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Tortoise es una de las bandas más inusuales en la categoría de post-rock porque se aleja de referentes como Mogwai, Explosions in The Sky o Godspeed You! Black Emperor, donde predominan los instrumentos de cuerda. En este caso, el quinteto de Chicago funciona en torno a la percusión: la base rítmica determina la superestructura armónica.

A principios de 2016 presentaron The Catastrophist, un nombre profético para su séptimo disco de estudio, y comenzaron una extensa gira que los llevó por Europa, Asia y Estados Unidos. Antes de su show en Buenos Aires, conversamos con Doug McCombs sobre el proceso de composición, bandas paralelas y su rol como embajadores culturales en el mundo.

En sus últimos shows están repasando canciones de toda su carrera, por ejemplo “The Suspension Bridge at Iguazú Falls“. ¿Fueron alguna vez a ese lugar? Sería magnífico ver un concierto de Tortoise ahí mismo, en el puente.
No, nunca estuve ahí, ¡eso sería genial! Muy pocas veces podemos hacer cosas de turistas cuando estamos de gira, por eso tenemos que aprovechar las vacaciones familiares o lo que sea para conocer más lugares.


Esta es su tercera vez en Buenos Aires. ¿Qué recuerdan de sus visitas anteriores?
Siempre amamos esos shows. Cada vez que vamos de gira por Sudamérica solemos estar muy cansados, entonces el único momento en el que podemos concentrarnos y actuar como seres humanos normales es durante las dos horas de show. De todas formas no veo la hora de volver a tocar allá, estoy muy entusiasmado.

Gesceap” fue el primer single de su nuevo álbum y el nombre es un sinónimo de “criatura”. ¿Tiene algo que ver con la tapa del disco? ¿Es una entidad que cobra vida cuando tocan juntos?
Algo así, esa sería la idea fundamental: las mejores canciones que tenemos son aquellas que fueron creadas por los cinco integrantes. Trabajamos de distintas maneras cuando componemos nuestros discos y a veces pasa que una o dos personas no están presentes en algún tema, por eso siento que las canciones más exitosas o las que más me gustan son esas que surgen cuando estamos todos. Esa sería el arma secreta de la banda, una personalidad colectiva formada por cinco individuos que trabaja en formas muy interesantes.

Una vez dijiste que “mucho de lo que pasa en Tortoise, pasa en la mezcla”. ¿Las canciones se transforman cada vez que tocan en vivo?
Creo que eso depende de la canción. Hay algunas que tocamos hace casi treinta años y no cambiaron en absoluto, y otras comienzan a cambiar de inmediato. El modo en que se transforman puede ser tan lento que a veces no nos damos cuenta, pero después de unos meses empezamos a notarlo. Además, durante las giras hacemos shows todas las noches porque no queremos perder tiempo y plata en hoteles, por eso cuando tocamos con tanta frecuencia es cuando los cambios en las canciones empiezan a aparecer.

Las voces de Georgia Hubley y Todd Rittman fueron una gran sorpresa en este disco. ¿Cómo decidieron incluirlas? ¿Volverían a sumar cantantes en discos futuros?
Es muy interesante contar con la participación de músicos que no pertenecen a la banda y que aportan una nueva dinámica a lo que hacemos, especialmente cuando se trata de cantantes, pero en realidad esto fue una coincidencia. Es decir, el cover de David Essex (“Rock On“) es un tema que hacíamos por diversión y no pensábamos incluirlo necesariamente en el disco; tal vez podía ser un single, un 7” o una descarga gratuita. Pero al final, cuando tuvimos que decidir la lista de canciones, todos estuvimos de acuerdo en sumarlo. Lo que pasó con Georgia fue completamente distinto. Mientras estábamos trabajando en esa canción la concebíamos como cualquier otro tema de Tortoise, es decir, instrumental, pero después vimos que estaba yendo en una dirección en la que necesitaba voces. Otro punto interesante es que la canción surgió con samples de voz que después eliminamos y que no tenían nada que ver con Georgia, creo que era una cantante brasilera. Pero seguimos dando vueltas en torno a las voces y pensamos en ella porque tenemos una larga amistad con Yo La Tengo, nos conocemos hace más de treinta años. Así que llamamos a Georgia pero nunca le dijimos que tenía que componer una letra, no le pedimos una estructura de verso-estribillo ni nada por el estilo; solo le mostramos la canción y esto fue lo que nos mandó de regreso. Creo que todos tuvimos una grata sorpresa cuando escuchamos la letra y la melodía porque son perfectas para la canción. Entonces fueron dos circunstancias completamente distintas las que nos llevaron a tener voces en este disco, pero siempre estamos abiertos a la posibilidad de hacerlo de nuevo. Hay voces en muchos de nuestros discos, pero nunca habían sonado tan presentes con una letra definida sino que estaban disfrazadas u ocultas de algún modo.

¿Trabajaron en otros proyectos después de grabar Beacons of Ancestorship en 2009?
Sí, todos estuvimos muy ocupados desde entonces. Es decir, seguimos trabajando en paralelo con Tortoise pero siempre con otros proyectos: Jeff Parker lanzó un álbum solista hace poco, yo grabé un disco con mi banda Brokeback y otro con Eleventh Dream Day. También salió un disco de The Sea and Cake donde tocamos con John McEntire, y John Herndon estuvo trabajando mucho con Rob Mazurek. Dan Bitney toca en Moon Bros. y tiene otro grupo con su esposa llamado Spectralina, así que todos estamos haciendo muchas cosas, siempre.

¿Cómo se sintieron al ver los resultados de las elecciones de su país, mientras se encontraban en Europa?
Fue muy difícil estar tan lejos cuando sucedió y para ser honesto creo que todos nos sentimos shockeados con el resultado. Lo más duro fue estar lejos de nuestras familias cuando escuchábamos las noticias, no poder estar ahí para apoyarnos mutuamente. Pero al menos tratamos de brindar apoyo entre nosotros, allá en Europa.

Lee Ranaldo tenía una “canción para la revolución” en caso de que Trump ganara las elecciones, aunque cuando lo contó nadie esperaba este resultado. También me gustó algo que publicó Dan Bitney hace poco sobre el rol de los músicos como embajadores culturales, ¿estás de acuerdo?
Sí, absolutamente, creo que tenemos que ser embajadores culturales. Tortoise es una banda instrumental así que no somos abiertamente políticos durante nuestros shows, pero por supuesto que tenemos posturas políticas y somos seres humanos con opiniones. Creo que llegamos de algún modo a las personas que nos escuchan y que vienen a nuestros conciertos. Nunca intentamos transmitir un mensaje político en forma directa, pero sí queremos ser embajadores culturales para tratar de mostrarle al mundo que Estados Unidos no está completamente jodido, que todavía hay cosas que podemos hacer para que el planeta sea un lugar habitable y al menos una de esas cosas es crear y disfrutar de la música. Eso es lo que esperamos lograr.

Tortoise se presenta esta noche en Club Aráoz (Aráoz 2424, CABA), con puertas abiertas desde las 19:30. Las entradas se consiguen a $550 por Ticketek. Más información.