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Pocas bandas poseen un nombre tan preciso en la descripción de su sonido como Slowdive, que volvió para reforzar esa idea original con un disco homónimo. Ellos estuvieron ausentes durante dos décadas pero su influencia atravesó el tiempo y el espacio para crecer en forma exponencial: hoy no solo cuentan con un público de “banda de culto” como miembros fundadores del shoegazing, sino que atraen a muchos oyentes que no habían nacido en 1989 cuando los ingleses comenzaron a tocar.

Su cuarto disco nos invita a bucear una vez más en un océano de sonido como el que imaginó David Toop en 1995, el mismo año en el que Slowdive se retiró de los escenarios. “Es evidente una nostalgia o anhelo por flotar libre en un mundo líquido de tiempo no lineal, con percepciones sensoriales intensificadas y comunicaciones infinitamente sutiles”, en oposición al tiempo estructurado de nuestra vida cotidiana. A partir de “Star Roving” y “Sugar for the Pill“, los primeros adelantos de la nueva etapa, comprobamos que esa nostalgia sigue intacta y el tiempo no pasó para ellos, o bien este disco permaneció latente durante demasiados años.

Neil Halstead, guitarrista y cantante de Slowdive, contestó algunas preguntas sobre su reunión antes de su primera visita a nuestro país.


Si el cuerpo humano se regenera cada nueve o diez años según teorías (pseudo)científicas, ¿se sienten personas distintas después de dos décadas o encuentran más continuidades que cambios?
Creo que existen ambas cosas, cambios y continuidades. Este álbum es un disco familiar para Slowdive en cierto sentido, pero a su vez contiene texturas diferentes y un sonido “nuevo”. Creo que apunta a nuestro futuro y a nuestro pasado al mismo tiempo.

¿Se mantuvieron en contacto durante esos veinte años?
Sí, siempre estuvimos en contacto durante este tiempo, pero creo que en realidad nos sorprendimos a nosotros mismos cuando la banda decidió reunirse en 2014.

¿Cómo fue el proceso de composición y grabación en cuanto a los nuevos tiempos y espacios?
Nos tomó un buen tiempo volver a trabajar juntos, casi dos años. Primero nos reuníamos algunos días para grabar, después me llevaba los tracks para editarlos en mi estudio y a veces en una laptop; en casa o durante los viajes. Un mes más tarde nos volvíamos a juntar para revisar esas canciones o grabar piezas nuevas. De a poco empezamos a cerrar algunas ideas y realizamos un mes entero de grabación en julio de 2016, hasta que el disco comenzó a tomar forma en el estudio y terminamos en noviembre del año pasado. Se siente muy bien tenerlo al fin publicado y no dando vueltas alrededor de la casa.

¿Sintieron una respuesta diferente de la prensa después de su regreso o una nueva conexión con su público?
Tenemos la sensación de que la industria musical nos quiere un poco más en estos días… Pero creo que siempre tuvimos la suerte de contar con excelentes seguidores, un grupo pequeño pero apasionado que aún está ahí para apoyar todo lo que hacemos, y vemos que también hay una nueva generación que está conociendo a la banda y asistiendo a los shows por primera vez.

Me encanta su versión de “Golden Hair”, un cover que siguen tocando desde sus primeros años. ¿Cómo decidieron incluirlo en su repertorio?
Solíamos tocarlo en aquellos días y lo incluimos en el lado B de nuestro tercer EP. Todos somos grandes admiradores de Syd Barrett y la primera época de Pink Floyd fue una influencia enorme en la dirección que tomamos como banda cuando recién empezamos. Tocar esa canción nos produce una alegría inmensa.

También notamos que “Deep Blue Day” de Brian Eno fue la introducción en la mayoría de sus shows desde 2014. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con él en su segundo disco?
Trabajar con Brian fue una especie de sueño para nosotros y creo que todavía tenemos que pellizcarnos para comprobar que fue real. Él es muy habilidoso para lograr que uno se sienta cómodo y la experiencia fue casi como tener las “Estrategias Oblicuas” [un sistema creado por Eno y Peter Schmidt para estimular el pensamiento lateral y ayudar a los artistas a superar el bloqueo creativo], pero sin las cartas.

¿Cómo se sienten con su primera gira por Sudamérica? ¿Sabían que mucha gente los espera hace años por estos lugares?
Todos estamos muy entusiasmados y ansiosos por tocar allá y encontrarnos con nuevas personas, disfrutar de la comida y sumergirnos por completo. Tenemos un cronograma algo caótico pero estoy seguro de que nos vamos a divertir.

Slowdive toca esta semana en Latinoamérica: martes en Buenos Aires y jueves en Lima.

Foto principal: Ingrid Pop