala hoy y componer un tema y si al día siguiente queremos componer el mismo va a salir otra cosa completamente distinta. Es información ilimitada, cada uno tiene todo su lenguaje y podemos seguir bajando data eternamente.

Y en cuanto a la poética y la lírica, ¿cómo funciona esto?
F: Escribimos entre todos, muchas letras las escribimos los tres. Nos dividimos las partes para cantar, esto hace que todo sea mucho más dinámico. Pero en cuanto a las letras en particular, lo que queremos lograr es poder escribirla entre los tres.
J: Sucede una cosa muy romántica que es como que uno se apropia quizás de canciones que nunca se te hubiera ocurrido decir eso, ni cantar esa melodía y de repente decís “bueno, si yo soy miembro de Nidos es un tema mío ahora”, pero quizás hay un estribillo que lo tiró Ale, una estrofa que cantó Fau, arreglos que hicimos entre todos, o lo que sea. Es como una especie de sentimiento de pertenencia más global y para mí eso es de las mejores cosas que te pueden pasar como creador: que no sepas de dónde vinieron las ideas pero que las sientas como tuyas. Eso es lo mágico.
F: Ya no estás escribiendo ni cantando lo que te pasa a vos, estás escribiendo y cantando lo que pasa a un grupo de gente. Se siente más grande, más pesado, viene con esa solemnidad quizás pero es gigante, es increíble.

¿Qué sigue después de la Bienal?
J: Queremos cerrar el año en Niceto con una gran fecha. La Bienal son dos instancias, la primera es el 22 de agosto en la sala Villa Villa y después en el festival que es en la terraza del Centro Cultural Recoleta, que lo cerramos nosotros el 30 de septiembre. El 1 de septiembre hacemos una Tangente y después nos concentramos en nuestro cierre propio en Niceto que vamos a hacer un quilombo bárbaro.