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Estamos atravesando una nueva ola de música electrónica made in argentina. Hay muy buenos exponentes y los proyectos más interesantes suelen ser aquellos que se mezclan con el formato banda. Weste, Kobra Kei, Pablo Malaurie, Diosque, Ibiza Pareo y su sonido revelador e intimista son algunos ejemplos y solamente estaríamos mencionando algunos casos significativos.

Yoli es parte de este movimiento. Luego de sus vidas cotidianas y los “trabajos de día” para solventarse la existencia, cuatro músicos se reúnen para dar rienda suelta a sus sonoridades. Ellos son Eugenia Jolly (RitualFire), voz, bases electrónicas, sintes y composición; Victoria Balay, DJ y sintetista; Pablo Marcaccio, bajo; y Pablo Damiani Quiroz, batería.

Yoli busca la mayor expresión de satisfacción en un mundo lleno de luces y matices, un mundo que los perturba, pero que al mismo tiempo los encandila. En esa misma dicotomía de no saber qué hacer frente a la vida caótica, Yoli juega con el sonido y las disociaciones y lleva todo a un nivel de elevación trascendental. Más bien, Yoli no grita sino que canta sus lamentos y ataca con palabras poéticas y con la estridencia de Pablo Damiani y su batería atemporal.

Tienen un álbum del 2015 llamado #2 y un video oficial del tema “Nilo“, cuarto tema del disco. “Nilo” es un hit melómano: Un coro de voces que hablan mientras Jolly canta y nos cuenta sobre sus sueños turbios, siempre con su pesar easy listening. “Entre la basura flotando / las piedras que caen / las bombas que explotan y todo lo que vi, lo que vi”, nos dice. El sintetizador es un viejo murmullo lleno de recuerdos, que suena de maravilla. “Nilo” es una joya extraña.

Nota aparte sobre Eugenia Jolly. Sus composiciones y sus líricas sobresalen geniales. Algo diferente brilla en ella. Al estar uno sumergido en un ambiente en donde muchos realizan las mismas labores en relación al mundillo musical, con un poco de intuición y experiencia podés sacar la ficha de quiénes sobresalen, o por lo menos, llaman la atención porque tienen algo que decir. RitualFire tiene ese algo. Hay un disco solista del 2012 llamado Un año sola que se puede encontrar en Bandcamp. En dicho disco encontramos una primeriza versión de “Algo puro”.

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Antes de su paso por el Centro Cultural Matienzo, Indie Hoy habló con Yoli.

¿Por qué Yoli? ¿A qué hace alusión el nombre?
Eugenia Jolly: Surgió como una deformación del nombre que tenía antes la banda, que era Jolly (mi apellido). Cambió a la Yoli como a la “Yoli del barrio” porque de alguna manera se democratizó y se volvió todo más horizontal. Ya no tenía sentido que lleve mi apellido aunque mantuvimos la sonoridad.

¿Cómo nace Yoli? ¿Cómo son los orígenes de la banda?
E.J: En el 2013 presenté un proyecto de mecenazgo para grabar con músicos y convoqué a los dos Pablos, el bajista y el batero. Básicamente nos pasamos mucho tiempo deformando canciones, cambiando la melodía y la armonía y después sobre eso armamos bases electrónicas. Luego fuimos a grabar todo a Ion. Más delante de haber grabado el disco apareció Victoria Balay. Nos pusimos a reformar todo lo que habíamos hecho antes. Recién ahora está apareciendo cierta identidad sonora grupal.

Los sintes y la batería electrónica de Santuario están hechas por los Barmitzmidis. ¿Cómo se llegó a esa colaboración?
E.J: Se dio porque Santi, el chico con el que en un principio armaba las bases electrónicas, es uno de los Barmitzmidis. Como habíamos hecho una versión media cumbiera, media fiesta de quince de Santuario, se nos ocurrió que podía ser un buen aporte.

Pregunta para Eugenia: Hacer música en donde la voz principal es de una mujer es todo un desafío compositivo. ¿Qué cantautoras te inspiran? ¿Qué bandas o solistas femeninas de la actualidad te llaman la atención?
E.J: Tener una cantante mujer es un desafío al igual que tener un hombre en una banda va a ser igual un desafío. Siempre que uno se proponga hacer algo nuevo y flashero va a terminar siendo todo un reto. No sé que cantautoras me inspiran. Estoy escuchando mucha música electrónica, mucho hip hop. Suele haber muchos cantantes hombres en lo que escucho, la verdad. Yo diría que mi mayor influencia es y será la mujer Björk.

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¿Cómo se realizó “Nilo“? ¿Quién lo hizo? ¿Por qué hacer Nilo y no otra canción?
Pablo Marcaccio: Se realizó una parte en El Parque de la Ciudad otra parte en Puerto Madero. Esas últimas tomas en Puerto Madero se perdieron. Se tuvo que filmar luego de un año nuevas escenas para ponerle al videoclip. La directora del video es Agostina Guala y el montajista es el hermano Ignacio Guala. Estábamos entre elegir para filmar el video de “Nilo” o de “Rojo“. A la directora fue a la primera que le convenció esa canción. Ella se imaginó una historia dentro de la misma y decidimos elegirla. Se filmo en dos días, pero el video finalizado tardó un año. Hubo mucho trabajo de post producción.

¿Tienen pensado hacer algún video musical pronto? ¿O tienen pensado filmar alguna estética en especial que les llama la atención?
E.J: Tenemos dos o tres videos en mente, pero todavía se están armando. Siempre estamos pensando y armando cosas nuevas. Ahora estamos en tratativas con dos directores para los videos nuevos.

Hablemos del Hidden Track del álbum.
E.J: Se llama “En mi barquito” y es el hidden track (track escondido) del disco. Aparece si dejás sonar “Algo Puro“. Es un delirio que salió en la sala de ensayo.
Pablo Damiani: El tema ya estaba de antes. Era distinto.
E.J: Era un tema con guitarra medio de “minita” y después flasheamos rock.
P. D: Lo bueno de este tema es que la estructura ya fue dada, por lo que había hecho Euge antes, pero siempre la tocamos distinto. Esa vuelta en Ion se grabó de la manera en que tocamos esa canción esa vuelta en particular. El tema no tiene muchos arreglos, es medio zapada.

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A Victoria Balay: ¿Qué sonidos te influencian?
Victoria Balay: Me influencian los sonidos de la urbe: los autos, las bicicletas, los pájaros, los teléfonos y como instrumentos, los instrumentos de fricción, vientos y piano.

¿Qué pensás de la música electrónica? ¿Qué corrientes de la misma te gusta?
V.B: Hay un montón de productores geniales en la ciudad de Buenos Aires, pero el ambiente es muy cerrado. Es difícil de acceder a ciertos boliches en donde lo que cuenta es si sos una minita linda y bailás al compás del son. Me gusta el acid jazz y el techno.

¿Actualmente tenés una fijación musical por algún género en particular?
V.B: Tengo una fijación constantemente con el jazz y con la música clásica, sobre todo con la época barroca.

¿Qué equipos utilizás para hacer música? ¿Cómo tenés armado tus equipos?
V.B: Uso un Akai APC 40, una computadora con Ableton Live, un Micro Korg, una placa de sonido y un bombo legüero para darle un toque analógico a mi digital mundo. Los tengo enchufados todos.

Volviendo hacia todos, ¿cómo fue la experiencia de grabar en estudios ION? ¿Les gustó grabar en un estudio de esas magnitudes?
P. D: Estuvo espectacular. ION es una masa. La gente es muy buena onda. A veces puede ser todo una masa y con los mejores equipos, pero si no hay buena gente para trabajar puede ser un garrón. No nos podemos quejar. Moraleja: Hay que pedir subsidios.
E.J: Además, creo que fue una oportunidad bastante especial para todos nosotros que estamos acostumbrados a grabar en livings, o casas, habitaciones o estudios chiquitos de amigos. Y de repente encontrarnos con un estudio con historia, con un piano de cola, con una sala de setenta metros cuadrados y una Super Plate fue increíble.

¿Cuál es la próxima fecha que tienen?
P.M: La próxima fecha que tenemos es hoy jueves 22 de diciembre en el C.C. Matienzo con la Marabunta Orquesta. Habrá muchos invitados y es a las 22 horas. Entradas a buen precio.

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